Buscadores del Vacio (Exploradores)

Hay algo amenazador y tentador a un tiempo en el extremo de un mapa. “Aquí hay dragones” es una invitación para los cazadores de estas Bestias.

 

Contra los dragones de la ignorancia y el miedo los Exploradores alzan sus espadas y extienden sus planos. Para este grupo orgulloso y bullicioso, el final del mapa es el principio de una aventura.

Al otro lado de la última colina siempre hay nuevas oportunidades. Los primeros aventureros, aburridos o desesperados, las buscaron. No es ningún secreto que el hombre lo sificientemente valiente como para cruzar lo que no puede cruzarse suele convertirse en un hombre rico. Los fenicios, chinos, egipcios y escandinavos construyeron imperios nacidos de la curiosidad. Mientras lo hacían, sus mayores exploradores descubrieron poderosas Artes y las emplearon en su oficio.

En los pueblos portuarios surgieron varios gremios. Aunque muchos exploradores y armadores no eran más que mortales hábiles, los maestros Iluminados preservaban los descubrimientos de cada grupo. Las “Crónicas secretas” recopilaban mapas y cartas en los archivos, que más tarde eran pasados a los estudiantes y marinos más prometedores. Como los Masones Artesanos, aquellos primeros viajeros interpretaban la magia por medio de las herramientas y símbolos de su profesión. Las Artes se definían como vientos y corrientes, la magia como una ola. Los instrumentos como barcos, cartas, brújulas, cabos y espadas adquirían un significado místico. Bautizar un nuevo lugar confería a un hombre poder sobre él. Al poco tiempo, el descubrimiento y la maestría se convirtieron en las mayores metas de un explorador.
Como casi todas las comunidades, estos gremios viajeros tenían rivalidades internas. Cuando la Edad Oscura engulló Roma, muchos de ellos cayeron con ella. Algunos, especialmente los comerciantes de la Ruta de la Seda y los gremios bizantinos del transporte, preservaron las antiguas costumbres mientras aumentaban sus conocimientos. Sus métodos y logros impresionaron a los Maestros Celestes.

Reconociendo un objetivo común, los dos grupos se patrocinaron mutuamente en la Convención de la Torre Blanca. Los Buscadores del Vacío, o Exploradores, habían nacido.

Ahora están a sus anchas. Mientras los monarcas buscan nuevos imperios y los comerciantes nuevos mercados, los Buscadores tienen trabajo más que de sobra. Mientras los Aerostatos parten hacia las estrellas los Exploradores surcan nuestro mundo, descubriendo nuevas tierras y añadiéndolas al mapa… a su modo.
Para lograrlo se dividen en siete gremios: los Odiseos se enfrentan a las olas, mientras que los Alejandrinos viajan por tierra. La Orden del Grial recopila mapas y sagas, utilizando ritos místicos para sellar lo que está escrito. Sus contemporáneos de la Liga de Pablo purgan los pecados paganos, limpian los lugares macillados y llevan a Jesús a los pueblos ignorantes. Un gremio de guerreros de elite, la Alianza Herculeana, afirma que sus “siete trabajos” incluyen la caza de monstruos y la protección de sus compañeros. Su gremio hermano, la Forja y la Vela (o Licios) construye naves, armas e instrumentos que ayudan a los demás Buscadores. Por último los Escribas de Apolo (o Apolónidas) trabajan estrechamente con los Maestros Celestes, cartografiando la Tierra y las estrellas.

Como su nombre indica, los Buscadores del Vacío son una paradoja. Aunque son “Buscadores” por oficio, quieren encontrar datos que añadir a sus mapas, bestiarios e historias. Aunque toman su nombre del vacío, tratan de llenarlo con conocimiento. La motivación de los Exploradores es un extraña mezcla de elevados ideales y principios veniales. Para la Iglesia, “convierten a los paganos”. Para la monarquía, “fundan un Imperio”. Para sus tripulaciones y compañeros, “buscan tesoros”. Y para ellos… miran. El mundo es cognoscible, aunque todavía no conocido. Los Buscadores del Vacío lo expanden siendo testigos de él.

Comparados con sus contemporáneos, estos magos son terrenales, robustos y dinámicos. Armados con su coraje, sus herramientas y algunos trucos, el Explorador medio corre hacia la tormenta con un toque en el ala de su sombrero y una mueca burlona. Las mujeres caen rendidas ante su lujurioso encanto y los hombres narran sus viajes con una mezcla de envidia y admiración. El polvo de la carretera o la sal del mar manchan sus botas, y en las tabernas se grita “¿Qué noticias hay?” cuando aparece en la puerta. Hasta los más estudiosos de esta Convención tienen un porte gallardo, y son pocos los Buscadores que restringen sus aventuras a las páginas. La imagen es importante para un Explorador. Hasta cuando se enfrenta al caos conserva su encanto y su sonrisa.

Filosofía: ¿Un nuevo mundo? Haz un mapa. ¿El unicornio? Cázalo. ¿El reino del Preste Juan? Encuéntralo. Cada cosa o lugar es un reto que Dios pone al hombre. Sin los valientes que se atreven a enfrentarse a la oscuridad, la humanidad temblaría frente a su chimenea, demasiado asustada para prosperar y demasiado pobre para sobrevivir. Somos los constructores del Imperio del Hombre.
Organización: cada barco o expedición funciona como una logia dirigida por un Capitán (Magistrado). En una escala mayor, en los principales puertos comerciales y rutas de caravanas hay logias permanentes. Un Concilio de Magistrados y Facilitadores hace que las operaciones se lleven a cabo adecuadamente, a menudo con ayuda de otras Convenciones.
Maximi: la rivalidad entre España, Italia y Portugal hace que estos puestos cambien constantemente.

Iniciación: cada iniciado se embarca en un viaje: debe ir a algun lugar donde nadie mas haya estado, volver con un presente y narrar su aventura para la Logia a la que desea unirse. En ese momento se le somete a diferentes pruebas. Si Despertó durante la travesía podrá superarlas. Si no, se convertirá en un Hermano. Hay que resaltar que los Buscadores respetan tanto a sus Hermanos como estiman a los Resplendens: la valentía y la inteligencia son las importantes que la Iluminación.

Daemon: animales propicios (albatros, águilas, golondrinas y caballos) guían a los Buscadores hacia caminos nuevos y mas seguros.

Seguidores: marinos, cartógrafos, monarcas, cazadores, mercaderes, misioneros, prostitutas, conquistadores, piratas, viudas y niños.

Conceptos: explorador audaz, marino, bruja del mar, autor de un bestiario, capitán, submarinista, misionero, cronista.

¿Eres lo suficientemente valiente como para entrar en la
guarida del dragón y salir con una de sus escamas?
¡Apuesto a que no!