Dispares – Hermanas de Hypolita

ES UNA VERGÜENZA NO VER A LA GENTE QUE NECESITA AYUDA. ES UN CRIMEN VERLA Y NO HACER NADA.

¿Por qué suele considerarse hombre a Dios? ¿Qué pasó con la reverencia por lo femenino o por esa zona entre las polaridades en la que hay espacio para todo el mundo? Es una pregunta cliché, pero aun así no es menos válida porque se abuse de ella. ¿Qué narices pasa con la denigración constante y generalizada de madres, amantes, hermanas, hijas y amigas? ¿Por qué aún hay gente aterrorizada por la idea del poder femenino? Las Hermanas se han estado haciendo esta pregunta durante más de 2000 años y el mundo aún no la ha respondido de forma satisfactoria.

Guerreras sagradas de la vida, las Hermanas de Hipólita (más comúnmente, Hermanas o Hippolytoi) trazan sus orígenes hasta las legendarias amazonas. Hartas de la violencia dirigida contra su sexo, estas mujeres se aislaron de la gente, varones o mujeres, que no las respetaban. Pese a su feroz reputación, a menudo sí amaban y creaban lazos con hombres. La propia Hipólita (el miembro más fiero de una gente belicosa) quedó supuestamente tan impresionada con Heracles que le dio su posesión más preciada: un ceñidor heredado de su padre Ares, que simbolizaba destreza en el arte y la guerra. Pero uno de los compañeros del héroe, Teseo, superado por el deseo, tomó a Hipólita de vuelta a Atenas para que fuera su… eh, “esposa”.

Las amazonas partieron para rescatar a Hipólita. Según la versión de la leyenda de las Hermanas, las guerreras combatieron a Teseo y sus atenienses hasta un punto muerto, pero no lograron rescatar a Hipólita. Muchas de ellas perecieron. Con su reina a la vista, pero sus fuerzas flaqueando, una amazona lanzó una flecha contra el pecho de Hipólita. La leyenda refuerza una creencia central: la servidumbre es anatema. Si una Hermana es capturada, su cónclave arriesgará todo por salvarla, incluso si la única salida es la extinción. Muerte antes que esclavitud ha sido su credo desde sus comienzos y, aunque las Hermanas forjaron su nueva hermandad (literalmente, según afirman algunos mitos) a partir de las cenizas y huesos de su belicosa sociedad, la opción de la fuerza siempre ha sido considerada como una necesaria herramienta de paz.

Sin embargo, lo primero y principal es que las Hermanas sienten reverencia por la vida, aunque esa vida también debe ser libre, no objeto de abusos o esclavitud. Históricamente, han sido sanadoras, libertadoras y defensoras de mujeres y niños de todo el mundo. La no agresión es la clave de las creencias del grupo… aunque la violencia defensiva es, por definición, no agresiva.

El respeto mutuo es también esencial, aunque, como la mayoría de ideales, es más difícil practicarlo en la vida real. Dado que se centran en la Divinidad Femenina y las Artes de la Vida, mucha gente se pregunta por qué este Oficio no se unió a los Verbena tiempo atrás. Sin embargo, tradicionalmente las Hermanas evitan colaborar (mucho menos aliarse) con otras sectas porque tales esfuerzos suelen jugarles una mala pasada.

Aun así, los eventos recientes han cambiado la situación. Como todas las luchas, la Guerra de la Ascensión ha dejado atrás bajas y destrucción… y tras el siglo XX están siendo mayores de lo habitual. Más allá del daño evidente a la comunidad Despertada, los inmensos cambios de ese siglo han desenterrado nuevas posibilidades de género y reconocimiento. Por primera vez en milenios, aquéllos que carecen de voz tienen una… y en respuesta, ciertas fuerzas trabajan más duro para silenciar esa voz y a esa gente. Y por ello, un grupo que ha pasado eras recluido se ha convertido en cambio en activista. Su alineamiento actual con otros Dispares marca un cauteloso nuevo paso para un Oficio muy viejo.

Organización: La mayoría de Hippolytoi viven juntas en cónclaves que sólo contienen mujeres y niños; las Hermanas que escogen relaciones con hombres deben encontrarse con ellos fuera de los confines de su cónclave. Un consejo electo de siete Hermanas conocido como el epitropi guía y gobierna cada cónclave. Dentro de un grupo, este concilio es la autoridad definitiva en todo, desde la dirección a largo plazo de ese cónclave hasta el papel de su miembro más joven. A diferencia de la mayoría de comunidades Despertadas, las Hippolytoi no discriminan entre miembros Despertados y no Despertados. Todo el mundo tiene voz y todas las voces son respetadas.

Iniciación: Unirse a una sociedad tan secretista como las Hermanas de Hipólita no es ni rápido ni fácil. Una Hermana podría pasar semanas o meses conociendo a una potencial iniciada. Ocasionalmente, una mujer es llevada al cónclave para sanarla u ofrecerle santuario. Si la personalidad y filosofía de la candidata se adecua a la Hermandad, el epitropi podría decidir ofrecerle la membresía. Si acepta, vive en el cónclave durante un mes. Durante este tiempo, la mujer aprende sobre los elementos buenos y malos de la vida dentro del Oficio (aunque ninguno de sus secretos), mientras las Hermanas disciernen el compromiso y la fiabilidad de la candidata a prueba. Si para el final de este tiempo todas las partes están satisfechas, entonces la iniciada comienza su nueva vida con una pequeña ceremonia en la cual hace el juramento de las Hermanas de Hipólita.

Esferas Afines: Vida o Mente.

Focos: Aunque todas las Hermanas, Despertadas o no, estudian las Artes Mágicas, ven la Magia como una conexión intuitiva en lugar de como una disciplina metafísica. La Creación es Divina y está Viva y, aunque el Poder (habitualmente) da la Razón, Todo está Bien cuando tienes coraje, fe y sororidad.

Las prácticas Hipolitanas, esencialmente una forma pagana de medicina con aplicaciones modernas, parecen brujería, chamanismo, Alta Magia Ritual, artesanía y artes marciales, aunque pocas Hermanas describirían sus Artes en esos términos. Siempre que es posible, las Hippolytoi prefieren obrar su artesanía de la voluntad mediante rituales en grupo. Habitualmente realizan estos rituales en su lengua natal, aunque las Hermanas formales realizan rituales en griego antiguo.

Estereotipos
  • Las Tradiciones: Bienintencionadas, quizás, pero traicioneras y perdidas.
  • La Tecnocracia: Si el patriarcado tuviera cara, se parecería a una máquina… específicamente, a esta máquina.
  • Los Dispares: Tengo dudas, MUCHAS dudas. Aun así, quizás podamos aprender algo de este puñado de clubes de chicos… o enseñarles… o al menos limitar el daño que harán de otra forma. Y si no, haremos lo que siempre hemos hecho: desaparecer.

Mientras el mundo se hunde en la podredumbre y el abandono, mientras la poderosa Tecnocracia guerrea con las Tradiciones místicas, parece haber escasos momentos de descanso y paz. A pesar de ello, algunos de los antiguos practicantes aún recuerdan los días de paz, las culturas cuya filosofía era la de la ayuda y la humildad. Uno de estos grupos es las Hermanas de Hipólita. Sus raíces hay que buscarlas en el pacifismo griego, y desde entonces las Hermanas sobreviven como una dispersa coalición de sanadoras, pacifistas y sabias. Poco amigas de la acción armada, y siempre celosas de su secretismo, las Hermanas han sobrevivido donde otras Artes más belicosas o más conocidas murieron.

TRASFONDO

Las mujeres que se denominan las Hermanas de Hipólita trazan sus orígenes hasta las reinas-guerreras de las Amazonas, de las que tomaron su nombre. Surgidas de la mítica división que se originó entre las Amazonas al decidir si intervenir o no en la guerra de Troya, las Hermanas de Hipólita incluyen a los descendientes en espíritu (y, en algunos casos, a los verdaderos descendientes) de aquellas que escogieron no involucrarse en las guerras de los hombres. Una leyenda que las Hermanas cuentan es aquella que narra el sacrificio que las Amazonas hicieron a la diosa Atenas como expiación por aliarse con los troyanos. En virtud del acuerdo entre Atenas e Hipólita, aquellas que decidieron no tomar partido en la guerra se exiliarían del resto de las Amazonas, privando por tanto a las combatientes de sus mejores sanadoras y educadoras. A medida que viajaran por todo el mundo en grupos de nómadas, las exiliadas Hermanas de Hipólita serían el testimonio vivo del poder de la curación y la no violencia. Actuarían como maestras y cuidadoras donde fuera necesario, y se mantendrían apartadas del mundo.

Abandonando su ciudad de Themiscrya en las montañas del Cáucaso, las Hermanas de Hipólita se convirtieron en nómadas, vagabundeando por toda Asia Menor llevando sus cuidados a la gente que se encontraban. Ya que eran Amazonas, repudiaban cualquier relación permanente con un hombre, tomando amantes temporales o simplemente reproductores para poder concebir hijos. Las hijas permanecían entre las Hermanas, pero los hijos quedaban al cuidado del padre, o bien eran entregados a padres adoptivos cuando las Hermanas se marchaban a nuevas tierras. Las Hermanas fomentaban el conocimiento de la curación y las técnicas de medicina, compartiendo sus habilidades como cuidadoras con cualquiera. A medida que continuaban de aquí para allá, las Hermanas fortalecieron su compromiso de buscar siempre una solución pacífica a los conflictos que no era sino el arma de los hombres.

Aunque permanecer independientes del control de los hombres se reveló difícil en una era de tiranía patriarcal, las Hermanas consiguieron preservar su autonomía mediante una política de fuerte aislamiento. Dado que vivían como nómadas, lograron mantenerse a parte de los imperios y reinos recién creados.

La destrucción de Themiscrya por Alejandro Magno en el 329 a.C. fortaleció el exilio de las Hermanas, dado que ya no poseían un hogar al que volver aunque quisieran. Una leyenda que las Hermanas tienen en gran estima relata la autodestrucción de las últimas siete Amazonas que, pactando su suicidio, utilizaron canciones mágicas para crear un terremoto que destruyó la ciudad junto con las fuerzas atacantes. Denominado el Pacto de Themiscrya, este ejemplo mostró a las Hermanas de Hipólita una solución extrema en caso de que alguna vez se encontraran en circunstancias similares.

En el siglo IX, las Hermanas encontraron un hogar semipermanente en el sur de Francia, donde aprovecharon el óptimo clima para la agricultura para establecer el cuartel general de su comunidad. Aquí florecieron, encontrando compañeros temporales entre los hombres del campo e insuflando a sus filas nueva vida. Al mismo tiempo, las Hermanas extendieron su conocimiento mágico, pasando de concentrarse en las artes de la curación a realizar un enfoque general de las conexiones entre la mente y el cuerpo, y la propia Tierra.

El auge del Feudalismo y el crecimiento de reinos bajo la tutela de una Iglesia patriarcal marcó un periodo de tribulaciones para las Hermanas. Siendo mujeres independientes, se metieron en líos con hombres dominantes, que rehusaban aceptar la posibilidad de que ciertas mujeres pudieran vivir sin hombres que las protegieran (y que las controlaran). La reputación de las Hermanas como sabias, sanadoras, obradoras de milagros, agricultoras expertas y cuidadoras de animales acabó por atraer la no deseada atención de los padres de la Iglesia, y finalmente, de la Inquisición. Tachadas de herejes por su negativa a vivir como mujeres “cristianas” (es decir, sirviendo a padres y maridos), o marcadas como brujas por sus extrañas costumbres, sus curas mágicas y milagrosas y la insistencia en su modo de vida separatista, las Hermanas fueron perseguidas de todas las formas por todo tipo de elementos conservadores. Se retiraron de la sociedad una vez más, regresando a su vida nómada para escapar de los fuegos de la Inquisición.

Durante el Renacimiento, las Hermanas realizaron una serie de tentativas para acercarse al resto del mundo. Aunque la Inquisición todavía mantenía su influencia para la mayor parte de Europa y la Iglesia conservaba su garra de hierro en los asuntos de estado, una atmósfera de iluminación y creatividad dio a las Hermanas la oportunidad de actuar libremente con la sociedad. Una vez más, las Hermanas compartieron sus conocimientos médicos y su filosofía de comunión con la Tierra con cualquiera que quisiera escucharlas, pero lo hicieron con mayor discreción y sutileza que en el pasado. Dos principios elementales surgieron en esta época. El primer dogma de las Hermanas les exhortaba a que pasaran algún tiempo en el mundo, aprendiendo a la vez que enseñando. El segundo principio prohibió a las Hermanas a estrechar lazos permanentes con alguien fuera de su propio grupo. Demasiados cónclaves fueron traicionados por Hermanas cuyas relaciones con aquellos ajenos a su grupo les hicieron vulnerables a la persecución, chantaje u otras formas de presión, incluyendo la tortura de los que amaban.

En el siglo XIX el auge de escritoras feministas como Mary Wollstonecraft trajo una nueva conciencia de los derechos de la mujer en la sociedad. Las Hermanas de Hipólita debatieron las implicaciones de estas ideas “radicales”. Una facción abogaba por una mayor participación en la sociedad para ayudar a extender las ideas de igualdad a través de ejemplos. La otra, más tradicional, pedía un contacto mínimo con la sociedad, arguyendo que sólo mediante la separación del resto del mundo se aseguraban las Hermanas su propia supervivencia y prosperidad. Muchas tradicionalistas se quedaron en Europa, recluyéndose en los escasos lugares salvajes que quedaban en el continente europeo. La facción más radical emigró a América, donde las Hermanas se establecieron principalmente en el Oeste de los USA y Canadá. Allí adoptaron el modo de vida de los pioneros, habitando en pequeñas comunidades independientes que se mantenían en contacto con las poblaciones vecinas. Las Hermanas apoyaron el movimiento abolicionista de los USA y ayudaron en el establecimiento de centros de trabajo social entre los pobres y los necesitados.

En el siglo XX, las Hermanas de Hipólita han expandido sus intereses para incluir a la mayor parte de los movimientos de liberación, así como a las causas a favor del medio ambiente y del retorno a la naturaleza. Dado que utilizan su magia con extremada discreción, han conseguido no atraer la atención de la Tecnocracia. A su vez, los magos de las Tradiciones prestan poca atención a las Hermanas, considerándolas un simple Arte o una agonizante secta de excéntricas reprimidas. Aunque algunas de las Hermanas se sienten animadas a sobrevivir en los tiempos modernos, otras tienen presentimientos acerca del futuro. Temiendo una reacción en respuesta a la proliferación de mujeres librepensadoras e independientes por parte de grupos de extrema derecha, de cultos supervivientes dominados por hombres y de otras organizaciones patriarcales. Las más cautas ya han comenzado a realizar preparativos para un segundo periodo de persecución. Por primera vez en su larga historia, las Hermanas de Hipólita se preparan para defenderse si es necesario.

ORGANIZACIÓN

Las Hermanas de Hipólita tienen tres cónclaves principales situados en aisladas regiones de la Columbia Británica, Francia y Colorado. Cada Hermana posee una afiliación con uno de estos tres cónclaves principales, aunque pueda pertenecer a uno de los numerosos cónclaves menores repartidos por todo el mundo desde los Apalaches hasta las Estepas Rusas. Cada cónclave está formado por un comité al mando, conocido como Epitropi, que consiste en siete Hermanas que actúan como órgano informal de gobierno. Los miembros del Epitropi cambian cada siete años, y todas las Hermanas son animadas a considerar el ser una de las líderes. Aunque el Epitropi ejerce el liderazgo nominal sobre su cónclave, la mayor parte de las decisiones se alcanzan mediante consenso, siendo el Epitropi primordialmente quien aconseja o acaba con los puntos muertos en las decisiones. Hay que reseñar que las Hermanas no incluyen sólo a las magas entre sus filas. Muchas mujeres que comulgan con su herencia y raíces, o que aseguran descender de sus mismas antepasadas viven dentro de las sociedades de las Hermanas, y la magia que poseen unas pocas es tan sólo una parte de una comunidad mayor.

Los subcomités, que consisten de dos a cuatro Hermanas, se responsabilizan de tratar con asuntos específicos o de dirigir áreas particulares de la vida dentro del cónclave. Los miembros de estos subcomités pueden incluir a Hermanas que no pertenezcan al Epitropi. Las posiciones dentro del Epitropi reflejan las propiedades de la filosofía de las Hermanas. Las Guardianas del Conocimiento mantienen los registros de los miembros del cónclave y llevan la cuenta de los árboles genealógicos y los nacimientos. Estas Hermanas también cargan con la responsabilidad de abrir líneas de comunicación con otros cónclaves. Las Tesoreras mantienen los fondos del cónclave, asegurándose de que cada Hermana tiene suficiente dinero cuando pasa temporadas fuera; también mira por la estabilidad financiera en general de la comunidad. La mayoría de las Hermanas realiza contribuciones monetarias al cónclave, y continua proveyendo soporte financiero durante toda la vida. Cada una recibe suficiente dinero de acuerdo a sus necesidades específicas. Las Mentoras supervisan la transmisión de conocimientos mágicos y de cualquier tipo a través del cónclave. Incluyen tanto a miembros Despertados como a no Despertados. Las Mentoras que no poseen magia confían en cualquier técnica y conocimientos que posean, sea éste de curación con hierbas, artístico o médico. Las Defensoras, una adición reciente a los cargos dentro del Epitropi, están al cargo de la seguridad dentro del cónclave, instruyendo a las Hermanas en diversos tipos de artes marciales, por lo general no letales, así como en el uso de armas convencionales, por si ese extremo fuese necesario. Asegurar las defensas del territorio de un cónclave, así como realizar la criba de nuevos miembros, también forma parte de las obligaciones de las defensoras.

Las Hermanas resuelven la mayoría de las disputas internamente, mediante mediación y negociación. Las ofensas menores son castigadas con servicio a la comunidad del cónclave o algún otro tipo de actividad compensatoria. Las ofensas mayores como la traición o el asesinato, tienen como consecuencia el exilio permanente de las Hermanas. Cualquiera que opte por abandonar para siempre puede hacerlo, pero ya nunca recibirá ninguna ayuda de las otras Hermanas. Por supuesto, incluso esa regla puede ser en ocasiones obviada: las Hermanas son cautas, pero la piedad es uno de sus dogmas principales.

FILOSOFÍA

Las Hermanas de Hipólita creen que la magia no proviene del intelecto sino del instinto. Su aproximación a las tareas mágicas contiene un acercamiento holístico que tiene muy en cuenta la mente, el cuerpo y los ciclos naturales del mundo físico. La magia viene de las conexiones entre individuos, y entre el individuo y el mundo. Como fuerza de creación y dadora de vida, la magia no debe pervertirse para usarse con violencia o agrediendo. Las Hermanas observan la energía mágica como una fuerza dinámica y cambiante que se adhiere a los ciclos y permanece en un flujo constante. Rehúsan encasillar la magia en Esferas, y consideran los trabajos de “magos menores” no Despertados la evidencia de que cualquiera puede utilizar los poderes creativos del mundo.

Las Hermanas de Hipólita no practican un reclutamiento intenso: confían en la sincronía para atraer a miembros potenciales. Cuando una Hermana identifica una de estas candidatas, crea una relación personal con la miembro para evaluar su personalidad, filosofía, habilidades y carácter en general. Si la candidata promete, la Hermana realiza un informe a su cónclave, recomendándola. Tras recibir el permiso del cónclave, la reclutadora invita a la candidata a visitar el cónclave. Si la visitante parece encajar en el grupo y demuestra voluntad de adoptar el estilo de vida de las Hermanas, recibe una invitación para unirse a ellas. Una ceremonia simple de iniciación tiene lugar durante el siguiente ciclo menstrual de la iniciada para enfatizar la sintonización dinámica con la naturaleza y el cambio profesado por las Hermanas.

La falta de formalismo o de duras pruebas refuerza la filosofía de las Hermanas de igualdad y confianza. Desafortunadamente, la ausencia de técnicas de selección rigurosas propicia que las Hermanas estén, demasiado a menudo, expuestas a infiltraciones y a sus enemigos, tanto humanos como sobrenaturales. Cazadores de brujas, extremistas, agentes de la Tecnocracia, vampiros y otros seres malignos han tenido éxito a la hora de introducirse en un cónclave de confiadas Hermanas, a veces llegando a la destrucción del grupo.

FALLOS

Algunos de los cónclaves se han dado cuenta con amargura que la confianza unilateral podría llevar al final de las Hermanas de Hipólita. Ahora estos grupos tienen un poco más de cautela a la hora de reclutar nuevos miembros entre los suyos. La instauración de comprobaciones de seguridad y un intensivo interrogatorio a los nuevos reclutados se ha constituido como práctica común durante las etapas iniciales del reclutamiento. Aunque muchas Hermanas lamentan esta pérdida de inocencia, no pueden negar la necesidad de protegerse.

Aunque las Hermanas mantienen una apariencia pacífica y cultivada, lo cierto es que muchas de ellas no miran con buenos ojos la masculinidad, los conflictos e incluso cualquier cosa del mundo exterior. Aquellas que crecieron entre las Hermanas tienen a menudo dificultades para adaptarse a dicho mundo exterior. Las reclutadas son un poco más flexibles, pero aún así encuentran que las filosofías griegas de la Hermandad no son siempre prácticas en el mundo real. La unión de las Defensoras a las filas de las Hermanas llegó después de encendidos debates y muchas pérdidas. Queda por ver si las Hermanas acomodarán la mitad masculina del ciclo de la vida en su filosofía feminista.

HERRAMIENTAS Y ESTILOS

La mayoría de las Hermanas prefiere usar su magia en un contexto de grupo. Potenciar con canciones y bailes la energía mágica y canalizar poder a través de la utilización del masaje y la meditación proporciona alguno de los métodos con los cuales las Hermanas realizan su magia milagrosa de sanación y donación de vida. Además muchas sienten una profunda conexión con alguna deidad que sea un símbolo de la Tierra que preservan como manantial de energía mágica. Aunque los miembros Despertados de las Hermanas pueden practicar la magia por sí solas, por lo general sólo lo hacen si no encuentran un grupo de Hermanas al que unirse.

ESPERA ESPECIAL: Vida.

FOCOS COMUNES: Hierbas, Bailes, Canciones y Poesía, Masaje, Equipo Médico.

CONCEPTOS: Activista pro derechos de los Animales, Defensora Infantil, Consejera de Crisis, Médico de Urgencias, Defensora del Medio Ambiente, Sanadora Holística, Comadrona, Maestra.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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