• 25 Aniversario

Anarquistas, Tratar con el Sabbat

«Sólo hay un modo de sobrevivir a la oscuridad: hacer que te tema.»
— Smiling Jack

Aunque se originaron a partir de la misma visión idealista de libertad surgida de la Revolución, la inmensa mayoría de Anarquistas se opone con amargura al Sabbat y a todo lo que éste representa. Antaño, los Anarquistas pensaron que el Sabbat podía ser la respuesta a todos sus deseos: una sociedad en libertad, gobernada por el mérito y no por la edad.

Parecía que la Espada de Caín estaba mucho más cerca de llegar al ideal Anarquista que el propio Movimiento. Cuanto más aplastaba la Camarilla a su subsecta bajo sus pies, tanto más los Anarquistas estaban dispuestos a escuchar las mentiras del Sabbat. Sin embargo, durante las Noches de Confusión, el Sabbat se volvió contra los Anarquistas que en otro momento habían sido sus aliados, asumiendo que Caín iba a regresar y que no necesitaba ya esconder su traicionero rostro. Los Anarquistas fueron masacrados: Diabolizados, o lo que es peor, atrapados y obligados a someterse a la Vaulderie, atándolos al Sabbat con Vínculos de Sangre en una terrible forma de esclavitud emocional.

Después de que los cazadores mortales se llevaran por delante la mayor parte de la jerarquía del Sabbat, la Secta se ha vuelto más calmada y astuta, pero no por ello menos peligrosa; y las opiniones de los Anarquistas sobre el Sabbat han cambiado radicalmente. El Sabbat ya no es algo que deba ser envidiado o emulado: el Sabbat es el enemigo. Desafortunadamente, una minoría de Anarquistas son reticentes a este dictamen o a reconocerlo. Para algunos, la llamada de la Espada de Caín es poderosa.

En general, los Anarquistas consideran que la guerra santa del Sabbat contra los Antediluvianos es una soberana tontería. La Vaulderíe es esclavitud, las Sendas son aborrecibles y el abuso cruel de los mortales para realizar rituales deja a muchos Anarquistas asqueados por la Espada de Caín. Los Anarquistas no se sorprendieron cuando el mítico Caín no regresó al alzarse la Estrella Roja, al que consideran poco más que una pretensión, una fábula contada a los Chiquillos por sus Antiguos en un intento de hacer que se asusten del monstruo que hay bajo la cama. Y los Sabbat son unos necios.

Uno de los problemas de mantener cualquier tipo de trato con el Sabbat es el hecho de que es tan dado a usar (y abusar de) los Anarquistas como lo es de causar daño a la Camarilla. De acuerdo con la doctrina del Sabbat, un vampiro es o bien miembro de su Secta o bien comida, y el alma de un Anarquista es una tentación para la Diablerie tan grande como lo pueda ser la de cualquier otro. Darle al Sabbat una posición en territorio Anarquista es como jugar con fuego.

Pese a que ha habido algunas alianzas infrecuentes, temporales y peligrosas con alguna manada del Sabbat, tales hechos son raros y excepcionalmente cortos, y pocas veces acaban bien para los Anarquistas. Por la parte que le corresponde, al Sabbat le encanta infiltrarse en territorio Anarquista. Sus miembros fisgan por las bandas, matando Lasombra descarriados que escaparon de su feroz Abrazo. Buscan debilidades en el territorio, dando caza y esclavizando a los Anarquistas que podrían ser útiles a la Espada de Caín. Algunos Sabbat haciéndose pasar por Anarquistas se cuelan en las reuniones de la Camarilla, culpando de cualquier acto de violencia o intento de asesinato al Movimiento Anarquista. Cada vez que logran hacerlo, más Anarquistas inocentes mueren mientras el Sabbat se sienta tranquilo y se ríe de su candidez.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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