Heng Po

Los heng po son útiles como compañeros, pero totalmente impredecibles. Por una parte les gusta ayudar a la gente a encontrar cosas que han perdido. Por otra parte, estos hirayanu pez pueden pasar años cumpliendo una misión. No tienen prisa por nada. Los peores heng po pueden ser traicioneros y cambiar de bando en una disputa sólo por diversión. Hay otros heng po que son sociables y disfrutan entre las multitudes. Los heng po tienen fama de solucionar males antiguos, pero suelen exigir algo en pago. Muy pocas veces se contentan con la recompensa de haber llevado a cabo una buena hazaña. Siempre se mueven en grupo, lo cual puede explicar su habilidad a la hora de encontrar cosas.

 
A estos hirayanu les gusta recoger, tanto información como desperdicios al azar. Están dispuestos a vender rumores a cualquiera, siempre y cuando estos paguen bien. Sin embargo, los heng po tienen la desafortunada costumbre de adornar la verdad. No es que mientan, según ellos, lo que hacen es dar más interés; las historias. Los otros Shinma escuchan sus historias sólo por lo bien que las cuentan. Cualquiera que compre información a los heng po obtendrá algo de valor, pero cubierto con mucha exageración. Normalmente los hsien son capaces de distinguir dónde ignorar las hipérboles y saben hasta qué punto pueden confiar en lo que les cuenten los heng po. A veces, sus precios sólo les parecen razonables a ellos. Por ejemplo, puede que cobren una bolsa de arroz a un hirayanu por un detalle difícil de averiguar sobre el Wu Tan y exijan una moneda de oro a un kamuii por un simple vaso de agua. Cuanto menos sentido tiene algo, más interesante resulta para los heng po.

Los hsien-tsu heng po no paran de dar la lata a sus padres ni un mornento. Siempre exigen que se les preste atención, aunque no parecen dispuestos a hacer nada por complacer a sus padres. Lo que es peor, estos niños son haraganes que no paran de desordenarlo todo sin molestarse en volver a arreglarlo. Los niños heng po, en mayor medida aún que los niños normales, pasan de interesarse por una cosa a interesarse por otra fácilmente, y nunca terminan lo que empiezan. Lo bueno que tienen es que son hábiles en los deportes acuáticos, como pescar, navegar o nadar. Un heng po es capaz, sin necesidad de agobiarle, de proporcionar más pescado y marisco a una familia del que esta podría esperar.

Los hsíen-jinheng po son algo más responsables. Siguen siendo mariposas sociales desordenadas, pero contestan a las oraciones humanas y sirven a los kamuii eficazmente, aunque eso sí, siguiendo sus propios horarios. Estos hirayanu mayores y más sabios a veces tienen conversaciones con los pescadores y marineros sólo por ver quién es capaz de inventar las historias más increíbles. No siempre salen vencedores en estetipo de competiciones, pero lo que les divierte es el hablar y escuchar.

La mayoría de los heng po forman parte de los Wu Hsien. No les interesan demasiado los altos ideales de la iluminación. El interés propio es lo suyo. Estos hirayanu forman parte de la sociedad hsien, pero no se encuentran realmente dentro de ella. Les gustaría ser más importantes, pero no gozan de tanta confianza.

Apariencia: Es fácil distinguir a estos hirayanu de sus primos kamuii suijen, ya que las aletas dorsales y de los tobillos de los heng po son pequeñas. Sus manos y pies son palmeados, y los tonos de su piel van desde el verde más oscuro al verde manzana. Los heng po varones tienen unos bigotes caídos que les dan un aspecto cómico. Sus narices son chatas y todo su cuerpo está cubierto de escamas gruesas. Suelen llevar poca ropa por norma. La mayoría de los heng po adoptan la forma de carpas bajo su aspecto animal. Estas pueden alcanzar algo más de un metro de longitud y pesar hasta treinta y siete kilos. Otros se convierten en esturiones, y los menos en delfines del Yangtsé. Cuando usan la Máscara de Shintai, sus bigotes se vuelven afilados, sus aletas crecen y en ellas aparecen espinas afiladas. El color de su piel se oscurece hasta alcanzar un tono verde- rojizo, y sus labios se hinchan y se tuercen, adoptando una mueca sarcástica. Sus ojos se hacen más saltones y brillan con una horripilante luz púrpura. Al usar este efecto, los heng po adoptan la forma de monstruos marinos primitivos y bípedos.

Fortuna: Agua.

Suerte: A los heng po les gusta encontrar objetos perdidos, ya sean valiosos o insignificantes. No son maestros como los fu hsi, pero les gustan las trivialidades en lo que respecta los objetos perdidos. Los heng po tienen un +2 a la tirada de Inteligencia o Percepción (la que resulte más apropiada de las dos) al buscar objetos perdidos.

Maldición: Los heng po no tienen prisa por hacer nada. Aunque están bastante interesados en buscar cosas perdidas, se guardan su tiempo para sí mismos. Lo que es más, un jefe impaciente hará que trabajen aún más despacio. Los heng po deben hacer una tirada de Fuerza de Voluntad con una dificultad de 8 para apresurarse al hacer algo. Esa dificultad es de 9 si alguien les apremia. El narrador debe recordar que un heng po tardará el doble en desempeñar una tarea que otro personaje.

Poderes Wani: Bajo su forma wani, los heng po pueden respirar bajo el agua. Además, su cobertura de escamas les proporciona dos dados extra en las tiradas de absorción de daño.

Conceptos: Vengador de entuertos, cuentacuentos profesional, marinero, aspirante a personaje social.

Méritos y Defectos: Compulsión, Memoria Eidética.

Cita: “¿Otra vez vienes a pedirme el anillo que perdiste?¡Sólo han pasado dos años! Debes tener más paciencia”

Estereotipos
A cambio de un buen precio, Ping Lee amablemente te ofrece una historia:
Sobre los chu-ih-yu – Esas criaturas orgullosas son difíciles de entender. No comprenden que nuestro trabajo requiere tiempo y que todas sus severas exigencias no sirven de nada.
Sobre los chu jung – ¡Mal genio! Si quieres ver a un chu jung enfurecerse, pídele que vuelva en unos cinco años a por la baratija que haya perdido.
Sobre los hou-chi – Sus raíces y nuestras aletas tocan las mismas aguas, pero, aún así, ellos resultan enigmáticos. Son tan lentos y tranquilos como nosotros, pero viven en la luz, mientras que nosotros amamos la oscuridad. ¿Qué más podemos aprender de ellos?
Sobre los komuko – Su equilibrio de perfección es envidiable, pero su preocupación por los asuntos elevados de la existencia no lo es. ¿No deberían estar más en armonía con las necesidades de sus hermanos hsien?
Sobre los suijen – Suyos son los secretos de los lugares sagrados y los palacios grandiosos, pero tenemos mucho en común con ellos. ¿Heredaremos sus tesoros algún día?
Sobre los fu hsi – Su sabiduría es profunda. pero son tan rígidos y ordenados… Les costaría trabajo orientarse en un camino oscuro y desconocido.
Sobre los hanumen – Estas divertidas criaturas deben saber más de lo que dicen. ¿Qué secretos ocultan tras su risa?
Sobre los nyan- Los gatos pueden andar, pero saben que no les conviene perturbar nuestras aguas. En tierra firme pueden ser entretenidos: entienden bien nuestra idea del tiempo y el deber.
Sobre los tanuki – Los tejones tienen bastantes historias interesantes que contar una vez que consigues atravesar esa coraza exterior tan dura.
Sobre los waigoren – Tenemos motivos para sospechar de estos occidentales llamados “la Estirpe”. ¿Quiénes son? ¿Qué es lo que quieren? ¿Vienen como aliados o enemigos? No debemos saludarles con los brazos abiertos, sino con ojos entornados y oídos atentos.