Dispares – Huerfanos

Mi vida, mi alma, mi magia… ¡MI ELECCIÓN!

Despertar es más viejo que ninguna tradición. Mucho antes de que las sociedades ocultistas aparecieran para guiar y proteger a sus magos, la gente con talento sencillamente daba forma a sus propias Sendas. Algunos se reunían por beneficio mutuo, mientras que otros iban improvisando sobre la marcha. En términos de la Guerra de la Ascensión, esas personas se consideran Huérfanos: unos pobrecitos magos sin hogar digno de mención.

“Huérfano” es un término peyorativo usado por los magos de las Tradiciones para describir gente que usa Magia sin su guía iluminada. Según el argot de las Tradiciones, ese término suele usarse en mayúscula. Sin embargo, a la gente que realmente es huérfana normalmente no le gusta ese término… y por una buena razón. La idea de que alguien es huérfano, a menos que sea parte de tu familia, implica un sentido de propiedad paternalista que hace que los huérfanos se suban por las paredes.

Y por eso, estos supuestos “huérfanos” rara vez usan ese término entre ellos a menos que estén siendo sarcásticos con algún capullo de las Tradiciones.

Por lo que respecta a la Tecnocracia, todos los magos místicos son Subversores de la Realidad a los que convertir cuando sea posible y a los que destruir cuando sea necesario. Técnicamente hablando, un huérfano puede ser alguien que ha Despertado por sí mismo, desertado de un grupo oficial o que pertenece a una secta menor que no es parte de una facción más notable. La Alianza Dispar suma alegremente a tales magos a sus filas cuando un huérfano quiere más compañía.

Estos magos suponen un porcentaje considerable de los miembros de la Alianza… aunque tampoco es que sean muchos, en cualquier caso. Pese a que los huérfanos no son una secta per se, hay muchos en la Alianza Dispar que ni reclaman una secta concreta ni son reclamados por ninguna.

Para los magos que prefieren crear su propio destino, o que no quieren tener nada que ver con la Guerra de la Ascensión, la Senda del huérfano proporciona una opción independiente. Muchos magos que nunca han oído hablar de la Guerra de la Ascensión son considerados huérfanos por defecto… y mucha gente que sí sabe de ella prefiere permanecer independiente. Un huérfano toma sus propias decisiones, determina sus propias prácticas, cree en lo que escoge creer y evita la mierda política que viene con la pertenencia a un grupo mayor.

Dicho esto, la del huérfano es una Senda muy dura, especialmente para los magos que Despiertan, como hacen muchos, con un estallido de Talento salvaje. Cuando el Despertar golpea a un adolescente, ese muchacho suele terminar en las calles presa del pánico. Muchos huérfanos llaman a este trauma el Desplome, el Vórtice o el Brillo Invernal, un cataclismo que vuelca el suelo hacia un lado y los envía de cabeza al País de las Maravillas. Tras esta experiencia, el aterrorizado huérfano normalmente huye… y entonces trata de aprender a sobrevivir en un mundo en el que las anteriores reglas de la realidad ya no se aplican. Sí, seguro, hay poder. Pero los magos recién nacidos no saben cómo usar ese poder a menos que encuentren a alguien que les enseñe. Sin una sociedad mística o adoctrinamiento Tecnocrático, esa gente tiende a terminar descubriendo las cosas por sí misma al unirse a pequeñas sectas, cultos o bandas. Algunos terminan muriendo en espectaculares latigazos de Paradoja, ataques de grupos de magos rivales o a causa de los otros muchos peligros de un mundo en tinieblas.

Organización: Normalmente, un huérfano practica por sí mismo o pertenece a un grupo pequeño. De nuevo, no hay un punto común entre tales grupos. Uno podría ser una banda de rock, otro un coro de iglesia, un tercero una familia de brujas y un cuarto podría leer cartas de tarot en un cementerio cada sábado por la noche. Como es habitual, los ancianos tienden a dominar el grupo; aunque en este caso, la palabra “anciano” está definida más por el logro místico o el carisma personal que por la edad o un título concedido.

Los líderes dentro de una secta de huérfanos pueden ser brillantes, brutales, seductores o persuasivos. Uno podría dominar a su tribu mediante sexo, drogas y cháchara ocultista y otro podría hacerlo mediante cierta habilidad para escamotear comidas del albergue de vagabundos. Con pocas excepciones, las normas del grupo dependen de los caprichos del líder y de su habilidad para imponerlas dentro del mismo.

Iniciación: Antaño, la mayoría de sociedades tenían ritos de iniciación que guiaban a la gente hacia la adultez, un oficio o en una búsqueda mística. Guiados por los ancianos, los iniciados aprendían las cosas que necesitaban saber para funcionar en esa nueva posición. Las iniciaciones Mágicas y espirituales eran parte de la mayoría de sociedades preindustriales, y algunos de esos grupos se convirtieron en (o se unieron a) las Tradiciones y Oficios que conocemos hoy. Ciertas regiones aún tienen tales grupos, pero son difíciles de encontrar en el mundo industrializado.

Muy a menudo, un mago huérfano termina encontrando otra gente como él… normalmente entre culturas urbanas, neotribalistas, transhumanistas, fans de la fantasía, seguidores de la Nueva era, grupos ocultistas, etc. Por ello, la iniciación puede ser un tema tremendamente mixto, basado más en la gente a cargo del grupo que en ninguna formalidad compartida. Es típico que el huérfano deba demostrar ser digno de confianza, que jure cierta lealtad al grupo y sus líderes y demuestre sus habilidades al servicio del mismo. Consecuentemente, un huérfano podría terminar en un enclave cristiano radical, un aquelarre satánico, un colectivo del Burning Man [N.d.T.: Festival que se celebra de forma anual en Nevada, EE.UU.], una banda de chicos sin hogar, un áshram de la Nueva era o cualquier otro grupo que tenga un lugar para la gente que cree en la magia.

Esferas Afines: Cualquiera.

Foco: Los huérfanos aceptan casi cualquier visión del mundo que proporcione un lugar a los poderes Mágicos. Algunos también se convierten en tecnomantes que concentran sus Artes por medio de herramientas y creencias tecnológicas. Los credos religiosos, la filosofía transhumanista, los intereses ocultistas y las prácticas étnicas también proporcionan los focos más comunes de la Magia de los huérfanos, y la cultura popular que integra varias de ellas (normalmente conocida como “Magia callejera” o “alto eclecticismo”) prevalece especialmente en el mundo tecnológico.

Estereotipos

[Asumiendo que el huérfano haya oído hablar siquiera de estos grupos… lo que es improbable.]

  • Las Tradiciones: Un puñado de magos santurrones que no sólo creen que colgaron la Luna en el cielo, sino que también insisten en tú deberías colgar ahí con ella.
  • La Tecnocracia: ¡A la mierda con ese puñado de opresivos y malvados bastardos!
  • La Alianza Dispar: En parte reservo mi opinión sobre los grupos que conozco, pero parecen manejar las cosas mejor que esa otra gente.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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