El Clan Lasombra

Elegantes depredadores, los Lasombra se ven sinceramente como la cúspide de la existencia Cainita. Firmes creyentes en el Derecho Divino y el gobierno de los superiores, tienen poca paciencia, si bien una cierta compasión, con aquellos Cainitas que son (aunque no es culpa suya) inferiores.

El carácter Lasombra es una curiosa mezcla de noblesse obligue y sano desprecio. Buscan activamente el poder allí donde pueda ser encontrado, desde los salones de los claustros hasta los corredores de los palacios, pero no persiguen los títulos y la gloria que suele llevar consigo el gobierno. En lugar de buscar el mando por el mando mismo, los Lasombra toman las riendas del poder al creer firmemente que nadie podría llevarlas mejor. La apariencia de poder carece de importancia; lo que de verdad interesa es que las decisiones sean tomadas por los más indicados para ellos. De hecho, muchos Lasombra prefieren el papel de creador de reyes al título de rey.

Inseparablemente unido a esta determinación de ser los jueces definitivos de todas las decisiones, llega un sano desdén por aquellos a los que los Lasombra consideran inferiores a ellos en mente, cuerpo o linaje. En esencia, esto significa el resto de la sociedad Cainita, y aunque algunos de los demás clanes gozan de un cierto respeto, no hay ninguno a cuyos miembros consideren los Lasombra como iguales. Un Lasombra puede trabajar con otros vampiros, e incluso llegar a considerarlos sus amigos, pero nunca, jamás, sus iguales.

Desgraciadamente, hay Lasombra a los que el deleite del gran juego de la política los ciega a todo lo demás. Maestros de la manipulación, estos Cainitas ven toda Europa como un simple tablero de ajedrez sobre el que juegan con sus oponentes, sintiendo sólo un interés abstracto por las caídas de los reinos. Es a estos Lasombra a los que más temen los otros clanes, y sus talentos y gustos han sido atribuidos al clan en general.

Remoquete: Magistri (singular magister). En latín, “líder”.

Apariencia: Generalmente, los Lasombra son de piel morena, con rasgos afilados que denotan su ascendencia italiana, hispana o árabe. Muchos conservan un aspecto ligeramente bronceado o curtido por su exposición al fuerte sol del sur durante sus días mortales. Como corresponde a su noble posición, los que no están obligados por las órdenes sagradas a llevar vestimentas eclesiásticas prefieren las sedas más finas y otros lujosos atavíos.

Refugio: Muchos miembros del clan permanecen en las mansiones y casas de invitados de sus tierras familiares. Otros buscan cobijo en los monasterios parecidos a fortalezas del sur de Europa.

Trasfondo: Los Lasombra proceden casi exclusivamente de nobles linajes, particularmente españoles, italianos y árabes. Muchos son expertos guerreros y cortesanos, aunque también hay una significativa cantidad que tiene lazos con la Iglesia. Es extraordinariamente raro que un plebeyo sea Abrazado por un Lasombra.

Creación del personaje: Nobles y eclesiásticos son conceptos comunes entre los Magistri. Las Naturalezas de Arquitecto o Juez son también típicas, y los Atributos Mentales y los Talentos suelen ser primarios. No es frecuente que un Lasombra carezca de los Trasfondos de Criados y Recursos, y muchos tienen además el de Mentor en el clan. Se inclinan por el Camino del Cielo, pero muchos cuestionan sus valores y están experimentando con nuevos códigos éticos.

Disciplinas del Clan: Dominación, Obtenebración, Potencia.

Debilidades: Los miembros del clan Lasombra no se reflejan en los espejos, ni en otras superficies (como ventanas, estanques o recipientes de mercurio).

Organización: La estructura del clan Lasombra es muy formal, basada libremente en la jerarquía de la Iglesia. Sus miembros emplean tanto títulos eclesiásticos como seglares, y se les permite conservar los títulos y escudos de armas correspondientes a sus días mortales. Durante sus reuniones, se consigue más entre bastidores que en la arena del debate, aunque incluso sus negociaciones sub rosa son llevadas a cabo con perfecta dignidad.

Cita: Una excelente decisión. La aplaudo. ¿De verdad la has tomado tú solo?

Estereotipos

Assamitas: Furia sujeta por el lazo del honor, los Assamitas son dignos de respeto e incluso miedo. Mantén ese lazo tirante, pues si se liberan, saltarán a tu garganta.
Brujah: Los Brujah son como un semental árabe con una pata rota; grandes en el pasado, y demasiado orgullosos para darse cuenta de que están muertos.
Capadocios: Esos ofuscados eruditos pueden toparse con algún gran secreto o piedra filosofal, y entonces serán peligrosos. Esa noche llegará, con toda seguridad, una semana después de la última llamada de las trompetas.
Gangrel: Dejadlos en sus bosques, acompañados por los lobos a los que tanto aman. Con un poco de suerte, los cambiaformas exterminarán a esas bestias y nos ahorrarán el esfuerzo.
Malkavian: Cuando ves un perro rabioso, lo abates antes de que te ataque y te muerda en la pierna. Deberíamos hacer lo mismo en su caso.
Nosferatu: Reptan desde los pozos de los apestados para infectar a nuestras presas con fiebre y suciedad. Sellad las tumbas, y selladlas con ellos dentro.
Ravnos: Las bromas de los vagabundos resultan divertidas, menos cuando tú eres su objetivo. Lo mejor es evitarlos por completo.
Seguidores de Set: Acechando en la oscuridad con sus rituales pasados de moda y su anticuado paganismo, pertenecen a una época ya muerta. Incluso los Brujah se han adaptado mejor.
Toreador: En cualquier corte digna de tal nombre hay un Toreador. Por supuesto, en cualquier corte digna de tal nombre también hay un enano y un bufón idiota, así que un fenómeno divertido más no significa nada.
Tremere: Los magos son ambiciosos, y esto resulta preocupante. Hace años que deberíamos haber mostrado a los Tremere y su fatua progenie la belleza del amanecer.
Tzimisce: Han conseguido para nuestra especie el apelativo de “monstruos”. ¿No basta gobernar sin llevar la desolación a los propios dominios?
Ventrue: Pequeños príncipes mezquinos y señores auto ennoblecidos, los Ventrue son pálidas imitaciones de la majestad. Dejad que se queden con los tronos; nosotros gobernamos desde las sombras.
Baali: La profundidad de su depravación no se encuentra en sus viles ritos, sino en que intenta invocar a amos demoníacos para sí mismos. ¿Qué Cainita cuerdo busca la esclavitud?