El Saber Caitiff – Primera Parte

La uniformidad de los individuos

Es un error creer que tenemos una historia común tras nuestros problemas comunes. Para la mayoría de Vástagos, los Caitiff no son gente sino sucesos, igual que un accidente no tiene nombre, sólo solución. Caitiff se convierte en un verbo. Un verbo muy odiado. Lo más cerca que llegamos a estar de tener una identidad es cuando la armamos gorda. Como los huracanes, supongo.

Aunque los Caitiff comparten una falta de distinción de Clan, caen en dos categorías básicas: los sin Clan y quienes no desarrollaron sus Clanes porque su Sangre vampírica es demasiado débil. Los sin Clan suelen ser producto de Abrazos impulsivos. Un vampiro se alimenta demasiado, se enamora o entra en Frenesí y le afloran dos sentimientos demasiado tarde. El primero es la culpa, lo que les hace dar un poco de su Sangre a su víctima. El segundo llega justo después, cuando
se dan cuenta de lo que han hecho y lo que comporta. Un Abrazo no aprobado conlleva la Muerte Definitiva en muchas ciudades. Otros tienen más miedo de la responsabilidad y no desean o no pueden cargar con un joven vampiro sediento.

La mayoría de estos Caitiff despiertan sin señal alguna de su Sire, sin saber nunca quién les robó la vida y los condenó. No conocen los rasgos de su Clan o los desarrollan a base de errores a la hora de alimentarse y golpes de suerte. Algunos tienen la fortuna de que su Sire se quede el tiempo justo para explicarles lo básico de en qué se han convertido antes de avisarles de que huyan. Éstos tienen la ventaja de saber un poco de su cambio, pero son una amenaza para su Sire, al que pueden identificar (dejándolos con un enemigo potencial si su Sire reconsidera su piedad). Quizás, y aún peor, los enemigos del Sire pueden querer usar al Caitiff en sus juegos de poder, convirtiéndolo en el objetivo de más competiciones vampíricas por el poder que no entiende.

El otro tipo de Caitiff es aquél cuya Sangre no desarrolla la naturaleza del Clan de su Sire. Algunos de los Vástagos más… frustrantes que conozco los llaman “sangresdébiles”, como si la distancia respecto a un Antediluviano en la Sangre fuera algo por lo que ser amonestado o castigado. Para
algunos Caitiff, este cambio pasa desapercibido, a veces durante años, especialmente si el Clan tiene cualidades no perceptibles (Toreador, Brujah o Ventrue, por ejemplo). No obstante, todos los Clanes tienen modos de descubrir a los sin Clan entre ellos: un Toreador con una gran perspicacia sobrenatural, un Brujah que no ve pasión en su compañero de Clan, un supuesto Ventrue que no puede trazar su genealogía. Los Malkavian pueden sentir la locura en los
otros, mientras que los Nosferatu conocen a su Progeniesólo con verla. He oído que los Gangrel pueden oler la diferencia y los Tremere probablemente tienen medios místicos de descubrir la verdadera naturaleza de cualquier vampiro.

Sin ninguna duda, el Sabbat y los Independientes también tienen sus propios medios.

Un ejército de donnadies

Por lo que puedo decir, no hay registros fiables de Caitiff notables hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, aunque hay menciones de sin Clan como el Hombre de Piedra a lo largo de los siglos. Sólo rumores, por supuesto. Según todas las versiones, el Hombre de Piedra fue un Caitiff de gran poder con muchas habilidades sobrenaturales prohibidas (y hasta noveles). Dicen que él, si es que es un él, defiende y educa a los Caitiff, pero sus objetivos son especulaciones.

He entrevistado a unos pocos Caitiff que dicen haber aprendido de él o incluso que él fue quien los Abrazó. Es difícil saber la verdad. Sus historias parecen leyendas urbanas, relatos de  habilidades únicas, un rastro de linajes y la capacidad de cambiar de forma a voluntad. Por lo que
sé, sólo es parte de una broma Malkavian, un timo Ravnos o algunos Tzimisce Autarcas con un plan propio. Ante la ausencia de historia y cultura, el rumor y el mito toman un nuevo significado. Cualquier piedra a la que agarrarse en una tormenta, ¿verdad?

Lo siento, ¿por dónde iba? Ah, sí, la Segunda Guerra Mundial. En ese tiempo, había una especie de estallido poblacional para los Vástagos, especialmente entre los Caitiff. Bastantes sin Clan son víctimas de la guerra a quienes sus Sires les dieron una segunda oportunidad.

Sospecho que otros fueron Abrazados, pero perdieron a sus Sires en la violencia antes de aprender sobre su Clan y herencia. Algunos atribuyen este súbito auge de la población a vampiros que se aprovechaban de la confusión o se dejaban llevar por la emoción de las celebraciones.

Hay temas concretos que veo repetidamente durante este período. Varios Caitiff a los que he entrevistado hablan de la misma Sire, una italiana que se esforzó mucho en fortificar su posición frente a lo que vio como una segunda venida de la Inquisición. Su temor la inspiró a Abrazar bastantes reclutas prescindibles. A algunos los echó, contándoles sólo lo bastante para ayudarlos a sobrevivir durante un tiempo, pues atraerían a aspirantes a cazavampiros hacia sí y lejos de ella.
Se quedó a otros como sabuesos de caza, privados de sangre salvo por el mínimo sustento animal, o estacados en una cripta, paralizados hasta que ella necesitara lanzarlos contra
sus enemigos en un Frenesí de Ansia y dolor.

Susurros ominosos

Algo más preocupante es la evidencia de cultos que tratan de acelerar la Gehenna. Ningún Caitiff involucrado aprendió los bastantes detalles para desenmascararlos más allá de fragmentos de glifos y frases sueltas. Por su testimonio, puedo conjeturar unas pocas cosas. Tienen un gran interés en despertar a los más ancianos de los nuestros, pues estos Caitiff ilusos creen que ello les complacerá. De este modo, podrían servirles en vez de convertirse en víctimas de su sed. Peor aún, parece que hay varios grupos con este objetivo. He encontrado referencias a una “Orden Imperial”, “Bahari”, “Jardineros Edénicos” y otras cosas raras pero sin nada tangible todavía, o eso espero. De todos los aspectos prejuiciosos que he visto hacia los sin Clan, éste es el más fuerte. Nadie señala a ningún Clan como heraldo de los Antediluvianos y su Ansia apocalíptica.
Lo que no es poco irónico, dada la patente negación de la existencia de los Antediluvianos por parte de la Camarilla.

Siempre he esperado estudiar textos nodistas para obtener una mejor comprensión, pero nadie concede a los Caitiff tales honores. Estoy ante ti esta noche porque pedí a una erudita Malkavian de esta ciudad una oportunidad para ello, lo que se tomó… no muy bien.

¿Puedo ver mi diario? Ése que confiscaste junto con el resto de mis cosas. Estaba anotando lo que me estaba vociferando cuando viniste a buscarme. Gracias. Mi memoria no es lo que era.

«¡Los sin Clan, todos, conocerán caminos secretos! Los sin Clan, todos, son la camada nauseabunda de Lilith. Los sin Clan, todos, son los recién despertados. ¡Los sin Clan, todos! ¡Sin familia ni signo ni lealtad ni Antiguo!».

¿Eso es del Libro de Nod? ¿No? Ah, tú estás por encima de tal superstición. Por supuesto. Pero tiene ese ritmo poético de lo teológico y profético, ¿no? Muy parecido a un augurio. Me pregunto qué quiere decir con “caminos secretos”. Esta mención a Lilith está obviamente relacionada con los mitos de creación del Viejo Testamento o incluso mesopotámicos, ¿pero quién podría decirlo con los Malkavian? En serio, no entiendo cómo se han ganado más respeto que nosotros. Lo siento. Espero que no seas Malkavian, no quería ofender.

El alzamiento de los sin Clan

El siguiente gran evento en la historia Caitiff reciente es a finales de los 50, cuando Joseph Pander ganó la legitimidad para los sin Clan del Sabbat. ¿Hmm? No, absolutamente no. Amé mucho a mi Sire y no tengo ninguna simpatía por esos tontos ilusos. Los Pander no son tanto un Clan como
un rango: el de la carne de cañón. Pura locura, pero demostró que al menos se podía convencer a una entidad política para que nos tomara en serio. Lo malo para los implicados es que es el Sabbat y no la Camarilla.

Ha habido varios intentos en la Torre de Marfil, por supuesto, destacando el de Alexi Darba en 1973. Por supuesto, sabes cómo acabó, probablemente mejor que yo. Sólo sé que nadie volvió a saber de ellos nunca más. Se rumorea que los Justicar estuvieron implicados, una respuesta más
bien reveladora si los sin Clan pasamos tan desapercibidos.

Pero, de nuevo, sólo son rumores, y no sería la primera vez que los Caitiff usan la exageración para reclamar mayor legitimidad. Las leyendas son la sangre de la esperanza para los desesperanzados, y hay pocos tan privados de esperanza como los Caitiff.

Hay, por supuesto, otras leyendas. Por lo que tengo entendido, el supuesto primer vampiro Caín Abrazó al menos a los progenitores de los trece Clanes, pero se especula si hubo otros. A algunos Caitiff les gusta pensar que son los descendientes de esos “Clanes perdidos” o incluso que están
más cerca de Caín que cualquier vampiro con Clan.

Después de todo, parecemos inclinados por igual hacia todos los dones sobrenaturales de los Vástagos, y no mostramos ninguna Debilidad propia como son las marcas más evidentes del linaje de un Clan. Tal vez eso sea otra razón para temernos.

Aquí estamos ahora, en la actualidad, con la población de sin Clan al alza y los Sheriffs y Azotes haciendo horas extras para controlarlos. Pero el exilio sólo funciona unas cuantas veces con tantos llamando a la puerta. Deben parecer más cada vez. Una legión creciente de violaciones de la
Mascarada esperando ocurrir, o de reclutas frescos para el Sabbat, dado que la Camarilla no nos quiere.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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