• 25 Aniversario

Cock Robin «el Petirrojo» – Justicar Nosferatu

«Robin» era un hábil aunque poco notable aprendiz de platero que luchaba por sobrevivir en la miseria de los días finales de la monarquía colonial americana. Fue empujado a la oscuridad por el capricho de un poderoso antiguo durante el tercer año de la cruzada franco-inglesa por el continente; su Sire le abandonó a su suerte en el “poco amable” Nuevo Mundo hacia el final de la ocupación británica. El desventurado neonato quedó solo con la advertencia de que el precio de la eternidad era una deuda entre Sire y Chiquillo que saldarían a su debido tiempo.

Las Colonias Americanas representaban un lugar y un tiempo difíciles para los descarriados advenedizos, en especial la costa de Nueva Inglaterra desgarrada por conflictos; muchos de aquellos con los que en principio Robin entabló contacto no consiguieron sobrevivir para ver el amanecer del siglo XIX. Sin embargo, el tenaz instinto de supervivencia del neonato, junto con su tendencia a refugiarse bajo tierra al menor indicio de problemas, lo preservaron en medio de una interminable serie de aprietos, peligros y tribulaciones.

Finalmente, terminó en una Rhode Island en los albores de la industrialización; allí, escondido de las hostilidades del continente junto a un puñado de otros desafortunados bajo los embarcaderos recién construidos por el Gobernador Fenner, como la sombra de un pajarillo presenció la llegada de un galeón de velas negras a medianoche, una nave sin seña alguna que nadie osó confrontar, que traía consigo a un vil canalla cuyas maquinaciones pronto impregnarían cada recoveco de la naciente nación.

El capitán del barco se llamaba a sí mismo Warwick, Príncipe pro témpore de Providence, y el reinado de terror que siguió a su paso hizo que las anteriores luchas encarnizadas de la región parecieran minúsculas en comparación. Sus adeptos destruyeron sin esfuerzo cualquier resistencia inicial, auxiliados tanto por los brutos Brujah del norte como por una inestable alianza Tremere-Ventrue en el sur. La mano derecha de Warwick, un asesino despiadado llamado Roman Pendragón, reclutó a cientos de casacas rojas y lealistas británicos, a los que convirtió en tropas de asalto ghoul. Los insurrectos declararon una cacería de sangre sobre los Vástagos americanos más prominentes, dirigidos a anarquistas, insurgentes y diableristas por igual. Figuras clave del poder Ventrue murieron o se debilitaron por hambre, privados de sustento mediante ataques quirúrgicos dirigidos a su selecto Rebaño de vasallos humanos. Consejos enteros de la Primogenitura desaparecieron de la noche a la mañana. Robin y sus hermanos de Clan se convirtieron en agentes involuntarios de la red de Warwick, una red intercontinental de información que
se sospechaba estaba encabezada por Matusalénes europeos.

Más de un siglo después, en las horas más oscuras de la tiranía de Warwick, reapareció el Sire de Robin, enviando un mensaje a su chiquillo a través de la líder clandestina de la resistencia Prudence Stone (véase El Libro del Clan Nosferatu). Robin y un puñado de sus compatriotas habían sido infiltrados en la red como presuntos inocentes, pero con el objetivo de atacar cuando llegara el momento apropiado… y ese momento había llegado. Guiados por una serie de engaños y filtraciones cuidadosamente orquestadas, una ofensiva Camarilla-Sabbat sin precedentes en 1990 lanzó el contraataque contra los ejércitos ocultos del antiguo, aplastando el grueso de las fuerzas de Warwick en Bloods Brook, New Hampshire, en el mismo lugar donde todo había comenzado décadas atrás. (Sin embargo. Warwick escapó de toda trampa que se cerró rápidamente a su alrededor y de tan inesperada ofensiva. Su paradero sigue siendo un misterio hasta las noches actuales).

El Cock Robin (Petirrojo), único superviviente de la red de contrainsurgentes, emergió como un héroe anónimo, reconocido por muy pocos — pero no olvidado por ninguno de los más altos cargos de la Camarilla. Algunos rumores aseguran que el Sire de Robin no era otro que Petrodon, Conde de Sevilla, quien sirvió como Justicar hasta su postrera destrucción (lo cual explicaría muchas cosas: la inusual elección de Robin como su sucesor, su ferviente devoción a la causa de la Camarilla e incluso cierto parecido físico entre ambos, si es que tal cosa fuera posible entre un
Nosferatu y otro). Otros extinguen estas alegaciones casi tan rápido como surgen; sus posibles repercusiones —evidencia de nepotismo dentro del Círculo Interior o, peor aún, investigaciones
y pesquisas patrocinadas por Justicares motivadas por venganzas— serían devastadoras para la infraestructura y credibilidad de la Camarilla.

Imagen: Robin posee el cuerpo de un adolescente desgarbado, con sus extremidades y facciones faciales estiradas y retorcidas en burdas parodias por la Maldición de Caín. Su escuálida figura recuerda a un espantapájaros: una suma de palitos dispuestos en ángulos raros que se mueven con torpeza, sin destreza ni gracia. Sin embargo, estas afecciones palidecen frente a la deformidad que le valió su apodo: la cabeza alargada del Nosferatu, su labio inferior fruncido y su barbilla distendida le confieren un grotesco aspecto de ave. (Esta deformación en forma de pico le hace imposible beber de la yugular; en las raras ocasiones en que Robin sucumbe a su Bestia, o cuando las sabandijas no alivian su sed inhumana, “se alimenta” a través de los ojos de sus víctimas, una práctica macabra que provoca consternación tanto entre las autoridades mortales como entre los Caínitas). Aunque es un maestro en la Disciplina de Ofuscación, raramente asume un rostro que no sea el suyo propio.

Sugerencias de Interpretación: A pesar de los siglos que has tenido para aprender y madurar, sigues siendo un niño en muchos sentidos. Siendo como eres un chapucero incorregible, te encantan las máquinas de todo tipo, como bien lo atestigua tu refugio subterráneo sembrado de artilugios y dispositivos; más de un refugio del Sabbat ha encontrado un explosivo final gracias a tus cargas de pólvora negra de detonación por mecha cuidadosamente situadas.

Por desgracia, tu agudo intelecto y tu astucia se pueden malinterpretar fácilmente; un insuperable impedimento del habla ocasionado por tu deformada cabeza hace que mantener una conversación resulte difícil, y además la compañía de otras personas te pone nervioso. Aún eres incapaz de soportar tu imagen reflejada, pero nada te enfurece tanto (y tan rápidamente) como las miradas cargadas de compasión de los demás.

Clan: Nosferatu
Sire: Alonso Cristo Petrodon de Sevilla
Naturaleza: Arquitecto
Conducta: Conformista
Generación: 7ª
Abrazo: 1757
Edad Aparente: Indeterminada
Físicos: Fuerza 6, Destreza 2, Resistencia 5
Sociales: Carisma 3, Manipulación 2, Apariencia 0
Mentales: Percepción 3, Inteligencia 4, Astucia 6
Talentos: Agenciar 3, Alerta 4, Atletismo 2, Callejeo 3, Empatía 1, Esquivar 3, Intimidación 1, Liderazgo 1, Pelea 3, Subterfugio 2
Técnicas: Armas C.C. 3, Armas de Fuego 2, Demoliciones 2, Etiqueta 1, Interpretación (instrumentos de vienta de madera) 3, Pericias (joyería, platería) 3, Sigilo 4, Supervivencia 3,
Trampas 3, Trato con Animales 2
Conocimientos: Academicismo 2, Ciencias (metalurgia) 4, Conocimiento de Clan (Nosferatu) 4, Cultura de la Camarilla 4, Cultura de las Cloacas 5, Cultura del Sabbat 3, Informática
2, Investigación 5, Lingüística 1, Medicina 1, Ocultismo 2
Disciplinas: Animalismo 6, Auspex 2, Fortaleza 3, Ofuscación 5, Potencia 2
Trasfondos: Criados (red de espías) 5, Mentor (Círculo Interior) 6, Posición 5, Rebaño (sabandijas) 6, Recursos 4
Virtudes: Consciencia 2, Autocontrol 3, Coraje 5
Moralidad: Humanidad 5
Fuerza de Voluntad: 7

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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