El Cuarto Gran Maesltrom

En el primer día de agosto del Año del Señor de 1914, las tierras de Europa empezaron la Primera Guerra Mundial. Duraría cuatro años enteros, provocando innumerables estragos y carnicerías sangrientas. Los ríos de Europa corrían rojos, y las batallas llenaban las Ciudadelas de las Tierras de las Sombras con las letanías de hombres supuestamente valientes y avanzados. Esos soldados llegaban en divisiones enteras, ostentando las cicatrices de su muerte en sus Corpora, los nombres de los lugares que les condenaron resonando como inmensas campanas: Ypres, Gallípoli, el Somme… Asfixiados por el gas mostaza y derribados por las nuevas ametralladoras, los Sin Reposo recién llegados se embarcaban en los vagones de las Necrópolis de Francia y los Países Bajos y hacían el triste viaje hacia Estigia. La Jerarquía se convirtió en un gran mercante de almas, transportándolas hacia la Ciudad de Estigia en un flujo contínuo.

Pronto se llegó a un punto en que los viejos muros de Estigia ya no podían contener las cantidades de Muertos Sin Reposo que llegaron después de la Primera Guerra Mundial. Al cabo de poco tiempo, se vieron enormes puentes de hierro estigio asomar de los imponentes muros de la Ciudad, uniendo a ésta con las Colinas de Hierro que la rodeaban, donde rápidamente se erigieron inmensas torres para albergar a esos nuevos muertos. Uno podía situarse en cualquier lugar elevado de la Ciudad y observar los cargamentos de wraiths que avanzaban por los puentes cercados hacia los colosales arsenales de los muertos.

Y, cuando la paz llegó a la Tierra de los Animados, de nuevo un Maelstrom barrió estas tierras, mientras el Imperio, obstruido por tantos muertos, azotaba los vientos infernales del Olvido. La tormenta empujó a la Jerarquía dentro de sus Ciudadelas, escondiéndose y escudándose de los mortales torrentes de lluvia, granizo y de los angustiados gritos de los Espectros. El Maelstrom asoló la Ciudad de Estigia, estrellándose contra los viejos muros y descargando su furia en los nuevos caminos de hierro, pero la Ciudad sobrevivió, sus torres y estructuras pulidas por los vientos, brillando como espejos.

LA INVASIÓN DE LAS NECRÓPOLIS

Aunque la Ciudad de Estigia sobrevivió, a las otras Necrópolis no les fue tan bien como a ella, ya que los Espectros liberados por el caos hallaron las nuevas carreteras hacia las Ciudadelas en las Tierras de las Sombras. Se presentaron en medio de los que allí habitaban, y desgarraron el Manto para Encarnar en las ciudades mortales. Los Espectros se filtraron en las Necrópolis de Nueva York, Chicago y otros lugares, infestando los elementos del Mundo Subterráneo y atizando el fuego del crimen y el asesinato. Secciones enteras de ciudades mortales se convirtieron en campos de batalla de los Espectros, que aniquilaban a rivales de su propia especie y a veces, luchaban los unos contra los otros en el papel de mortales en quienes habían penetrado, matándose para experimentar la muerte y la desgracia.

Y después de la Primera Guerra Mundial, las casas comerciales de Europa y América se colapsaron, y una gran Depresión se posó sobre ese hemisferio en la Tierra de los Animados. Expulsó a muchos de sus negocios y casas, obligando las restituciones, sembrando desgracias inenarrables mientras los Espectros se deleitaban con la fuerza del dolor y la aflicción de los mortales.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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