Las Brumas

Estas son las tierras de las que hablan las leyendas, los lugares que los mortales añoran pero a los que no pueden ir.

[Conversación entre un maestro y su aprendiz]

De vez en cuando un pastor descuidado podría entrar en ellos, por supuesto (¡especialmente en noches como esta!), pero no está pertrechado adecuadamente para una travesía así. Yo soy un buen viajero (aunque este mal decirlo) y un experimentado guía, y me he familiarizado con muchas culturas diferentes. Confía en mí, y con suerte sobreviviremos.

Primero, quítate esos malolientes harapos y reúnete conmigo en el fuego. Éste es un lugar sagrado, y no es adecuado que el hedor de la ciudad no siga allá donde vamos. Como Perséfone en las puertas del Inframundo, debemos dejar atrás todo nuestro peso mortal. Por supuesto, es posible pasar cargados a estos mundos, pero es mucho más complicado.

Ahora levanta la cabeza, cierra los ojos y siente el viento a tu alrededor. Con la brillante luna llena sobre nosotros el paso será más sencillo y las sendas a través de las Brumas mas claras. En las noches sin luna es más difícil encontrar los caminos adecuados y los espíritus son más cuidadosos y traicioneros. Hay cosas allá adonde vamos. Si estás preocupado será mejor que te quedes atrás.

Ahora la luna está alta, la lluvia cae y los vientos hacen el amor con el serbal. Es una buena noche para pasear, así que levántate y toma mi mano.

Haz exactamente lo que te diga. Los Otros Mundos no son lugar para los estúpidos.

Tres anillos: microcosmos y macrocosmos

Se hará en la Tierra como en el Cielo. Confío en que hayas escuchado este dicho. En esencia, significa que lo que está en el Cielo se refleja débilmente en la Tierra. También quiere decir que las cosas grandes están relacionadas con las menores, y lo mismo sucede en sentido inverso. Si quieres comprender la magia tendrás que comprender lo que los sabios llaman el microcosmos y el macrocosmos, el principio según el cual las cosas grandes y las pequeñas se parecen, quedando unidas por esta similitud.

¿Qué tiene que ver esto con los Otros Mundos? Que nuestro mundo mortal es como la piel del hombre, estirada y tensa sobre una Creación viva. Los humores pulsan destro de esta piel y las brisas acarician la superficie. En determinados puntos los humores danzan cercanos a la carne, mientras que otros se arremolinan alrededor de los huesos. A veces, cuando hay una herida, brotan al exterior, se coagulan o hasta salpican. Cuando esto sucede, el mundo entero está enfermo.

Piensa en tu cuerpo como en un espejo de la Creación y podrás comprender tu santidad. Los dioses (o Dios, si lo prefieres) lo elaboraron como un reflejo de sus propios cuerpos. Somos un reflejo de los dioses, por lo que es posible ver en nosotros la Creación. ¿Confuso? Para decirlo de forma sencilla, la Creación es como el cuerpo de un hombre. Sus brazos se extienden hacia lo alto, sus pies caminan por el suelo, su corazón bombea los humores y los ojos lo ven todo. Los humores son como los elementos, y los órganos los mantienen puros. Algunos de los lugares que visitamos son como las entrañas, otros como los huesos. Por eso es mejor trabajar la magia desnudo, o por lo menos, purificado. Es estado del cuerpo se refleja en tus urdimbres. Cuando tratas con los Otros Mundos eso puede significar una gran diferencia.

Imagina tu cuerpo como los radios de una gigantesca rueda. A tu alrededor giran tres anillos: el primero, la Penumbra, refleja el mundo mortal, envuelto por las Brumas e iluminado por el crepúsculo. Se trata del aliento de la tierra. El segundo anillo, Veshaya, refleja los sueños de los dioses, los hombres y los elementos, la cabeza, el corazón y los humores de la realidad. El tercer anillo, el Horizonte, ata a todos los demás y alberga los Cielos, al alma de este mundo y la sustancia que forma la rueda. La sombra del Horizonte, el Contrarium, descanza en el interior de la Tierra y alberga los Infiernos y el Inframundo, los huesos y las entrañas de la Creación. Juntos, los eruditos los llaman L’umbra Haute, o simplemente la Umbra. En nombre significa «Sombra», pero creo que es un término confuso que no hace honor a la realidad. Los Otros Mundos son mucho más que sombras nuestras. ¡En realidad, nosotros podriamos ser sombras de ellos!

Nos encontramos en la superficie de la piel del mundo. Bajo nosotros se mueve la sangre de la Creación.

Sobre nosotros, la bóveda celeste aguarda lejos de nuestro alcance. Para viajar hacia fuera debemos abandonar esta piel y flotar como el humo en las Brumas.

Las Brumas

Hace mucho tiempo, nuestra Tierra se formó como un punto entre los Cielos y el Inframundo. Como el hombre, es imperfecta pero vital, un mercado de necesidades divinas, infernales y mundanas. Las nebulosas fronteras de ese mercado se retuercen en el límite de la mirada, leves al tacto pero suficientemente reales como para poder verlas si observas adecuadamente.

Abre ahora los ojos y contempla las Brumas. Es más fácil verlas tras la puesta del sol, pero siempre están ahí si sabes donde mirar. Como los velos de la Ignorancia que escudan la mente mortal del verdadero alcance de la Creación, las Brumas de las Periferia ocultan los Otros Mundos. Para alcanzarlos debes entrar en esa niebla con los ojos y el alma abiertos, del mismo modo que debes perforar las Nieblas de la Ignorancia para Despertar la Magia.

¿Dónde encontrar las Brumas? ¡En todas partes, por supuesto! Recorren las calles de Venecia igual que los páramos de Inglaterra, aunque son pocos los que las notan en las aldeas y ciudades. Están ahí, sin embargo. De noche se elevan en toda su potencia, pero siguen presentes durante el día, aunque más difíciles de ver. Estas Brumas marcan el umbral entre la Tierra mortal y los Otros Mundos, entre la piel, el cielo y la sangre bajo nuestros pies. Cualquier viaje comienza con ellas.

La Periferia y la Celosía

Antes de entrar en las Brumas, mira a tu alrededor. ¿Notas ese leve brillo, el sabor fuerte del aire, el roce del viento y el suelo bajo tus pies? Son mucho más que vívidos de lo normal ¿no lo crees así? Eso es lo que los eruditos llaman la Periferia, aunque el vulgo lo denomine simplemente conciencia.

En este estado puedes ver las cosas que están vedadas a los mortales. Los colores del alma que rodea a todos los seres vivos, las filagranas de las corrientes mágicas y, por supuesto, ondulantes Brumas que se ocultan a los ojos Durmientes. Hubo un tiempo en el que todos vivíamos en esta Periferia, pero caímos en desgracia y cerramos nuestros ojos. Cuando dominas las Artes más sencillas la conciencia regresa. Las primera magias que aprendes restauran tu visión.

Toma mi mano y camina conmigo hacia las Brumas. Su velo resplandeciente parece frío, pero es atrayente. Cuando sientas su beso helado te habrás topado con la Celosía, la barrera que separa nuestros mundos. Normalmente, es imposible atravesar ese esbelto muro hasta que has dominado las Artes del Espíritu. Sin embargo, en ciertos lugares y en ciertos determinados momentos hasta el banquero más obtuso podría perforarlo y aparecer en Arcadia.

Estanques místicos y cruces de caminos

Estos lugares son llamados Regios, Manantiales o Membranas. Hay sutiles diferencias entre ellos. Un Regio refulge con la presencia de Otros Mundos, pero éstos se mantienen lejos del alcance mortal. Un Manantial forma un portal entre este mundo y los Otros. La Celosía está intacta pero es delgada, por lo que atravesarla es más sencillo. La energía mística se acumula en ellos, tomando a veces forma de Tass, o esencia mística encarnada. En todos estos lugares se puede sentir la magia, y cualquier visitante es consciente de la diferencia.

Una Membrana es más un estado que un lugar. A veces, el mundo mortal simplemente «se vacía»: la Celosía desaparece y cualquier hombre o mujer puede pasar al otro lado. Los cruces de caminos, los Manantiales, los Regios y determinadas celebraciones producen importantes Membranas, permitiendo que los Otros Mundos entren en este. Hay motivos por los que Samhain, Beltane y el ciclo de la luna llena son días poderosos, y son que se producen Membranas. En tales ocasiones, las mareas místicas se retiran y los espíritus acuden. ¡Si sales en una de estas noches prepárate para la aventura! Otros días, como las misas cristianas o la Pascua de Resurrección, la Celosía se endurece y el pulso místico se apaga. Para los cristianos se trata de días seguros y felices, ya que Dios les concede un respiro de los terrores espirituales y fortalece a los suyos.

Has oído hablar de la Resonancia, ¿no es así? ¡Bien! Ese principio es muy importante en los Otros Mundos. Las emociones fuertes o los acontecimientos críticos aumentan la energía mística, por lo que dichos sucesos dejan su huella sobre la tierra. Un campo de batalla estará lleno de odio y dolor. El claro de una boda, de risas y afecto. Este mismo lugar fue testigo de la pérdida de un gran amor, e incluso en verano conserva un aire frío y melancólico. Vengo aquí para recordar que nada es eterno.

Los grandes acontecimientos dejan huellas poderosas. Los breves tocan la tierra y permanecen de forma sutil. Me han dicho que lejos de aquí un noble guerrero sacrificó a mil almas a los dioses oscuros. El lugar en el que ocurrió, el Lago Sangriento, está contaminado que es posible sentirlo a leguas de distancia. En las ruinas de Avalon (¡si, las historias son ciertas!) la fuerza y el honor resuenan en las piedras, aunque la corte se derrumbara hace ya siglos. En lugares como este, en el que aconteció algo breve pero intenso, hay que ser muy sensible para notar la Resonancia. A pesar de todo, siempre está ahí. Cuando atraviesas la Celosía puedes ver claramente su rastro.

La entrada en las Brumas

¿Cómo lo hacemos? Hay tres modos: puedes caer en un trance, dejar tu cuerpo atrás y volar en forma astral. También puedes aprender las Artes del Espíritu, separando las hebras de la Celosía y pasando al otro lado. Por último, otro mago puede abrirte un portal. Los dos últimos métodos son más fáciles en algunos momentos y lugares, pero mucho más difíciles en otros.

El primero es un Arte delicado. Muy pocos hechiceros pueden lograrlo, e incluso estos lo encuentran arduo. Un viajero astral renuncia a todo tipo de útiles y vestimentas, se convierte en un fantasma y se aleja, viajando en un cordón de plata. Su cuerpo queda atrás, cercano a la muerte y vulnerable. Es posible recorrer cientos de leguas con un mero pensamiento, pero en forma intangible. La fuerza de la mente reemplaza a la del cuerpo. Cuando esta regresa suele dormir durante varios dias seguidos.

El segundo método, Caminar por las Sombras, es el más común. Entras en sintonía con los Otros Mundos y utilizas tus Artes para convertirte en efimeria, materia espiritual. Cuanto menos llevas contigo, más sencillo es. Como dije, es posible para un caballero con armadura atravesar la Celosía, pero un viajero desnudo lo tiene mucho más facil. Una vez en el otro lado brillas como un fuego fatuo iluminado por las llamas de la vida. Si tienes la habilidad necesaria puedes volver de tus viajes en cualquier momento. Si tienes suerte, tu única preocupación será encontrar algo de ropa.

El tercér método es el más sencillo. Deja que otro mago abra el camino. Sin embargo, para regresar dependeras de su buena voluntad… igual que tú de la mia.

Bien… ¿empezamos?

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

2 comentarios:

  1. hola, los felicito por esta pagina es excelente, me agradan todos sus articulos, saludos.
    p.d. sigan asi.

  2. Muchas Gracias Sergio por tu halago.

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