Via Paradocis: El Camino de la Paradoja

Un relato de cómo se comportan los seguidores de este camino o vía, te servirá para comprender mucho mas de ellos si solo leísteis el manual básico de Vampiro Edad Oscura, debido a que en dicho libro la descripción es muy pobre. Espero que te sirve tanto como a mí para comprender como funciona.

Via Paradocis: El Camino de la Paradoja

El Ravnos se encontraba ante el tribunal, sujeto por oscuras cadenas de hierro. Bajó la cabeza, ostensiblemente derrotado, aunque no pude evitar preguntarme si no estaría ocultando una sonrisa. La sala quedó en silencio al subir el príncipe al estrado.

Miguel de Santos se irguió, llenando la cámara con su presencia. “Stepan Krothos, se te acusa de haber saqueado las iglesias de Sevilla, Pamplona y Madrid.”

“Y Toledo. No olvidéis Toledo”, dijo el ladrón.

El príncipe le contempló ceñudo. “¿Cómo te declaras?”

Krothos le devolvió la mirada, con expresión pensativa. “Con el debido respeto, debo decir que suelo declararme con una rodilla en tierra y las manos en el corazón, recitando de vez en cuando algo de poesía.

He descubierto que…”

“¿Culpable o inocente, basura impía?», Bramó enfurecido el príncipe.

“¿Me preguntáis si robe todas esas reliquias bañadas en oro y adornadas con joyas que vuestros hombres me encontraron encima? ¿Todos esos sellos de obispo, y los servicios de oro? Hmmm… hoy me siento juguetón, así que voy a decir “inocente”.”

Un ultrajado murmullo se alzó entre los antiguos de Sevilla reunidos en la sala. “Tienes un alma en verdad intrépida, Stepan Krothos, si eres capaz de reírte ante la sentencia de la Lextalionis”, dijo con seriedad el príncipe Miguel. “Tus robos y la forma en que los has llevado a cabo han despertado la ira de la Iglesia y amenazado a la Sexta Tradición. ¿Que esperabas conseguir al cometer tales crímenes?”

El Ravnos pareció visiblemente aliviado: “¡Ah! ¿Sólo es eso?” Bien, veréis, yo…”

El príncipe alzó1a mano. “Alto. ¿Que has querido decir con “sólo es eso”?”

“Oh, nada. ¿Queréis saber lo que esperaba ganar.? Bueno, tengo el sueño de revolcarme desnudo en un montón de monedas de oro…”

“¡Silencio! ¡No intentes burlarte de este tribunal con tus trucos de aficionado! ¿Puedes contestarme, o tendremos que soltar tu lengua con unas brasas ardientes?

“¡Oooh! No hace falta llegar a eso. Yo sólo… bueno, seguro que duele. De todas formas, el va a negarlo.”

“¿Negar que? El príncipe Miguel se inclinó hacia delante, con expresión torva. “¿Quién negara que?”.
El rostro del ladrón era un estudio de la aprensión. “Bien… ¿prometéis no enfadaros? Estoy seguro de que tenia buenas razones…”

“¡Guardias, traedme el brasero!”, Rugió el príncipe. Los soldados se aprestaron a obedecer.

“Juan Salazar; el antiguo Brujah, me dijo que le buscase una reliquia que contenía las lagrimas de Miguel, el Ángel Vengador!”, dijo de golpe el Ravnos, sus ojos abiertos por el miedo.

“¡Eso es mentira!», Exclamó Salazar; poniéndose en pie bruscamente. Gritos de sorpresa y ultraje se elevaron entre sus partidarios. Otros nobles reflexionaron sobre las palabras del ladrón, empezando a cuchichear entre ellos. Mas de una cabeza asintió, comprendiendo.

“¿Veis? ¡Ya decía que iba a negarlo! ¿Pero me hace caso alguien? Nooo…”

“¡Quiero orden en la cámara!” Gritó el príncipe.

“¡No tolerare que se me acuse así!”, Fue la respuesta de Salazar. “¡No he visto a este criminal en mi vida!”

“Eso si que es absolutamente cierto, Vuestra Majestad”, confirmó Krothos. “Tuvo mucho cuidado de no ser visto conmigo, todos nuestros tratos fueron a través de intermediarios, sobre todo su lugarteniente Don Aldovar. Salazar es muy sensible en cuanto a su posición en la corte, teniendo en cuenta sus ambiciones de convertirse en príncipe. Supongo que temía que os sintieseis amenazado.”

El príncipe Miguel volvió su calculadora mirada al antiguo Brujah mientras la sala se hundía en el caos.

“¡Esto es una locura!”, Aulló Salazar.

Sólo yo estaba lo bastante cerca para ver la ligera sonrisa del Ravnos.

“Desde luego que lo es”, dijo suavemente, contemplando su obra.

Mis eruditos hermanos tienen un dicho: pregunta a tres Ravnos que Camino siguen y tendrás seis versiones distintas (o nueve si necesitan mas tiempo para vaciar tu bolsa). Vagabundos y ladrones, carentes de ley o lealtad, se mueven por las calles de Europa como jirones de humo coloreado, incansables como el viento. Allí donde se posan reina el caos, pero como el humo, se desvanecen al intentar atraparles. Practican el engaño sin mentiras, el robo sin malicia, el sin sentido con un propósito. Muchos Cainitas se burlan de los Ravnos y les llaman locos, pero hay un estrambótico método en su locura. Encuentran en su existencia paradójica tanto sentido y propósito como cualquier otro vampiro.

Para comprender las creencias del loco, debemos considerar primero cómo definimos la existencia Cainitas y mortales. Todo tiene un significado y una función en el mundo: una definición si queréis llamarlo así. Silla, caballo, Lupino… estos nombres definen ciertas cosas, e implican funciones y relaciones que describen como encajan en nuestra imagen del cosmos. Con estos y otros nombres, damos orden y estructura al universo, y al hacerlo nos convertimos en aquello a lo que se oponen los locos.

El loco cree en una antifilosofia: la existencia es un flujo de energía cambiante; crear, existir, disolverse. Cuando los mortales ven una cosa y le dan nombre, fijan sus características, y su «energía» queda atrapada. Si hay demasiada de esta energía, llamada weig, fija y estancada el universo muere. No es ninguna sorpresa que la mayoría de los Ravnos aborrezcan a los antiguos filósofos griegos, siendo «Platón» uno de sus peores insultos.

La filosofía del loco consiste en invocar el caos, fomentar la demencia y desafiar las percepciones establecidas. Esto libera el weig, ves la razón tras las incesantes trampas de los Ravnos. Pues mientras una victima cree las mentiras del loco, su percepción de la realidad cambia. Lo mismo puede decirse del robo y el latrocinio. Mediante la “redistribución selectiva de las posesiones”, altera las realidades individuales, provocando el mas bendito de los estados: la confusión.

Hay un aspecto mas siniestro de las creencias del loco en cuanto a la Estirpe. Par su misma naturaleza, los Cainitas son potentes reservas de weig almacenado, fijos en tal condición por la voluntad de los Matusalenes. Por tanto, la destrucción de antiguos no solo esta permitida, sino animada. Los locos se dedican también a buscar objetos poderosos, como talismanes y reliquias sagradas, y destruirlos para liberar su weig. Solo los mas fuertes (o lunáticos) seguidores de la Paradoja lo intentan, pero el éxito les hace merecedores de gran respeto.

En vez de luchar contra la Bestia, el loco abraza sus impulsos, con frecuencia amplificándolos, lo que hace de ella una herramienta valiosa e impredecible.

Los seguidores de la Vía Paradocis evitan los dictados de la ética. Eso implica demasiada estructura El Camino del loco le impulsa a mantener siempre a la gente en la duda, insegura acerca de si misma, de el y de cualquier cosa. El loco cambia nombres y personalidades como mercurio, para no atrapar weig. El problema esta en saber hasta que punto puede atormentar a sus camaradas vampiros sin que estos decidan clavarle una estaca y dejarle al sol. Hay dominios europeos en los que la ley que prohíbe a un vampiro matar a otro se pasa por alto si la victima es un seguidor de la Vía Paradocis. Resulta fácil encontrar justificación.

Por naturaleza, los locos tienden a ser gente con poco interés por la sociedad en su vida mortal. Los bufones son los predilectos, y también los rebeldes, por su desprecio al sistema, Los fanáticos son escogidos por impulso, y a veces también los bribones, pero solo si muestran una cierta temeridad alocada.

El Camino de la Paradoja es la especialidad de los Ravnos. Se sabe de algunos Malkavian que comparten esta antifilosofia, pero nadie puede decir si es a propósito o por accidente.

El loco cambia su aspecto tan a menudo como puede.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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