Las relaciones entre la Camarilla y el Movimiento Anarquista son tensas y complejas, y abarcan desde la calmada alianza al amargo desdén. Todos los Anarquistas están atados por los términos del Tratado de Thorns (y algunos han adoptado el Edicto de Sucesión), pero esto no quiere decir que acepten de buena gana el yugo de la Camarilla. Ambos grupos son muy diferentes, y los Anarquistas a menudo disfrutan jugando con estas diferencias para hacer que los miembros de la Camarilla se sientan incómodos.
Los Anarquistas luchan contra el poder usando la herramienta más eficaz que poseen: la tecnología. La violencia es una herramienta secundaria que debe ser usada cuando sea necesario dejar algo bien claro. Ambos son efectivos, pero el tiempo ha demostrado que un Anarquista inteligente vive más que uno desmadrado. Dicho esto, muchos Anarquistas recurren primero a la violencia y preguntan después, especialmente cuando la Camarilla está implicada en el asunto.
Tras el caos durante las Noches de Confusión, los Anarquistas se dieron cuenta de que no podían seguir ignorando la amenaza de los mortales, pero también que podían aprovecharse de ella. Más que cualquier otra Secta, los Anarquistas saben cómo manipular la tecnología y las comunicaciones humanas, dirigiendo a los cazadores mortales como quien encamina un coche que se haya salido de la calzada. Los Anarquistas no pueden detener a los cazadores, pero pueden asegurarse que los objetivos contra los que se dirijan sean los adecuados (como los Antiguos de la Camarilla).
Los Anarquistas señalan como objetivos a los Antiguos que han demostrado ser intratables debido a su odio o su desdén para con las Generaciones más jóvenes. Dejan a los Antiguos en paz si muestran aunque sea un mínimo de voluntad para sentarse a negociar. Tales tácticas bordean los límites de la Mascarada, y los Anarquistas que las usen deben ser extremadamente cautelosos o tendrán que preocuparse de algo más aparte de los cazadores mortales.
Muchos Anarquistas se centran específicamente en la política en vez de la destrucción generalizada. Los Anarquistas están haciendo tratos y alianzas como nunca antes habían hecho, dirigiéndose a Antiguos que 10 años atrás hubieran evitado como si del Sol se tratase. El Movimiento Anarquista como un todo ha demostrado su interés en el intercambio de favores no sólo en su seno, sino también con los demás. Los Embajadores son mucho más comunes de lo que habían sido antes de las Noches de Confusión, y más de un Antiguo ha quedado sorprendido por la destreza política de algún Anarquista, especialmente si la combinan con los más tradicionales puños de acero. Cuando falla la política (y a menudo lo hace), los Anarquistas regresan a lo que saben hacer mejor: desatar el caos.
La visión de los Anarquistas sobre las Tradiciones
La Primera Tradición: La Mascarada
En este punto, no existe discusión alguna. La amplia mayoría de los Anarquistas reconoce la importancia de mantener la ilusión de la no existencia de los vampiros.
La Segunda Tradición: El Dominio
En general, los Anarquistas prefieren darle a un líder vampírico sólo el respeto que se haya ganado, desdeñando cualquier parcialidad que se derive de su edad o Clan. Los Anarquistas que aceptan el Edicto de Sucesión defienden la Tradición del Dominio para evitar que los vampiros de la Camarilla se abalancen sin miramientos sobre los territorios Anarquistas (y viceversa), pero en términos generales los Anarquistas ignoran la Tradición del Dominio a menos que tengan una muy buena razón para temer o respetar a la persona al cargo, ya sea de la Camarilla o de los Anarquistas.
La Tercera Tradición: La Progenie
La opinión popular entre los Anarquistas establece que los Antiguos de la Camarilla aplican la Tradición de la Progenie simplemente para mantener su autoridad. Al evitar que los vampiros jóvenes puedan Abrazar, los Antiguos garantizan que ese grupo no crece lo suficiente como para amenazar el equilibrio de poder. Sin embargo, los Neonatos actuales insisten que la procreación es un derecho básico.
La Cuarta Tradición: La Responsabilidad
En una sociedad basada en la libertad y la meritocracia, ¿Cómo puede un vampiro ser considerado responsable por las acciones de otro? ¿Un sistema legal mortal encarcelaría a un padre porque su hijo hubiera cometido un asesinato?
La Quinta Tradición: La Hospitalidad
Una cosa es respetar al líder de un territorio, y otra muy distinta es mantenerlo al día de todos tus movimientos. La libertad se ve coartada cuando demasiadas personas tienen las riendas del poder.
La Sexta Tradición: La Destrucción
Recelosos del poder, los Anarquistas se encuentran divididos con respecto a esta Tradición. Por un lado, los líderes deberían decidir los castigos cuando corresponda aplicarlos; por otro lado, si un vampiro es obviamente culpable la justicia callejera funciona igual de bien. Por supuesto, los Anarquistas que no aceptan ninguna autoridad nunca estarán de acuerdo con ninguna de las dos opciones.


