Jalan-Aajav, Serafín de la Mano Negra

Libertad frente a organización, voluntad frente a rectitud, antiguos frente a neonatos… Todas estas luchas caracterizan a los vampiros del Sabbat, que parecen unidos tan sólo por el odio que sienten hacia los Antediluvianos y por el desprecio que demuestran hacia el ganado. Si la Camarilla se encuentra atrapada por su propia inercia, el Sabbat se halla hendido por los cismas. Aqui le presentamos a uno de los mas poderosos vampiros del Sabbat.

Trasfondo: Se dice que, en vida, el Tercer Serafín cabalgó junto a Temujin, quien luego pasaría a ser conocido como Genghis Khan entre los Mongoles: asolador de imperios, hijo bastardo de un herrero, arrancado del vientre de su madre aferrado a un coágulo de sangre.

Ya desde su infancia, Jalan sufrió la brutalidad de la vida en la tundra: la competición constante por la posición y el sustento, los duelos a lo gladiador con cuchillos contra miembros de tribus rivales, los combates en un pozo contra perros salvajes por unos pedazos de carne, y toda una serie de otras crueldades. Si sus compañeros de clan habían esperado quebrantar al joven con tales tormentos, sus esperanzas habían estado totalmente equivocadas. Con cada nueva prueba se hacía más fuerte y más sabio, haciéndose todo un experto en el leguaje del sufrimiento. A su debido tiempo, llegó a la edad adulta y se ganó una posición como campeón y consejero del mismísimo khan.

Esta posición le ofreció a Jalan oportunidades con las que nunca antes había soñado, y su atención se volcó hacia la masacre de miles de personas. Bendecido con salud, mujeres y dos regimientos completos de jinetes mongoles, él y sus hombres saquearon los territorios aún sin dueño. Se desplazaron hacia el este, al interior de Asia, donde las fuerzas de Chin y Kara Kitai cayeron como el trigo bajo la guadaña; después marcharon hacia el norte, cruzando los burkanatos, donde Jalan espoleó a sus tropas sobre tierras largo tiempo desiertas a causa de una maldición rusa…

Sólo para descubrir que sus hordas no eran los únicos monstruos que llamaban hogar a la fría estepa. Es un hecho comúnmente aceptado que, incluso después de despedirse para siempre de la luz, Jalan sirvió fielmente a su khan durante el resto de su reinado y después lo enterró en un lugar secreto en lo alto de las montañas Khaldun. No mucho después, también el general de Temujin desapareció del panorama histórico. No hay duda de que estuvo presente en las insurrecciones moscovitas que acontecieron a lo largo de los siglos venideros, recordatorios obsesivamente familiares del antiquísimo ciclo de dominio, discordia y declive. Algunos creen que su espada cabalgó desnuda al lado de aquellos que cercenaron la garganta del Imperio Bizantino.

Lo que sí se sabe es que, en algún momento no muy posterior al ocaso del siglo XV, las andanzas de Jalan por tierras occidentales le pusieron en contacto con otro de su raza, una criatura antigua que había ocultado cuidadosamente su presencia a través de siglos de culto teutónico y dormía un inquieto Sueño de las Edades dentro de una recién construida catedral ortodoxa, oculto a simple vista bajo la aldea que lleva su mismo nombre. Allí, a horcajadas sobre las orillas del río Timis, de aguas rojas como el vino, en la aldea pesquera rumana de Lugoj, el guerrero escuchó por primera vez la leyenda de los Antediluvianos. Allí, entre las ígneas flores de la danza de la muerte, probó la fruta prohibida que sus hermanos llamaron Amaranto. Y allí, arrodillado en homenaje (N del T.- se refiere a un rito social medieval por el cual un caballero se arrodillaba ante el rey o ante otro caballero para jurarle vasallaje) a los sacerdotes y hechiceros de la manus nigrum, Jalan, quien fuera una vez el terror de Asia, se reincorporó al gran juego por el poder a cualquier precio.

Jalan (“Aajav-Khan” para sus más directos subordinados) encaja perfectamente con los ideales del Sabbat acerca de una fuerza unificada y la supervivencia del más apto, y su alma soporta el peso de las venas negras de incontables inferiores consumidos. Guía a la Mano Negra junto a sus hermanos Serafines, liderando a la secta en los tiempos de Yihad descubierta con una temeridad y un salvajismo que inspira miedo y desconfianza tanto entre sus enemigos como entre sus aliados.

Cuando las campañas o cualquier otra tarea no requiere de su presencia en otro sitio, Jalan mantiene una base de operaciones con una estructura más o menos disoluta en Juárez, México; una red de casas seguras, antiguos túneles de la resistencia y lazos con el hampa abastecida y mantenida (si bien de forma reluctante) por la mismísima Regente Galbraith. Cuando se requiere su presencia en cualquier parte del continente norteamericano, el mongol utiliza el medio de transporte personal de la Regente, un automotor armado y sin ventanas arrebatado de la Comandancia de Transportes del Departamento de Defensa de los EE.UU.

Imagen: Delgado, rápido y con una constitución poderosa, Jalan prefiere llevar cueros bastos, abrigos de lana, botas con puntera de acero y otras prendas pesadas que recuerden a las pieles y los cuernos de una era pasada. Su pelo largo, espeso y enmarañado cae sobre su rostro, y cuando no están ocultos tras unas gafas de sol, la mirada feroz con la que contempla el mudo arde con un genio silencioso (o con el genocidio).

Sugerencias de Interpretación: Impulsivo e irreverente, eres como un resorte tensado con demasiada fuerza, siempre a pocos segundos de explotar violentamente. Asesino consumado, maestro con cualquier arma o con las manos desnudas, nunca te has encontrado con nadie que te iguale, lo cual se refleja en tu actitud.

A pesar de tu terquedad, en la batalla eres todo un modelo de determinación, un torbellino rápido y seguro que sólo deja devastación a su paso. Sin embargo, es en el clímax de estos momentos cuando esa furia tan familiar abandona tus ojos para ser reemplazada por una calma serena… o tal vez por una tristeza expectante.

Clan: Gangrel

Sire: Jalan nunca ha dicho una palabra sobre él (ella, ello, ellos), y nadie se atreve a preguntarle.

Naturaleza: Superviviente

Conducta: Monstruo

Generación: 5ª

Abrazo: Al ocaso del siglo XII (eso es lo más que cualquiera puede aproximar)

Edad Aparente: Bien entrada la veintena

Físicas: Fuerza 8, Destreza 7, Resistencia 8

Sociales: Carisma 6, Manipulación 5, Apariencia 4

Mentales: Percepción 7, Inteligencia 6, Astucia 7

Talentos: Alerta 6, Atletismo 5, Callejeo 4, Enseñanza 4, Esquivar 5, Interrogatorio 4, Intimidación 6, Liderazgo 6, Pelea 7, Subterfugio 4

Técnicas: Armas C.C. 8, Armas de Fuego 4, Conducir 3, Demoliciones 3, Equitación 5, Etiqueta 2, Meditación 3, Tiro con Arco 4, Trato con Animales 4, Sigilo 4, Supervivencia 5

Conocimientos: Conocimiento de la Mano Negra 4, Cultura de la Camarilla 5, Conocimientos de Experto: Cultura del Sabbat 5, Investigación 4, Lingüística (demasiados idiomas para listarlos) 5, Medicina 3, Ocultismo 4, Tácticas 5

Disciplinas: Animalismo 4, Auspex 1, Celeridad 7, Dominación 1, Fortaleza 7, Potencia 6, Presencia 2, Protean 8

Trasfondos: Aliados (Mano Negra) 8, Criados 8, Influencia (terrorismo) 4, Miembro de la Mano Negra 5, Posición en el Sabbat 7, Rebaño 4, Recursos 5

Virtudes: Convicción 4, Autocontrol 5, Coraje 5

Moralidad: Senda del Corazón Salvaje 6

Fuerza de Voluntad: 9

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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