Protocolo de los Cónclaves

Protocolo de los CónclavesLos Cónclaves son las ceremonias formales que celebra la Camarilla, con una rígida normativa, de carácter obligatorio, que la regula. Los resultados varían, y mientras unos son sobradamente esperados, otros resultan ser una sorpresa para la mayoría de los implicados.

Durante los Cónclaves los miembros de la Camarilla tienen una oportunidad de oro para dejarse oír y expresar su opinión en lo referente a la Justicia y como ésta es administrada y repartida dentro de la Secta. Todos los Cainitas miembros de la Torre de Marfil pueden asistir, entendiéndose por miembro de la Camarilla a cualquier Vástago que ha jurado lealtad a la Secta, es decir, que ha sido debidamente presentado a un Príncipe y aceptado como miembro de la Praxis.

La función primordial de un Cónclave es hacer recomendaciones o sugerir directrices sobre los asuntos que son elevados al Cónclave. Cualquier Vástago puede llevar un asunto a un Cónclave, siempre y cuando posean estatus (o respeto) suficiente para ello. En cuanto al carácter de los asuntos tratados en los Cónclaves, a menudo estos asuntos son, ni más ni menos, quejas contra Príncipes, aunque esto no suponga que necesariamente éstos sean reconvenidos; interpretar las Seis Tradiciones; declarar Cazas de Sangre (incluso contra Príncipes); y en general resolver problemas de carácter grave o, por lo menos, “preocupante” para el Círculo Interior. Cualquier asunto puede ser llevado ante la Asamblea, compuesta por todos los Vástagos presentes, aunque los miembros de la Asamblea solo pueden dirigirse al Cónclave si cuentan con el apoyo de, al menos, dos miembros más de la Asamblea.

Hay que destacar que los Cónclaves solamente pueden ser convocados y presididos por un Justicar, que actúa como Juez y Mediador en el conflicto a resolver.

El Protocolo de desarrollo de los Cónclaves es tal y como sigue:

1. Llamada y Apertura del Cónclave:

El Justicar declara abierto el Cónclave llamando ritualmente a todos los Cainitas a reunirse. A continuación se presenta a los reunidos: nombre, título, clan y años que ha servido como Justicar. El Príncipe de la ciudad y el Consejo de Primogénitos no reciben ningún tratamiento especial, si bien para guardar las buenas formas el Justicar suele dirigirse primero a ellos.

2. Ceremonia de Nombramiento de Delegados:

Se procede entonces a la Ceremonia de Delegación. La Asamblea queda dividida en Clanes, que se reúnen entre ellos para votar a su Representante, de modo que cada uno de los Siete Clanes de la Camarilla elige a uno de sus miembros para constituir el Consejo de Elegidos de los Clanes para el Cónclave. Cada Representante ocupa su lugar en una mesa frente a la Asamblea y, tal y como hizo el Justicar, se presentan a los reunidos indicando su nombre, título, clan y generación. De este modo los Derechos de todos los Clanes quedan garantizados al tener un Representante en igualdad de condiciones que el resto de los Clanes.

Durante la votación de los Representantes, lo normal es que salga elegido el miembro de mayor edad de cada Clan, pero no es imperativo. En realidad es elegido el que consigue mayor número de votos y es aquí donde se hacen pactos y alianzas y donde se recuerdan los favores que se deben.

3. Admisión de los Asuntos a debatir.

Es en este momento del Cónclave, tras la toma de posesión de los Representantes, que se nombra a un Guardián o Castellano y que la Cámara donde se celebra la reunión es sellada, de modo que nadie puede entrar o salir de ella, pues se pasan a explorar las razones que han llevado a reunir al Cónclave. Asimismo es el momento oportuno para elevar otros asuntos al Cónclave.

4. Deliberación de los Asuntos.

Las puertas se abren de nuevo y se presentan las pruebas, se reúne a los testigos y, en definitiva, se hace público y se expone a los presentes todo lo que pueda hacer inclinar la balanza de la justicia a favor (o en contra) de unos u otros. Todo es discutido conforme a las órdenes y designios del Justicar que actúa como Presidente de la Asamblea y del Consejo. Es también el momento en el que los miembros de la Asamblea pueden hablar y dar su opinión sobre los asuntos a debate.

5. Resolución de los Asuntos.

Tras los debates y previo a la Ceremonia de Clausura se proceden a realizar los pertinentes pronunciamientos, resumiendo lo que se ha sometido a debate y las conclusiones que se hayan extraído de todo ello.

6. Fallo y Veredicto.

A continuación se producen las sentencia y, si proceden, los castigos, resultantes de las deliberaciones. Una vez se ha hecho justicia, el Justicar recuerda a los presentes el propósito y objetivo del Cónclave y los Asuntos que fueron elevados a la Asamblea, así como el veredicto alcanzado por el Cónclave. Asimismo ordena que todos los presentes recuerden los eventos de la noche y da por clausurada la reunión.

Los últimos tres puntos del Protocolo (Debate, Resolución y Fallo) son repetidos tantas veces sea necesario, una por cada Asunto que sea llevado al Cónclave.

Los Cónclaves son fuentes potenciales para tremendas cargas de intriga, pues en cuanto uno es convocado en una ciudad, y puesto que cualquier asunto puede ser llevado a debate, es frecuente que dos o más clanes aúnen fuerzas y utilicen sus influencias uno sobre otro a fin de obtener votos a favor de los Asuntos que apoyen. Por otro lado y puesto que son los votos de los Representantes (y no de los Clanes) los que cuentan y deciden, cada Clan es muy cuidadoso a la hora de elegir su Representante, lo que se traduce en nuevas intrigas e intercambios de favores, y donde los Derechos de Prestación salen a la luz.