Dispares – Seres Huecos

La nuestra es una extraña y hermosa rareza.

Una época hueca crea gente hueca. En muchos aspectos, el siglo xx fue esa época, llena de ruido y furia, pero de poca profundidad bajo su bastante espectacular superficie. El término “generación perdida” se acuñó para reflejar la salvaje avalancha de indulgencia y abandono que fue el epítome de la parte temprana del siglo y, aunque los Huecos están de todo menos perdidos, la expresión refleja su senda de búsqueda.

Los Oscuros, despreciados como un puñado de superficiales chicos de club, son tan viejos como la humanidad. Mientras otros magos buscaban iluminación, la gente hueca exploraba las sombras. Herederos de Lilith y Lucifer, encontraron poder en la rebelión, no en la sumisión. No resulta sorprendente que, hasta recientemente, fueran una raza poco común y atormentada.

La encarnación actual del grupo hunde sus raíces en la rebelión romántica de principios del siglo XIX, cuando artistas como Byron, Beethoven, Goya y los Shelley escupieron en la cara de la Edad de la Razón exponiendo la tempestuosa intersección entre naturaleza y humanidad. Sus herederos, los Decadentes, se regodearon en el libertinaje, buscando la sabiduría en el exceso. En aquellos días de locura de ojos desorbitados, los Huecos encontraron la inspiración. Aunque el nombre familiar del grupo y su propósito llegaron varias décadas después, esa búsqueda de claridad por medio de una gloriosa paradoja sigue siendo una de las bases de la secta. Citando al icono Oscuro Neville Sinclair: «Somos los Hombres Huecos. Siempre hemos estado aquí».

A pesar del nombre que han escogido, los Huecos se especializan en revelar verdades que otra gente preferiría ignorar. Su irónico abrazo de lo morboso es una pose que busca destacar la importancia de la vida. Este grupo, un memento mori vivo, derriba monumentos a patadas para mostrar la podredumbre bajo ellos… y así, también demostrar la importancia de vivir bien la vida. El arte, la poesía, la danza, la imaginación… tales cosas son sacramentos para los Huecos, no sólo porque sea divertido, sino por la verdad encarnada en el arte. El arte, en su máxima expresión, destila pasión en símbolos que los demás pueden comprender. El arte verdadero (no las huecas confecciones de la cultura popular, sino niveles más profundos, en los que surge la verdad) es una forma de Magia. Y, aunque otros grupos emplean también ese foco, ninguna secta entiende esta forma mejor que los Huecos.

Pese a que han compartido espacio con otras sectas durante un siglo, los Huecos rara vez obtienen el respeto que se han ganado. La mayoría de los magos los ven como diletantes que hacen cabriolas por la escena de clubs como niños malcriados mientras sus mayores hacen el trabajo pesado. Ésa es una afirmación injusta, aunque comprensible a veces. En realidad, los Oscuros se centran en asuntos terrenales que sus increíblemente cósmicos pares ignoran. Especialmente desde la explosión de las subculturas en la época de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, los magos Huecos se han concentrado en los jóvenes atrapados en los márgenes de su mundo: los inadaptados, los bichos raros, los abandonados cuya rareza los deja, como dijo Patti Smith, «fuera de la sociedad». Otras sectas podrían aparecer en un albergue de indigentes con algunos regalos y un sermón, pero los Huecos hablan la lengua de las calles. Como los objetos abandonados a partir de los que dan forma a sus Artes, estos magos reclaman a los desechos de la vida y hacen algo hermoso a partir de ellos.

Organización: Tradicionalmente, los Oscuros prefieren camarillas pequeñas y familiares; dentro de estos grupos, el aplauso y el estigma sociales mantienen a los miembros del grupo a raya. Dada la peligrosa naturaleza del mundo, estas camarillas valoran la lealtad y castigan la traición con toda la dureza de las calles. Las reglas dentro de tales grupos son simples: no os jodáis unos a otros, respetad la autonomía de los demás y seguid siendo hermosos frente a la fealdad.

Hasta hace poco, los Huecos eran considerados la Tradición perdida; incluso consideraron, y fueron considerados para, ocupar un décimo asiento en el Concilio de las Nueve. Esos planes se vinieron abajo cuando diversas catástrofes sacudieron el Concilio. Los ancianos Huecos, disgustados con los constantes juegos de hacer las paces, decidieron que las Tradiciones eran una causa perdida. Aunque algunos Huecos se unieron a los Verbena, los Extáticos o incluso los Eteritas, la mayoría decidieron abandonar sus aspiraciones al Concilio. Las conversaciones que dieron lugar a la Alianza Dispar fueron fundamentales en esa decisión… y ahora los Oscuros (tribus rebeldes por naturaleza) se están ajustando a la idea de ser líderes en lugar de descontentos.

Iniciación: Aunque suelen estar asociados con la subcultura gótica rock, los Huecos gravitan hacia cualquier estilo empapado de hermosa revolución: punk, metal, hip-hop, techno industrial e incluso culturas de música clásica tienen sus adeptos entre los Huecos. Más recientemente, las subculturas del neo-jazz, el steampunk, el fae-punk, las gothic lolita y el andrógino visual kei han sacudido la jaula del viejo estilo bauhaus. Aun así, muchos Huecos aún disfrutan del estilo gótico de la vieja escuela, aunque sólo sea porque está tan poco de moda en estos días.

Siempre debe haber presente cierta gracia en una compañía Oscura. Cuando un miembro adecuadamente elegante es percibido, una camarilla comienza a probar si es adecuado para unirse al club. Desde una distancia discreta, lo pinchan y observan cómo responde. Asumiendo que supere sus pruebas, se aproximan al miembro en potencia con ofertas de amistad. Si parece interesante, se le permite entrar progresivamente en la camarilla hasta que los miembros juzgan que es adecuado para unirse a ésta… momento en el que suele ser miembro por defecto.

Esfera Afín: Cualquiera.

Foco: Los Oscuros usan lo que sea que tengan para trabajar, normalmente cosas desechadas por la sociedad. Juguetes rotos, chucherías ocultistas y símbolos y comportamientos que la gente llamada respetable rehúye son poderosas herramientas en las manos de un mago Hueco. En términos de creencias, esa imagen hueca es apropiadamente simbólica: esta gente tiende a verse a sí misma como recipientes de vida y muerte que vierten sus Artes o portan esas fuerzas cósmicas de un lugar a otro.

La Magia, entonces, usa las energías que, en la mayoría de la gente, simplemente se desperdician. Todo es Caos, una Ilusión, o un Error, probablemente en un Viaje sin retorno al Olvido. Algunos Huecos insisten en que Todo está Bien, pero son una minoría. La Magia del caos y la callejera son casi universales entre los Huecos. Aunque tales Artes no nutren realmente el caos, sí medran en el caos de nuestra época.

Estereotipos
  • Las Tradiciones: Les dimos una oportunidad; montones de oportunidades, de hecho. Nos rechazaron, así que, que les den. Tenemos una pelota nueva y estamos jugando a un juego nuevo.
  • La Tecnocracia: El corazón podrido de una era podrida.
  • La Alianza Dispar: ¿Es perfecta? Para nada, hostia. ¿Es una mejora? Claro, coño.

La gente, los ideales, la magia y el mundo, todo está muriendo. Los Huecos lo saben desde hace bastante tiempo y lo han aceptado. Saben que el mundo se está yendo cuesta abajo, pero planean disfrutar del viaje. Los Huecos, que disfrutan con el nihilismo y el rechazo a las costumbres sociales, se entregan al lujo de la elegancia gótica y a una decadente y romántica languidez.

TRASFONDO:

Debido a que no son funcionalmente una Tradición, los Huecos no ocupan un lugar en el Consejo de los Nueve, ni tienen reconocimiento entre las Tradiciones. Los otros magos les consideran generalmente una molestia. Tampoco tienen el lujo de una importante bibliografía histórica. En su lugar apuntan como sus predecesores a los poetas románticos, los espiritistas victorianos, la contracultura de los años 20 y la moderna cultura gótica. Ellos mismos no están de acuerdo sobre sus fundadores; sin embargo, están más interesados en lo que se han quitado de encima. Como una subcultura de mezclas, toman lo que les gusta y descartan el resto (esto se aplica por igual a la gente, a las filosofías, a las magias y a las creencias).

De todas formas, los Huecos son un producto de la edad moderna, o mejor, una reacción de repulsa ante ella. Desprecian el ritmo frenético de la vida moderna, la tecnología del marketing de masas, demasiado brillante y vulgar, y la banal estratificación de la sociedad. Sin embargo, siguen fieles a las tendencias de una época más elegante. Los Huecos beben a sorbitos absenta, interpretan poesía, se dejan llevar por moda fetichista y siguen las tendencias que llevan a la puerta de la muerte. El Juicio que tenemos cerca sólo concede crédito a sus creencias: si el mundo está entrando en una espiral de destrucción, ellos serán los únicos que estén listos para su desaparición prematura.

ORGANIZACIÓN:

Los círculos organizan la vida cotidiana de los Huecos. En lugar de formar facciones filosóficas o grupos impulsados por el Avatar, estos magos sencillamente frecuentan pequeños clubes o grupos sociales. Los círculos tienden a ser competitivos y celosos, pero en ocasiones pueden dejar a un lado sus diferencias para trabajar juntos. Puesto que los Huecos a menudo provienen de hogares rotos o familias disfuncionales (sean ricas o pobres), condescienden con todo tipo de rebelión pasiva que puedan encontrar, y eso significa frecuentar gente que ha sobrevivido a experiencias parecidas y empuñado el mismo candelabro. No hay jerarquía: hay góticos jóvenes y góticos muertos, pero los góticos viejos sólo aparentan serlo. Los círculos sociales que forman los Huecos son las únicas familias reales que conocen y las protegen con ferocidad, pero, al carecer de visión política, se encogen de hombros ante los intentos de una «organización» de verdad. Los momentos en que los Huecos pueden llegar a estar más cerca de algún tipo de reconocimiento de rangos se dan cuando eligen a alguien para hablar en nombre de la camarilla, o cuando compiten por las piezas de un arcano popular poco común o por las trivialidades en un intento de parecer espeluznantes o entendidos en las ciencias ocultas o esotéricas.

FACCIONES:

Como los Huecos carecen de organización política, o casi, no están rígidamente agrupados en facciones. En su mayoría están divididos sencillamente según su relación con las otras Tradiciones o con la sociedad mágica; lo demás es una cuestión de preferencia personal.

El término Consejero se utiliza algunas veces para referirse al miembro que expresa el deseo de ver a los Huecos unirse a las Tradiciones, aunque más a menudo se elude a él con términos como «vendido» o «imbécil fascista». Algunos Huecos consideran que hay mucho que aprender de las otras Tradiciones, o desean sentir que forman parte de algo. Otros tienen amigos en otras Tradiciones o están hambrientos de alguna influencia política. Estos magos tienden a consumirse rápidamente, puesto que el Consejo no les toma en serio y los otros Huecos a menudo ridiculizan sus ambiciones.

Aquellos que más violentamente se oponen al Consejo son los Revolucionarios, que aunque podrían ponerse de acuerdo en que la Tecnocracia apesta, consideran que el Consejo de las Tradiciones no es más que otro sistema opresivo. Estos Huecos quieren evitar totalmente a los grupos combativos y morir en paz.

La mayoría no tiene una facción reconocible. Salen, disfrutan del ambiente del club, pasan el tiempo con sus colegas y mandan a la mierda diversos temas, desde la economía moderna hasta los espíritus que supuestamente rondan el cementerio local.

FILOSOFÍA:

Aunque los Huecos no creen que el mundo esté necesariamente condenado, sienten que es un lugar bastante chungo. Como resultado, es poca la satisfacción que pueden conseguir y contagian a otros su propio pesimismo. Aún así, tienen una curiosidad permanente, un deseo de escarbar bajo la superficie y ver como funcionan de verdad las cosas, como son de retorcidas las tripas de la sociedad. Mientras que otros magos se guían por un determinado enfoque de la teoría mágica o por cierto objetivo despertado, lo más probable es que los Huecos estén motivados por una tarde gótica de relajación sibarita o por la oportunidad de desenterrar una pieza de las trivialidades esotéricas.

FALLOS:

Algunos días, los Huecos ni siquiera tienen ganas de levantarse de la cama y esa es la actitud que les lleva al fracaso. Aunque son tolerantes y flexibles resulta difícil motivarles para que algo les importe. Por eso llevan a cabo pocas cosas, son niñatos inútiles que no quieren encajar en la sociedad «normal», pero tampoco cambiarla para acomodarse a ella. Son muy pocos los que consiguen algún nivel de verdadera habilidad y encuentran un foco para conducirse hacia la Ascensión o hacia alguna otra meta, pero son muchos los que desperdician sus noches sin hacer nada productivo.

TEORÍAS Y PRÁCTICAS:

La gran fuerza de los Huecos puede ser resultado de su falta de convicciones. Rechazan aceptar cualquier valor establecido y desentierran todo tipo de sabiduría, incorporándola a su propio estilo. Aunque suelen centrase en temas que están entre el espiritismo de finales del siglo XIX y el moderno fetichismo nihilista neopagano, están dispuestos a probar casi cualquier cosa alguna vez, especialmente si les confiere un punto de vista único o una manera de impresionar a sus colegas.

Para los Huecos, la Ascensión es un objetivo remoto que tal vez nunca sea alcanzado. Claro que pueden sentir la fuerza del Avatar, pero si te vas a morir mañana sin conseguir nada, ¿por qué molestarse? Esta lasitud les proporciona tiempo libre para explorar muchas vías diferentes, lo que, irónicamente, conduce a algunos a encontrar la iluminación en los más extraños rincones y resquicios. Por regla general, los Huecos no creen en ningún tipo de Ascensión global porque piensan que la mayoría de las personas son gilipollas que no se molestan en conseguir nada mejor y que es una pérdida de tiempo intentar cambiarlas.

Como desarrollan técnicas eclécticas tomadas de muchos estilos diferentes, los Huecos no tienen realmente una especialidad mágica o un foco característico. Muchos se ponen en camino con un poco de ocultismo ligero y evolucionan hacia un estilo personal, estudiando cualquier magia que se adapte a su imaginación. Como resultado, los Huecos pueden emplear casi cualquier cosa como foco, siempre que tengan alguna idea de lo que cree que van a hacer. Más vale que un Hueco que utilice un ordenador tenga alguna comprensión de la máquina, mientras uno que se meta en santería, debería por lo menos haber leído un par de libros a propósito del tema. A la larga, alcanzan una heterogénea aproximación a la magia que les otorga una flexibilidad que las Tradiciones no pueden igualar.

Esfera especial: Ninguna.

Focos comunes: Casi cualquier cosa.

Conceptos: Vampiro Falso, Asiduo a los Clubes, Miembro de Banda Gótica, Médium, Ocultista, Poeta.

Estereotipos:

-Adeptos Virtuales: Lindos juguetes. Pero el que se muere con los mejores juguetes, sigue muriéndose.

-Coro Celestial: Como si yo no tuviera bastantes problemas con mis padres intentando enviarme a la iglesia y gente diciéndome que voy a ir al Infierno.

-Culto del Éxtasis: Levántate, agáchate, dóblate.

-Cuentasueños: Al menos se dan cuenta de que el mundo se está muriendo. Deberían dejar de perder el tiempo.

-Eutánatos: Estos tíos dan a las trincheras oscuras una mala reputación.

-Hermandad Akáshica: Necesitan quitarse de la cabeza a sus Akashas y ver el mundo como el amargo agujero que es.

-Orden de Hermes: ¡Que grupo de engreídos gilipollas! Ellos y sus símbolos fálicos.

-Hijos del Éter: Ya sabes, el chic del científico loco no va conmigo.

-Verbena: De acuerdo, yo no puedo llegar a la experiencia de Wicca, pero ¿por qué exaltarse tanto con todo eso?

«Pienzo bailar sobre las cenizas de este mundo en llamas. ¿Por que pierdes el tiempo con algo que desaparecera mañana?»

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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