El Gran Principio -El Camino Quíntuple-

El Gran Principio constituye el antiguo código de comportamiento de todos los Kuei-jin. Es la enseñanza más importante de la sociedad Catayana, por lo que todos los discípulos deben aprenderlo y cumplir sus preceptos, el Camino Quíntuple, en todo lo que digan y hagan.

EL GRAN PRINCIPIO
Es el corazón y el espíritu del pueblo. Define cómo actuamos y lo que creemos, lo que está bien y lo que está mal, cómo vivimos y cómo morimos. Es lo que somos.
– Robert Crais, Persiguiendo al Ángel

El Gran Principio constituye el antiguo código de comportamiento de todos los Kuei-jin. Es la enseñanza más importante de la sociedad Catayana, por lo que todos los discípulos deben aprenderlo y cumplir sus preceptos, el Camino Quíntuple, en todo lo que digan y hagan. Otra cosa es que estas leyes se cumplan, que un Wu o una corte que se adhieran a estas enseñanzas. A pesar de todo, el Gran Principio proporciona un marco teórico que une a todos los Kuei-jin del Reino Medio.
El Camino Quíntuple, en contraste con las Seis Tradiciones de los Vástagos de Occidente, es mucho más que un código de leyes fundamentales; es un modo de vida. Impregna prácticamente todas las facetas de la existencia Catayana, tanto individuales como comunitarias. El Gran Principio encarna la directiva general de los Kuei-jin, ordenándole que descubra su propósito divino y que lo cumpla.
El Camino Quíntuple funciona como una guía para comprender esta satisfacción, aunque al fidelidad y a devoción hacia sus preceptos varían tanto como cualquier otra faceta de la sociedad Kuei-jin. Muchas de las cortes más antiguas y establecidas, especialmente las que tienen sus raíces en China, siguen el Camino con absoluta diligencia. A medida que uno se aleja de este centro, las diferencias culturales y las circunstancias políticas resultan en diferentes interpretaciones del camino correcto de los Kuei-jin (si es que se llega aceptar que hay un camino “correcto”).

EL GRAN ARHAT XUE
Se dice que el Camino Quíntuple del Gran Principio fue abrazado por primera vez por un Kuei-jin llamado Xue (un nombre alegórico que significa tanto “estudio” como “sangre”) que existió durante la Tercera Edad. La leyenda dice que Xue fue uno de los vampiros que cayó en el orden kármico. Pertenecía a una de las primeras cortes Kuei-jin y llevo una vida ejemplar de espiritualidad y equilibrio, siendo el primero en encontrar la Golconda tras la caída de los Wan Xian. El código de conducta que Xue (también conocido como “el Gran Arhat”) seguía llegó a ser conocido como el Gran Principio, producto tanto de la revelación celestial como de la meditación personal.

LOS DOS DISCÍPULOS
Tras el ascenso d e Xue la rango de bodhisattva, se dice que se retiró del mundo de los mortales y que se alejó de la civilización en busca de un estudiante que recibiera sus enseñanzas y las usara sabiamente. En el transcurso de sus viajes conoció a un extranjero, un errante de Occidente que también buscaba un modo de acabar con su existencia condenada. Este extraño se hacia llamar Zao-lat (Saulot), aceptó ser instruido por Xue y absorbió sus enseñanzas sobre la armonía y la paz interiores. Sin embargo, Zao-lat demostró ser imperfecto a los ojos del Cielo; cayó en desgracia y fue expulsado del lado de Xue, regresando a Occidente.
Entristecido, Xue siguió hasta dar con otra criatura torturada, una con la que los dioses estuvieron complacidos. Este discípulo se llamaba Ki, y es gracias a él que perduran las enseñanzas de Xue para que pasen de generación en generación a lo largo de las Edades. Sus escritos, los Ki Chuan, o Comentarios de Ki, forman los textos básicos de los Kuei-jin. Todos los seguidores del Camino Quíntuple, desde el discípulo más reciente hasta el más poderoso ancestro, tienen una copia y la consultan constantemente.

EL CAMINO DEL ORIGEN
El Camino del Origen resume la diferencia fundamental entre los Kuei-jin y los Vástagos occidentales. Es la verdad de la existencia de los Catayanos: la creencia de que todos los Kuei-jin provienen del mismo lugar. Todos creen que han recorrido el Camino de Vuelta con un motivo especifico. A pesar del hogar natal, del Dharma, la posición social o la influencia política de cada uno, ningún Kuei-jin es, en lo que al gran Ciclo respecta, diferente de los demás. Todos ellos están conectados mediante su origen a la tierra y a los demás, a través de la vida y la muerte.
El origen subraya la mayoría de las diferencias entre los Catayanos y los Vástagos, tanto de forma fisiológica como filosófica. Todos los Kuei-jin surgen del mismo lugar, recorren el Camino de Vuelta y tienen la misma esencia espiritual primordial recorriendo sus cuerpos. Los Kuei-jin no se Abrazan entre ellos, ni a ningún mortal. No hay Maldición que transmitir ni se padece la debilidad por la perdida de generaciones. Los sires no existen, ni los clanes. El Dharma y la corte de un Kuei-jin son elecciones voluntarias basadas solo en el talento y en las propias referencias.
El origen se presta a modos de pensar totalmente ajenos a las creencias de los clanes de Occidente, dando a los Catayanos el aspecto de una gigantesca comunidad. Por supuesto, siempre existen la discordia y la falta de acuerdo. Sin embargo los Catayanos se ven, en su infinita variedad, como compañeros de viaje hacia un fin común: la reconciliación con el Gran Ciclo. Esto ha creado en ellos una sensación de superioridad sobre los Kin-jin, a los que consideran ignorantes, vulgares y muy, muy peligrosos.

EL CAMINO DEL LINAJE
El respeto a los ancianos y a los ancestros, tanto en vida como en la muerte, es una de las claves de la sociedad asiática. Para los Catayanos esta reverencia no es menos importante, aunque la definición de ancianos y ancestros varia de la de las líneas de sangre Cainitas.
En términos Catayanos, el linaje se considera un producto de dos factores: la Edad en la que uno regresó a los mundos espirituales y la progresión en un Dharma particular. No existe la relación directa de sires que se da en los Vástagos; los Kuei-jin reverencian a sus mentores, a sus jina y a los ancestros de sus cortes. En algunos casos, algunos wu se componen de Kuei-jin que tuvieron relación en sus vidas mortales. Estos grupos exhiben una unión claramente mayor debido al parentesco, aunque el concepto de linaje tiene el mismo peso e importancia entre todos los Kuei-jin.
Los Catayanos que honran el Camino del Linaje creen que todos tienen algo valioso, por pequeño que sea, que enseñar a sus hermanos. Cuanto más viejo es un Kuei-jin más tiene que enseñar, aunque los más jóvenes guardan ideas y pensamientos que merecen tanto crédito como los de los sabios más sagrados. Para los discípulos más recientes esta acumulación de sabiduría a lo largo de las edades no tiene precio, ya que las experiencias y las enseñanzas de la vieja promesa ayudan a joven a tomar su lugar en el Gran Ciclo y cumplir sus obligaciones Dhármicas.
El linaje se aleja totalmente de la relación entre antiguos y chiquillos de los Vástagos. La noción es tan poderosa que algunos Catayanos no se limitan a aprender de sus mayores inmediatamente; algunas cortes han intentado comunicarse con los antiguos arhats, como el Gran Xue. Esta decisión a causado una cierta controversia en la sociedad Catayana, especialmente entre los más jóvenes. Algunos de ellos, insatisfechos con las enseñanzas de sus mayores, tratan de comunicarse directamente con estas entidades, incluso con el propio Xue, al que consideran la única autoridad de los Catayanos. Según estos vampiros, el filtrado de las enseñanzas del Gran Arhat a través de los ancestros (a los que consideran politizados) y los mandarines, cuyas lecciones se han calcificado a lo largo de las edades, no son un buen servicio para los Kuei-jin de la Edad moderna. Buscan la verdad desnuda y prefieren acudir directamente a su fuente. Esto ha provocado bastante revuelo debido a la naturaleza ambigua de la desobediencia: aunque los jóvenes no siguen fielmente a sus mayores inmediatos, tampoco abandonan por completo el Camino del Linaje.
Se trata de un tema sensible.

EL CAMINO DE LA INTEGRIDAD
Para los Kuei-jin l honor personal y la confianza son tan importantes como para los mortales. Lo que éstos llaman “prestigio”, para los Catayanos es el camino de la Integridad.
La palabra de un Kuei-jin es ley, y su reputación y su posición en la sociedad forman parte de él tanto como su propio cuerpo. Todos tienen ciertos derechos, dependiendo de su posición y del mantenimiento de sus Dharmas. Cada Kuei-jin es el responsable último de sus acciones. Para los Catayanos no existe el concepto de Responsabilidad de los sires.
Se espera que cada Kuei-jin que se comporte de forma honorable, respetando la posición y el poder de los demás, permaneciendo fiel al Dharma, cumpliendo las leyes de la corte y de los ancestros, etc. La Integridad asume que un Kuei-jin hace su parte en el mantenimiento de la armonía en la corte y en la comunidad, evitando las acciones incorrectas o las maquinaciones soterradas.
La fuerza del camino de la Integridad se traslada hasta los menores detalles de la interacción social. En publico raramente se dan respuestas absolutas para evitar la incomodidad y la decepción que sigue a un “no”; el dialogo entre dos Kuei-jin suele estar trufado de vaguedades y enigmas. Además, las discusiones suelen tener lugar tras puertas cerradas para no llamar la atención o montar una escena. Los agravios entre las cortes o dentro de ellas se resuelven en ceremonias privadas, y hasta los peores castigos se administran en forma rápida y silenciosa. El camino de la Integridad también ordena que se respete el honor de los demás Catayanos. Se considera extremadamente inadecuado que un Kuei-jin difame a otro, que rete su poder o autoridad abiertamente o que actué de modo que lleve el deshonor a su propia corte o ancestro.

EL CAMINO DE LA OBLIGACIÓN
Todos los Kuei-jin están atados por el deber, el Camino de la Obligación. Este deber puede adoptar numerosas formas: hacia el propio Dharma, hacia las reglas y procedimientos de la corte y hacia los ancestros gobernantes. En teoría, un Kuei-jin también tiene una obligación hacia las fuerzas vitales de la tierra, hacia la población celestial e incluso hacia los mortales.
Durante la Cuarta Edad un wu Catayano, empleando los escritos de Ki, formuló un concepto que los Kuei-jin aun hoy siguen practicando: el de las Cinco Obligaciones. Éstas defienden las cinco relaciones que representan la relación de un Kuei-jin con sus congéneres y el resto del universo. Son la Obligación del Poder (la relación de un Kuei-jin con los oficiales de la corte), la Obligación del Legado (la relación entre os ancianos y los jóvenes vampiros), la Obligación del Conocimiento (la relación entre el mentor y el discípulo), la Obligación de la Corte (la relación entre los Kuei-jin de diferentes cortes o Dharmas) y la Obligación del Mundo (la relación entre el Kuei-jin y e resto de la existencia, lo que incluye el mundo mortal, las dimensiones Yin y Yang y las mismas líneas dragón).
Estas Cinco Obligaciones son los radios de una rueda cuyo centro es el Catayano. Para que toda la estructura funcione correctamente, el Kuei-jin debe mantener estas cinco relaciones fuertes y saludables, de modo que los radios no se debiliten y hagan que la rueda deje de girar.
En la practica, este camino suele ser una calle de un solo sentido. Aunque el vampiro cumpla su palabra y mantenga las Cinco Obligaciones, la fe y a solidez no suelen ser correspondidas por los demás. Sin embargo, eso no importa. Se supone que un Kuei-jin debe mantener sus juramentos por medio de sus palabras y sus acciones.
Como todos los demás elementos de la sociedad Catayana, es el ámbito personal de la comprensión de las Cinco Obligaciones es confusa. La relación de un Kuei-jin con otros vampiros que fueron ancestros en vida, o con su antigua familia mortal, suelen complicar los preceptos. Los lazos familiares pueden resultar ser sorprendentemente fuertes, a menudo en los momentos mas inoportunos. Es frecuente que se mantenga la relación con otros Catayanos con los que existió un vinculo familiar, lo que puede enfrentar al vampiro con su propia corte si el pariente pertenece a una corte hostil, o si sigue un Dharma “inaceptable”. Además, los Kuei-jin suelen usar las practicas culturales del culto a los ancestros y la creencia en los dioses domésticos para controlar a sus antiguas familias mortales en tiempos de necesidad, ya sea para obtener un refugio seguro, para lograr el favor de una organización mortal o para conseguir hi de una fuente de confianza.

EL CAMINO DE LA PROPIEDAD
La Propiedad se preocupa por el ritual, la ceremonia y la etiqueta; es, en resumen, el modo correcto de hacer las cosas. Para los Catayanos, todas las cosas del universo tienen una única naturaleza autentica, por lo que solo hay un modo correcto de realizar una acción, una ceremonia o una obligación Dharma.
El ritual y la ceremonia son dos elementos clave de la existencia Kuei-jin. Los vampiros comprenden que sus poderes y magias, como todo lo demás en el universo, surgen de la relación entre las energías Yin y Yang que mueven toda la creación. Cada aspecto de la habilidad sobrenatural de los Kuei-jin procede de la gracia del Dragón de Ébano y la Reina Escarlata. Para que un vampiro pueda acceder a sus Disciplinas debe realizar meticulosos rituales, transmitidos a lo largo de milenios, que aplaquen a los espíritus regentes.
Estas ceremonias se llaman Reciprocidades y no se producen solo entre los Kuei-jin y los espíritus. Es posible establecerlas entre dos o más vampiros como un juramento de lealtad, como el sello definitivo de un trato o cualquier otra situación de mutuo intercambio. La sociedad Kuei-jin es extremadamente compleja y formal, con todo tipo de saludos, ejercicios y detalles correctos que permiten mantener el camino de la Propiedad. Para los Kuei-jin no hay ataos ni respuestas fáciles; todo tienen un propósito y una serie establecida de pasos. Obrar de modo contrario ofende no solo al Gran Ciclo y a las fuerzas celestiales, sino también al objeto, persona o ceremonia misma. Este comportamiento rebaja el valor de las cosas y les roba su plenitud. Ignorar la Propiedad afecta al Gran Ciclo y aleja al Kuei-jin aún más de su objetivo Dhármico.

EL GRAN PRINCIPIO EN LA QUINTA EDAD
Como ocurre con cualquier texto sobre la fe, el Gran Principio y el Camino Múltiple son seguidos con diferente intensidad por cada corte Catayana. Algunas se adhieren a la letra de la ley y otras la interpretan muy libremente, por lo que existen numerosos acercamientos diferentes.
Como el Gran Principio está basado en las enseñanzas de un Kuei-jin, Xue, que siguió un Dharma determinado (cuyos detalles parecen haberse perdido a lo largo de los siglos), la idea de que su pensamiento y su ceremonial puedan aplicarse por igual en todo el Reino Medio y a todas las cortes y Dharmas ha caído en desuso. La firmeza con la que un Kuei-jin practica el camino Múltiple es tanto un asunto de naturaleza practica como de creencias personales. En su nivel más básico, el Gran Principio y el camino Múltiple son un buen punto de anclaje para cualquier Kuei-jin en su batalla contra le incontrolable P´o.

Ricardo Blanch

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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