Tribu – Garras Rojas

Los Garras Rojas son una tribu herida. Desde los primeros días se sienten indignados con los humanos y sus costumbres dominantes. Han visto extinguirse a muchas especies (el mamut, el macairodo, el ciervo gigante europeo) y siempre han estado seguros de que el lobo sería el siguiente.

Desde el fin del Impergiun se han visto obligados a dejar sitio para la expansión humana y no lo llevan nada bien, de modo que sacrifican silenciosamente a los rebaños humanos cuando pueden, e intentan avisar a otras tribus para evitar que los simios se hagan demasiado fuertes… aunque su lucha empieza a parecerles inútil.

 

De alguna forma, las Garras Rojas son más catastróficas que fanáticos en esta época. Son conscientes del lento ascenso de la humanidad, pero todavía no tienen pruebas convincentes de que los humanos provocarán la ruina de Gaia. Son como los adivinos de los antiguos dramas paganos (pronuncian terribles advertencias que sus receptores prefieren ignorar). Los Antiguos envían a las manadas jóvenes de una búsqueda visionaria a otra, con la esperanza de que regresen con noticias que convenzan al resto de las tribus; hasta ahora, nadie ha hecho caso de sus descubrimientos.

La relación de las Garras Rojas con otras tribus no son tan extremas como lo serán en el futuro. Probablemente, esto se debe a que los niveles de sangre lupus de las tribus todavía son muy elevados; incluso los Protectores cuentan con una serie de lupus que comprenden, en parte, a los Garras Rojas. Constantemente, la política antihumana de la tribu se convierte en extremismo sangriento… aunque la mayoría prefiere no hablar de ello. Los Hijos de Gaia suelen asentir con la cabeza cuando escuchan los terribles sermones de los Garras Rojas, en vez de desafiarlos con vehemencia. Aunque los Antiguos de la tribu murmuran con desagrado cuando oyen hablar de la disolución del Impergium, sus aullidos aun tienen que adoptar el tenor de la desesperación.

Territorio:
Los Garras Rojas van allá donde hay lobos… y en el mundo del Medievo Oscuro, se encuentran por toda la Europa continental, desde España hasta Rusia. Se mantienen bien alejados de las ciudades florecientes porque todavía pueden escoger. De hecho, la mayoría de los clanes de los Garras Rojas son aislacionistas reaccionarios, que prefieren evitar los asentamientos humanos en vez de combatir con ellos (siempre y cuando no haya de por medio un túmulo). Sólo la terrible necesidad obliga a los Garras Rojas a caminar con piel humana entre las obras del hombre… y entonces, su fiera naturaleza provoca que muchos humanos les eviten, como si fueran personas idiotas o (hecho que resulta bastante irónico) poseídas o videntes, como hombres lobo. Aunque no están presentes en las Islas Británicas ni en Oriente Medio, todos los demás países han podido sentir las pisadas de los Garras Rojas.

De hecho, se dice (aunque muy pocos lo dicen) que algunos miembros de los Garras Rojas habitan en tierras remotas, más allá del campo de la Cristiandad. Cuenta la leyenda que los Garras Rojas han encontrado una forma de acceder a ciertos caminos Umbrales vigilados por los espíritus de la naturaleza, sendas que incluso los Caminantes Silenciosos desconocen. Existen rumores de que manadas enteras han recorrido estos caminos para dirigirse a tierras que están más allá de los océanos, quizás al Lejano Oriente… o incluso en dirección opuesta.

Nadie puede decir qué han encontrado allí, pues todavía tienen que regresar o establecer Puentes Lunares de vuelta a sus túmulos europeos. Sin embargo, si de verdad en hecho tal cosa, seguro que ampliarán el tamaño de mundo tal y como los Garou europeos (o al menos, los Garras Rojas europeos) lo entienden.

Campos:
Los Garras Rojas jamás se han molestado demasiado en organizarse en campos. De todas formas, la tribu posee sus propias divisiones, especialmente en esta época… en la que la amenaza del inminente Apocalipsis aún tiene que eliminar las dudas de algunos miembros. Entre los Garras Rojas medievales existe la Logia de los Reyes Depredadores; de hecho, los miembros de este campo sobrepasan al de los Custodios de la Tierra. En esta época, las creencias moderadas (para la tribu) de los Reyes Depredadores resultan más típicas entre los Garras Rojas corrientes… hecho que cambiará con la llegada de la Edad Industrial. Aunque la mayoría de los Garras Rojas pertenezcan a estos dos campos, existen otros dos campos más pequeños que se esfuerzan en cumplir los ideales de Gaia:

El Miedo Nocturno: a este campo, formado en gran medida por Ragabash y Galliard, le interesan principalmente las historias que explican los humanos. Desean que el miedo enseñe a los hombres a respetar a la Madre, y a través del miedo conocen la cautela. Si el Miedo Nocturno considera que un humano se ha excedido visiblemente, le atacará… pero jamás le matará; sólo le hieren y le hacen sentir temor, con la esperanza de que haga correr la voz de que ciertos lugares y actos son tabú. Hasta el momento, su éxito ha sido relativo: las nuevas historias sobre hombres lobo y criaturas salvajes se propagan de aldea en aldea aunque, lamentablemente, lo único que han aprendido los humanos ha sido sentir miedo y odio hacia los lobos. A pesar de todo, el Miedo Nocturno seguirá intentándolo… hasta la llegada de la Inquisición, cuando descubrirá que sus historias sobre monstruos terribles pueden provocar una respuesta igualmente terrible por parte de la humanidad. El campo se disgregará y la mayoría de sus desilusionados miembros se unirán a los Custodios de la Tierra.
La Luna Acordada: los adivinos y sabios de los Garras Rojas suelen formarse en este diminuto campo. Son buscadores de visiones y protectores de profecías, y con sus terribles predicciones fortalecen la creencia de la tribu de que algún día, los humanos serán los verdugos de Gaia. La Luna Acordada suele enviar mensajeros a otros clanes y ceder miembros a las manadas multitribales, en un intento de prevenir al resto de las tribus antes de que sea demasiado tarde. Con el tiempo dejará de existir como campo, pues sus profecías se irán haciendo realidad. Cuando al resto de los Garras Rojas no les quede más remedio que escuchar sus presagios, el campo se disolverá con pesar… consciente de su fracaso.

Aliados y enemigos:
A pesar de que los Garras Rojas no tienen contactos con la humanidad ni con ningún vampiro, no carecen de aliados propios. Ninguna otra tribu conoce mejor las sendas de los espíritus de la naturaleza, y los Theurge de los Garras Rojas suelen tener aliados en cada claro y hondonado del protectorado de su manada. Además, siguen manteniendo una buena relación con los Corax, pues no piensan que los hombres cuervo sean una gran amenaza y jamás les han considerado sus enemigos. Los Galliard de los Garras Rojas afirman que, durante la Guerra de la Rabia, su tribu les protegió del resto de las tribus, y los Corax jamás lo han negado. Aunque los Corax desconfían de los lúgubres augurios de los Garras Rojas, aprecian su buena voluntad en compartir dichas visiones, pues es toda la conversación que mantienen en siglos con esta tribu de lupus.

De hecho, la tribu esconde un secreto: arrepentidos por haber participado en la Guerra de la Rabia, protegen a escondidas algunos de los túmulos y lugares sagrados de los Gurahl. Los pocos clanes de Garras Rojas a los que se les ha confiado este deber actúan más como guardianes que como cualquier otra cosa y mantienen los túmulos a salvo para cuando regresen los Gurahl. Quizá sólo ellos saben si hay algún Gurahl con vida y despierto en la Europa del Medievo.

Al habitar en los profundos bosques, lejos de los territorios humanos, los Garras Rojas a veces tropiezan con enemigos desconocidos para otras tribus. A los Theurge de los Garras Rojas les resultan más desconocidas las Perdiciones Impulso del Wyrm (personificaciones de terribles impulsos) que las Perdiciones de naturaleza corrupta. A veces, el Wyrm clava sus dientes en las manadas de lobos, y los Garras Rojas son los que más probabilidades tienen de tropezar con un lupino fomori. También se encuentran en ocasiones con Danzantes de la Espiral Negra, pues las guaridas de las profundidades del bosque suelen ser escondites ideales para los Garou caídos.
Pero no todos los enemigos de los Garras Rojas pertenecen al Wyrm: en el mundo del Medievo Oscuro existen muchos espíritus del Kaos, y no todos son benévolos. En ocasiones, los Garras Rojas deben interceptar a un bellaco hijo del Kaos que amenaza a su Parentela o evitar que un torbellino de energía del Kaos altere drásticamente el paisaje natural. De forma similar, no todas las hadas habitan entre los humanos… y en ocasiones, las hadas verdaderas, las criaturas de las tierras más salvajes, tienen disputas fronterizas con los Garras Rojas. Sin embrago, estos conflictos son relativamente extraños, pues las hadas prefieren vivir cerca de los humanos para entretenerse… aunque los Garras Rojas no suelen tener demasiado sentido del humor cuando los hijos del Kaos deciden atormentar a su Parentela.

Trasfondos:
Los Garras Rojas, como siempre, no puede comprar Aliados, Contactos ni Recursos. Su única Parentela son lobos.

Dones iniciales:
Grito de la Presa, Lenguaje Animal, Olor a Agua Corriente.

Estereotipos:

Caminantes Silenciosos: ¿Qué clase de lobo no posee ningún territorio? Si vuestros humanos de piel oscura son tan preciosos que procreáis con ellos, quizás también debáis permanecer con ellos.
Colmillos Plateados: Son nuestros líderes. No debemos cuestionarlos, aunque no nos den explicaciones sobre los humanos muertos que caminan y proliferan en las ciudades como los gusanos en la carne.
Fenrir: Fuertes compañeros cuando existe la necesidad; poderosos rivales cuando no la existe.
Fianna: ¿Quiénes son y qué tienen que ver con nosotros?
Furias Negras: Son estúpidas si creen que sólo la mitad de la raza humana es responsable de la fetidez que emana de las obras humanas.
Hijos de Gaia: Peor que animales domesticados. Los humanos necesitan comida para encadenar a sus perros, pero sólo palabras para encadenar a los Hijos de Gaia.
Protectores: Si no aprenden a oler la putrefacción que marca sus fronteras, dentro de muy poco serán nuestros enemigos.
Roehuesos: Perros.
Señores de la Sombra: ¿Les gusta en qué se ha convertido el mundo? ¿Sí? ¿Entonces contra quién lucharán cuando llegue el Apocalipsis?

CITA: Ningún otro animal se reúne en tales números, transmite la enfermedad entre su familia con tanta facilidad. Dejas que tu sangre humana embote tu hocico al hedor que se alza desde el nido de los monos. Pronto, Gaia abandonará por completo sus ciudades, ¿y qué dirás entonces?