Feudos y el Ensueño

Los Feudos no son sólo sitios donde el Glamour brota en la Tierra. También son vitales para la existencia del Ensueño. Son áreas donde las Nieblas entre la Tierra y el Ensueño son lo bastante finas como para que ambos se entremezclen. La Tierra se impregna de motas de ilusión, reforzando el sueño local, y el Ensueño recibe el inconsciente colectivo de la humanidad, que lo nutre y lo moldea. Esta transferencia puede verse en la Hoguera del Feudo, también conocida como Ignis Vesta: el fuego puro. Las llamas de una Hoguera queman lo mundano, lo trivial, lo monótono, purificando los pensamientos subconscientes de la humanidad hasta dar lugar a las ideas y emociones puras que dan vida al Ensueño.

El Sueño

Al derramarse el Ensueño sobre lo mundano, las Hogueras cristalizan las emociones e historias de las áreas que las rodean. La mayoría de changelings usan estos cristales como el fundamento de sus Feudos, denominándolo el “sueño” del Feudo. El sueño de un Feudo influye en gran medida en su carácter y en el área circundante: los humanos cambian subconscientemente su actitud para alinearse con el Feudo, los edificios y el entorno inmediato mutan para reflejar el Ensueño y las quimeras con afinidad por el sueño del Feudo se ven atraídas por el Glamour resonante.

El único requisito para el sueño de un Feudo es que ya haya una historia o emoción potentes asociadas con el lugar. No importa qué clase de leyenda sea siempre que resuene y tenga peso en las mentes de la población local, que sea lo bastante fuerte para alimentar al Feudo. Un Feudo que, por ejemplo, recurra al sueño de Whitechapel tendrá unos cimientos fuertes que le permitirán convertirse en un lugar poderoso, pero será tenebroso y aterrador y estará lleno de incontables sombras, Nocnitsas sedientas de sangre y asesinatos inexplicables. Sin la voluntad para doblegar el sueño, el potencial propietario del Feudo haría mejor en dejar el lugar a
gente como los Thallain.

Ecosistemas quiméricos

El sueño del Feudo da color al carácter del mundo mundano que lo rodea y el Glamour que provee la Tierra influye profundamente en el paisaje onírico más allá de las Nieblas. Donde el
Feudo intersecta con el Ensueño aparecen hitos sobre los que los lugareños suele pensar. De igual forma, la flora y la fauna del Ensueño próximas al Feudo reflejan la naturaleza predominante
de la gente. Por ejemplo, en el Ensueño próximo al Toril (un Feudo asentado en el corazón de Wall Street) acechan criaturas que se atiborran de cualquier recurso disponible y se deleitan en
el exceso. A su alrededor florecen hermosas flores que radian un aroma embriagador, pero todas están ávidas por devorar cualquier cosa que se les acerque demasiado.

El lugar donde un Feudo se ancla en el Ensueño puede tener sólo una tenue conexión con su localización en el mundo físico. Dos Feudos separados por océanos en la Tierra pueden estar a
sólo un día de camino en el Ensueño. Dos Feudos de la misma ciudad pueden estar separados por reinos enteros del Ensueño. Más allá de las Nieblas, los Feudos se fijan a reinos bañados con
el Glamour predominante que cada Feudo canaliza al Ensueño. Por otro lado, hay quienes argumentan lo contrario: los Feudos similares crean los reinos. Sea lo que sea correcto, el resultado es el mismo: si un changeling desea viajar de un Feudo a otro a través del Ensueño, el viaje es más corto entre dos Feudos con aspecto similar. En el Ensueño, un Feudo en el parque nacional Badlands está más cerca de uno en los Putangirua Pinnacles de Nueva Zelanda que de cualquier Feudo urbano de Sioux Falls (Dakota del Sur).

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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