Linea de Sangre – Kiasyd – Damas y Caballeros

Si la piel es muy peluda, aféitala antes de escribir en ella. Nosotros somos los «otros», por lo que concierne a los vampiros fuera de nuestra Línea de Sangre. Por ello merecemos el estatus de espantajos, lo cual tiene tantos beneficios como desventajas. Si alguien de nuestro linaje desea atención en un esbat, todo lo que ha de hacer es mostrar su rostro. Si el mismo Kiasyd desea causar terror a sus enemigos (o a sus amigos, en realidad), simplemente ha de sonreír.

Por desgracia, estar en los márgenes también ha hecho que perdamos la confianza de los demás vampiros.

Nuestras prácticas parecen inusuales para los demás, pero a nosotros nos resultan una segunda naturaleza. El corazón quiere lo que quiere, y todo eso. Igual que los demás Clanes son tan poco refinados como para oponerse a alimentarse de niños dormidos y beber sangre de changeling, eso no significa que no podamos aprovecharnos de su falta de sofisticación.

Políticas de Sangre

Nuestra pequeña voz en el Sabbat crece en estas noches, debido a los serios esfuerzos de Béatrice L’Angou en Montreal y el Reverendo McCabe en Washington D.C. McCabe es un dandi y habla como un televangelista de los Apalaches, pero juega muy bien al juego de la política. Es un Obispo nodista muy respetado, y últimamente incluso se ha hablado de que se convierta en gobernante temporal de la capital en ausencia del Arzobispo Vykos. Estos rumores han inflamado la celosa furia de diversos Lasombra, pero ninguno puede negar que McCabe fue crucial en el colapso del obispado corrupto de Detroit.

McCabe promueve un auge de Líneas de Sangre y Antitribu dentro del Sabbat, y condena la deferencia constante a Lasombra y Tzimisce como causa principal de los fallos de la Secta. Dados los crecientes números dentro de su audiencia objetivo, la suya es una causa fácil a la que afiliarse. Sus palabras resuenan con suficiente verdad para hacer que sus oyentes ignoren su piel traslúcida. El Sabbat haría bien en continuar su mensaje.

Los conocimientos que L’Angou tiene de historia del Sabbat no tienen igual. Su habilidad para recordar nombres, fechas, conversaciones y territorios de manada en cada ciudad del Sabbat va más allá de lo impresionante. Sabios de toda la Espada de Caín peregrinan a Montreal para encontrar la verdad sobre un contrato firmado siglos antes, o para clarificar disputas arcaicas. Suele usársela como mediadora entre manadas en guerra y ha arbitrado incluso disputas entre Prisci.

Béatrice es una inspiración. Ha tratado de unificar nuestra Línea de Sangre después de ser desvalijada por el traidor de 1916. Ahora hay una recompensa por el ladrón que hace que todos los Kiasyd vuelvan la cabeza; cinco décadas como aprendiz de Béatrice y la libertad de revisar cualquiera de sus textos, si se atrapa al ladrón. Nunca antes ha abierto las puertas de su biblioteca. Contrariamente a lo que yo esperaba (que esta oferta llevase a una encarnizada competencia), las líneas de comunicación se han reabierto entre Kiasyd distanciados en un esfuerzo por beneficiarse de la generosidad de Béatrice.

El Sabbat no es la única Secta en la que nos hacemos prominentes. Puede que recuerdes que mencioné al Príncipe de Estrasburgo. Marconius lleva siéndolo una década, al aceptar finalmente la oferta de santuario de los Toreador.

Los Lasombra de España hicieron un ruido ahogado cuando ocurrió, pero incluso a ellos les preocupa poco. Cualquier asesino que envíen se arriesga al ojo vigilante de la Camarilla, y dado que siempre se ha visto a Marconius como un idiota delirante, difícilmente parece merecer el esfuerzo.

No es Giangaleazzo.

Por supuesto, los Kiasyd dados a las conspiraciones pueden dudar de la locura de Marconius. Quizás pasase el último milenio haciéndose el loco para que los Lasombra le subestimasen. Quizás ahora que ha llegado a la seguridad de la Camarilla y ha dominado las cualidades que adquirió durante la comunión con el Abismo sea algo más que un Kiasyd. Quizás ahora pueda implorar a los Tremere como un igual, al tiempo que se prepara para atacar a todos los que le han contrariado. La Camarilla no le habría acogido a menos que tuviera algo que ofrecer. ¡O quizás esté buscando traicionar a la Camarilla ante el Sabbat! Engranajes dentro de engranajes. Mira demasiado tiempo y terminarás mareado.

Dejando de lado a McCabe y Marconius, los Kiasyd rara vez se meten en política. Siempre nos hemos visto más atraídos por la investigación, la acumulación de conocimientos y su aplicación. Ya sea creando vida o algo más metafísico, hemos ganado el impulso de crear desde nuestro Abrazo. El Sabbat nos permite jugar a los médicos más libremente que la Camarilla, pero apreciamos su Mascarada. Desde el brusco cambio de Marconius, un puñado de Kiasyd lo han seguido en silencio a los dominios de la Camarilla y han encontrado poca resistencia. Los Tremere parecen bastante entusiastas de experimentar con Vitae Kiasyd y viceversa. Supongo que la mayor afrenta es que el Sabbat parece dejarnos ir con gusto.

Es agradable saber cuánto no se nos valora. A pesar de su rudeza, siempre me siento relajado en presencia del Clan Lasombra. Portan el Abismo como un manto, y nosotros somos productos derivados del Abismo. Sí, nos tratan como a mierda, pero si ellos no estuvieran ahí, dudo que el resto del Sabbat respondiera por nosotros. Los Lasombra nos alientan a estudiar por ellos, realizar experimentos arriesgados por ellos y, por lo general, poner en peligro nuestra existencia por ellos. Creen que somos perros falderos. No se dan cuenta de cuánto disfrutamos de ese papel.

Investigación gratificante

Estamos desvergonzadamente obsesionados con el conocimiento. Lo cazamos, estudiamos, experimentamos con él, lo almacenamos y a veces comerciamos con él. Al contrario de la opinión popular, sólo algunos somos bibliotecarios a tiempo completo. Somos tan dados a viajar como cualquier vampiro; posiblemente más. Sí, nuestra apariencia sobrecogedora dificulta visitar áreas muy pobladas, pero nunca nos han gustado las multitudes. Demasiada suciedad y enfermedad.

Kiasyd de todo el mundo hacen expediciones a las más oscuras tumbas y secretas bibliotecas. Las pequeñas tiendas de curiosidades que nadie visita son nuestra hierba gatera (los gatos son criaturas pulcras; mantenlos en tu refugio, siempre que no te molesten algunos arañazos en el mobiliario). No hay grieta que no indaguemos en busca de conocimiento oculto, si me entiendes. Ansiamos conocimiento.

Nuestro impulso por aprender y experimentar proviene de muchas fuentes. Algunos Kiasyd persiguen el conocimiento para convertirse en gordas arañas en el centro de crecientes redes de información. Volviendo a la cuestión original; la verdad es algo peligroso y cuando conoces los secretos de todo el mundo, la Jyhad se convierte en tu juguete. Nuestros poderes nos permiten comandar a otros a contarnos sus miedos más arraigados y discernir las mentiras con facilidad.

Aquéllos de nosotros que siguen a Marconius aún deseamos crear algo nuevo y mejor que nuestra forma actual: una vida suprema, un depredador superior, un ser que exista en sueños y vigilia. Rastreamos mitos de quimeras (no la escoria de carne modelada de los Tzimisce) y buscamos sobrepasar su perfección. Así, encontramos causa común con los Ravnos y sus Antitribu. Nuestra asociación con los Embusteros ha aumentado en tiempos recientes.

Los Ravnos poseen un poder que debería ser nuestro. No es tanto que les acusemos de robo como que establezcamos un hecho. Los Ravnos pueden acceder a los sueños como si fueran tangibles, forman ilusiones con pensamientos y puños. Y aun así, no conocen los sueños como lo hacemos nosotros. Las pesadillas no están en su Sangre. Ayudar a los Ravnos necesitados se ha convertido en una prioridad entre nuestra gente para apuntar a recibir enseñanzas en sus artes de ilusión. Tu paisano Bartholomew teoriza que si pudiéramos dominarlas, podríamos elevarnos a una nueva forma del ser.

Una verdad que se convirtió en mentira rodea nuestro dominio de las artes de la Necromancia. Nunca nos convertimos en maestros de las artes oscuras, pero fue un experimento que elegimos perseguir en la causa del avance. Por desgracia, nuestros estudios estuvieron lejos de ser provechosos. Atrajimos la brillante mirada de los Giovanni y nuestros aliados, los Heraldos de las Calaveras. Se realizaron amenazas de violencia y se nos dijo, en términos que no dejaban duda alguna, que no era nuestro terreno. Bartholomew fue el primero en admitir que tales acusaciones eran correctas; no somos necromantes. De hecho, de acuerdo con él, nunca practicamos la Necromancia. Hemos negado juguetear con ella desde entonces, y lo seguiremos haciendo hasta que tales mentiras se conviertan en verdad.

Beberemos cualquier cosa

No te equivoques, no nos alimentamos de pordioseros y drogadictos. No vale la pena probar algunas experiencias. Para tan bajas pruebas, pagas a algún Pander indolente para que beba la sangre por ti y observas los efectos que tiene en su consciencia, forma y humor. No, los Kiasyd somos alquimistas, y nuestros cuerpos son cuencos para mezclas. Nuestras formas cambian en el momento del Abrazo, igual que Marconius cambió cuando se aventuró en el Abismo y bebió porciones de criaturas hermosas y nauseabundas. Nosotros nos cambiaremos aún más. Lupinos, changelings, magi, demonios… todos son paladeables. Los cócteles que mezclamos son un arte que contemplar. Solemos competir regularmente unos con otros sobre quién puede crear el siguiente brebaje excitante y registrar los efectos en quien lo consume. El próximo Gran Simposio tratará tanto de probar añejos como de comparar libros.

Hay una escuela de pensamiento entre ciertos Kiasyd de que cada Clan ofrece un sabor distinto a quien lo bebe. No es tan sencillo como que un Brujah sepa fiero y un Ventrue fresco; hay variaciones pronunciadas en la Sangre. Varios Kiasyd tienen ahora por afición capturar Cainitas para probarlos. Un brebaje de Toreador sin alterar en vaso de cristal es muy distinto a un cáliz con una parte de Giovanni y dos de Lasombra, créeme.

Como con muchos aspectos de nuestra Línea de Sangre, las diferencias en las preferencias para beber han causado divisiones. Una coctelería Kiasyd en Cracovia declaró formalmente la guerra a otra en Osaka, aunque no es que fueran a encontrarse nunca. Al parecer, su desacuerdo se debe a sus discrepancias en la cualidad de la Vitae de un donante vampiro expuesto a los rayos del sol. Algo así de insignificante, pero todos queremos tener la razón. Puedes preguntarte por qué, con nuestro interés en los experimentos y la transmutación física, no nos mezclamos con los Tzimisce. Es una buena pregunta. La dura verdad es que tenemos aversión por los Demonios que experimentan añadiendo nuevos orificios, apéndices y cosas semejantes. Es todo demasiado vulgar. Sí, hay raros Metamorfosistas que impresionan con la trascendencia de la forma física. Una cábala de Kiasyd ha intentado seguir la Senda de la Metamorfosis, como si apelase a la parte de nosotros que ansía cambiar. Harías bien en estudiarla. Por desgracia, la mayoría de Tzimisce son simples niños que aún no han pasado el estado fálico de Freud, así que no se les puede abordar. Carecen de refinamiento, y es ofensivo comparar sus experimentos con los nuestros.

¡No oiré más al respecto!

Desde fuera

A lo largo de nuestro encuentro, has mostrado expresiones de disgusto cada vez que pronuncio verdades. Es, francamente, descortés airear verdades. Nuestra Línea de Sangre no comete el error de decirle a otros vampiros la verdad y arriesgarse a ser incorrecta. Somos civilizados, incluso distantes, cuando tratamos con otros Cainitas. Es más fácil mentir cuando llevamos una máscara de corrección y expresamos nuestros diálogos con deferencia, usando títulos y formalidades.

Sorbemos Vitae de cálices de plata, nos tocamos los labios con pañuelos y asentimos sabiamente cuando el Arzobispo habla. No es así cuando estamos entre los nuestros. Los aires de gracia se desdeñan durante un Gran Simposio, por ejemplo. Entre nuestra gente, hablamos con candor y honestidad probablemente para horrorizar a otros. Practicamos actos que me atrevo a decir que harían palidecer incluso a los depravados Toreador Antitribu.

Cuando nos alimentamos en privado, la máscara cae. Conozco a un Extraño cauchemar que se cuela en hermandades femeninas para alimentarse. Si los terrenos caen dentro del territorio de otro vampiro, se alimenta sin dejar rastro, salvo quizás sueños placenteros en la mente del recipiente. Si los terrenos caen fuera de dicho territorio, y el Kiasyd sabe que está solo, el interior de la hermandad se convierte en una escena de pesadilla. Espera que las supervivientes estén tan traumatizadas que nunca cuenten lo ocurrido. Es probable que se suiciden antes de que nada salvo gritos abandone sus bocas sin labios.

Por lo general, no somos salvajes o sádicos. Todo lo que hacemos es por una razón: experimentación, empujar nuestros límites, beber sangre de un recipiente que chilla cuando se compara con uno que llora, etc. Registramos los resultados en nuestros diarios y cuando nos reunimos con otros Extraños, compartimos nuestros descubrimientos. Algunos Kiasyd sienten la necesidad de permanecer en contacto con su Humanidad, lo cual es aceptable, aunque limitante. Si pueden contribuir a la gran obra de nuestra Línea de Sangre mientras imitan a los refinados vampiros de las leyendas, bien por ellos.

Personalmente, disfruto del embriagador sabor del miedo.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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