Velya el Vivisector y Elaine Cassidy

Velya el Vivisector y Elaine Cassidy, Cardenales de la Tierra Más Allá del Bosque.

Libertad frente a organización, voluntad frente a rectitud, antiguos frente a neonatos… Todas estas luchas caracterizan a los vampiros del Sabbat, que parecen unidos tan sólo por el odio que sienten hacia los Antediluvianos y por el desprecio que demuestran hacia el ganado.

Trasfondo: Él es una leyenda incluso entre los Demonios, y pocos le han visto o han hablado con él. Junto con Lugoj, Voivoda de Voivodas, fue él quien liberó a los chiquillos de los sangrientos grilletes de los antiguos. Su maestría sobre la magia de la sangre sólo rivaliza con las del Círculo Interior de los Tremere. Los Sabbat más jóvenes le apodan “el Despellejador”, “el Vivisector” y de otras muchas maneras, pero los Demonios más antiguos de la Espada de Caín le conocen simplemente como Velya.

Siendo uno de los fundadores del Sabbat, en la actualidad Velya sirve a la secta como cardenal, supervisando la reconquista de las Antiguas Tierras de los Tzimisce. Como tal, orquesta los odios étnicos, canaliza las purgas terroristas y barre con suavidad el antiguo Telón de Acero en un montón de escombros formado por estados rotos y pueblos hechos añicos. Pero, sobre todo, prepara y efectúa poderosos rituales koldúnicos que pretenden despertar a los espíritus de la antigua tierra para volverlos contra los odiados Tremere de la vecina Viena. Velya ha adoptado a regañadientes esta posición política tan abierta, ya que es viejo, y está mucho más interesado en los caminos de la Metamorfosis que en algo tan efímero como la Yihad. Sin embargo reconoce la necesidad de lo que haces, así que cumple con sus obligaciones con la meticulosa devoción que sólo un Demonio viejo y maligno puede demostrar.

O eso quiere Velya que se crea. Lo cierto es que el Vivisector se encuentra atrapado en un terrible apuro que él mismo se ha buscado, uno que podría llevarle muy pronto allí donde milenios de enemigos y peligros no lo han logrado. Y es que el mayor deleite de Velya es también su mayor desgracia.

Hace un siglo, el Tzimisce se enamoró y “se casó” con una tal Elaine Cassidy, una niña de 10 años de la alta sociedad de Boston. Contempló desde la distancia como Elaine se abrió paso meticulosamente hacia una posición dominante en su neurótica familia reduciendo a su madre a la catatonia, tramando la muerte prematura de su hermana y manipulando a su hermano, extremadamente sensible, hasta conseguir su internamiento en un manicomio. Velya estaba hechizado, y apoyando desde el exterior a los planes de la niña, se aseguró de que la pequeña heredara toda la fortuna de los Cassidy. Por su parte, la jovencísima e impresionable Elaine se sintió inmediatamente atraída por el noble y mefistofélico vampiro nada más conocerle, y los dos monstruos se unieron en un matrimonio sanguíneo.

Pero, ¡ay!, con el paso de los siglo Velya se había alejado tanto de las necesidades humanas que no se dio cuenta de la inherente fragilidad de la chiquilla. Aunque que la pequeña Elaine podía ser el monstruo más vivaz entre los de su especie, su psique de 10 años de edad apenas era capaz de enfrentarse con los horrores de la no-vida nocturna del Sabbat. Careciendo de la determinación suficiente para aprender ni siquiera los rudimentos de la Senda de la Metamorfosis, la niña cayó en barrena, sin control, y su alma se perdió en la Bestia a mediados del siglo XX. Consciente de lo que había ocurrido, pero incapaz de terminar con su chiquilla y “esposa”, Velya utilizó sus artes para injertar a su amada en sí mismo hasta que llegue el momento en que pueda “arreglarla”.

Por supuesto, no hay vampiro que, una vez atrapado por la Bestia, pueda ser “arreglado”, ni si quiera por alguien tan brillante como el Vivisector, Es más, la unión de Velya y Elaine ha fundido sus venas y arterias, de manera que la sangre de uno fluye por el cuerpo del otro. Aunque esta disposición tiene el efecto beneficioso de reforzar permanentemente el vínculo de sangre que hay entre la pareja, también permite que la Bestia desatada de Elaine estimule a la de Velya.

Así, por primera vez en siglos, el Matusalén se encuentra a punto de perder el control. Los esbirros del Tzimisce ya han empezado a murmurar sobre experimentos fallidos, obligaciones descuidadas y extraños lapsos de personalidad. El control de Velya sobre sí mismo (y sobre Elaine) se escapa noche tras noche, y si él cae, la reconquista de las Antiguas Tierras del clan podría fracasar.

Imagen: Individualmente, tanto Velya como Elaine son criaturas hermosas; él está bien proporcionado y pulcramente vestido, con una melena suelta de cabellos plateados; ella es una nínfula nabokoviana (N del T.- término que Nabokov utiliza en su novela “Lolita” para describir a las niñas que atraen la atención sexual de un pedófilo) perversamente arrebatadora, vestida con ropas elegantes aunque conservadoras. Ni que decir tiene que el hecho de que los dos vampiros estén injertados uno en otro, con los muñones de las piernas de Elaine unidos a la espalda de Velya, hacen que el ser, en conjunto, sea realmente grotesco. Aunque el Vivisector hace todo lo que puede por mantener a su “esposa” distraída y dócil, hay veces en las que la Bestia la posee, y durante estos episodios el perfecto rostro infantil de la niña se convierte en un espasmódico amasijo de carne y vomita obscenidades por su deformada boca.

Sugerencias de Interpretación: Como Velya, casi eres demasiado metódico y desapasionado, intentando compensar frenéticamente la locura que te inunda procedente de la corriente sanguínea de Elaine. De hecho, pasas tanto tiempo intentando hacer que tu Bestia te obedezca que has descuidado los principios básicos de la Senda de la Metamorfosis, lo que te ha llevado a una espiral descendente de malestar espiritual. Como Elaine, pasas la mayor parte de tu tiempo en un estado de ensoñación o de semi-consciencia, producido por cortesía de la hechicería de sangre de Velya. Sin embargo, de vez en cuando consigues romper el hechizo, y en esos momentos combinas la astucia y el capricho de una niña enloquecida con el escalofriante frenesí de un Cainita demente. Estás enamorada de tu “marido”, pero lo único que buscas es arrastrarle hacia una unión contigo en la bestialidad.

Date cuanta de que los Rasgos de Elaine vienen detrás de las barras (/)
Clan: Tzimisce
Sire: Desconocido
Naturaleza: Arquitecto / Pervertido
Conducta: Tradicionalista / Niño
Generación: 5ª
Abrazo: Desconocido / En la década de 1890
Edad Aparente: Mediada la cuarentena / 10 años
Físicas: Fuerza 4, Destreza 4, Resistencia 7
Sociales: Carisma 6, Manipulación 6, Apariencia 3 / 7
Mentales: Percepción 8, Inteligencia 8 / 4, Astucia 6
Talentos: Alerta 6, Esquivar 3, Pelea 3, Subterfugio 5
Técnicas: Alteración Corporal 6, Armas C.C. 4, Etiqueta 5, Subterfugio 5
Conocimientos: Academicismo 5, Ciencias 7, Lingüística (numerosos lenguajes europeos y varias lenguas olvidadas del Viejo Mundo) 6, Ocultismo 8
Disciplinas: Animalismo 8, Auspex 8, Dominación 5, Fortaleza 4, Hechicería Koldúnica 8, Presencia 5, Vicisitud 7
Sendas Koldúnicas: Caminos de la Sangre 5, Caminos del Fuego 5, Caminos de los Espíritus 5
Trasfondos: Criados 5, Posición en el Sabbat 5, Recursos 5
Virtudes: Convicción 2 (antes 5) / Consciencia 0, Instinto 4 / Autocontrol 0, Coraje 2 / Coraje 2
Moralidad: Senda de la Metamorfosis 4 (antes 9) / Humanidad 0
Fuerza de Voluntad: 5 (antes 10)

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.