Linea de Sangre Anda – 20 Aniversario

¿Os llamáis supervivientes, pero intentáis reclutar nuestras hachas? Dejad que os muestre la fuerza de los supervivientes. Nuestras hachas palidecen frente a nuestro punto de vista. Caminaremos y entonces pagaréis por nuestro punto de vista.

 

Por brutal que un entorno como las estepas pueda ser para los mortales, lo es mucho más para los Cainitas atrapados en ella. ¿Cómo arreglárselas para cruzar cientos de millas de campo abierto en busca de presas en medio de planicies apenas pobladas, todo ello antes de que el Sol salga en unas horas? Los Anda se las apañan, lo que los hace realmente únicos entre los Cainitas.

El primero de su linaje fue Dobrul el Bravo, quienes algunos dicen que fue el Chiquillo de la misma Ennoia, la Antedi­luviana del Clan Gangrel. Hasta el día de hoy los Gangrel y los Anda han reconocido y respetado su ascendencia común, pues cada cual reconoce al otro como un pariente lejano, e incluso de vez en cuando se alían unos con otros. Aun así, los Anda se diferencian de su Clan de origen y su verdadera lealtad está con sus hermanos mortales, no con los demás Cainitas.

Esta lealtad los mantiene al margen de los demás vampiros y hace que la vida en la estepa sea posible. La mayoría de vampiros comprenden la necesidad de un rebaño, pero muy pocos se asocian con quienes conocían en sus anteriores vidas como los Anda. Ellos no piensan en los mongoles con quienes viajan como rebaño y tampoco creen haber tenido vidas “anteriores”. Creen que se les ha otorgado un rol especial en el destino del pueblo mongol. Mientras sus hermanos se encargan de las horas diurnas ellos son los jinetes de la noche, los predilectos de la madre tierra Etugen, quienes contemplan la faz adormecida de Tengri y protegen a su gente en la oscuridad. Sus métodos son simples, aunque efectivos. Durante el día, la mayoría del tümen mongol avanza y al anochecer los Anda se alzan para seguirlos, uniéndose al resto antes del amane­cer. En el este, los enemigos de los mongoles se guardan de acercarse a un kuriyen por la noche, en especial siguiendo el rastro de su marcha. Los ejércitos occidentales no han aprendido esta lección, ni lo harán en breve. Los Anda no dejan supervivientes que hablen de los monstruosos jinetes que se materializan en la oscuridad tras los emboscados, como si hubieran nacido de la misma tierra, para darse un festín con la sangre del campo de batalla mientras avisan al kuriyen mongol del inminente ataque.

Por supuesto, esta relación simbiótica dista mucho de ser perfecta. No es fácil atemorizar a un guerrero mongol, pero son tan supersticiosos como cualquiera. No puede negarse que los Anda son criaturas sobrenaturales; poseen pode­res difícilmente explicables a los mortales y estallan en llamas si se exponen al Sol. Puede servir como explicación que sean los escogidos de Tengri, pero esto difícilmente es un don. Los mongoles mortales aceptan y respetan a los Anda, pero también muestran cierta inquietud en su presencia. Sólo los locos se permiten estar a gusto junto a un depredador claramente superior. Es bueno que estas criaturas duerman de día y se muevan sólo de noche, evitando así a los mortales un contacto prolongado con los Anda. Sin duda, Tengri es un dios sabio.

Cuando se quedan aislados en la estepa y sin alimentos, los mongoles se nutren con la sangre de sus caballos. Lo mismo sucede con los Anda, quienes prefieren alimentarse con la sangre de sus enemigos, o incluso con la de animales, pero que tomarán la de sus hermanos mortales en caso de necesidad. Los mongoles mortales lo aceptan como una extensión natural, aunque desagradable, de lo que es habitual entre su gente.

Sobrenombre: Tártaros.

Apariencia: Los Anda proceden prácticamente en su totalidad del pueblo mongol. El “típico” mongol a menudo se retrata con tez oscura, bajo, ancho de espaldas, con piernas arqueadas y pelo negro, a menudo recogido en trenzas o afeitado en elaborados diseños, o ambas cosas. Al­gunas veces los hombres se cortan las mejillas para evitar el crecimiento de vello facial, las cuales dejan profundas cicatrices como testimonio. Sólo esto no basta para abarcar la vasta variedad dentro del imperio mongol, constituido por docenas y docenas de tribus y culturas.

Refugio: Pese a que la mayoría de Anda viajan con los ejércitos mongoles y no tienen refugios tradicionales, no siempre es así. Algunos se vinculan a determinadas familias, a menudo las suyas propias, y cuidan de su bienestar en las duras estepas orientales a cambio del regalo de su sangre. En estos casos, los Anda tampoco disponen de refugios tradicio­nales, aunque pueden establecer guaridas en tres o cuatro lugares a lo largo del año, desplazándose para adecuarse a los movimientos de su Rebaño. Otros establecen una residencia más permanente en las ciudades mongolas, como Karakórum o Sarai, donde sirven a la jerarquía mongola en diversas e importantes tareas.

Trasfondo: La mayoría de Anda son jinetes proce­dentes de las tribus orientales que mantienen relaciones étnicas y políticas con Mongolia. A medida que conquistan civilizaciones asimilan a los más dignos: el propio kan tiene consejeros chinos, y muchos tümen viajan con médicos árabes. A medida que la horda avanza hacia el oeste incorporan a sus ejércitos nuevos habitantes de las estepas, como los kipchak y los cumanos, rubios y de ojos azules, y un gran número de súbditos del reino de Georgia ha jurado lealtad al Ilkanato. Cualquiera de ellos puede ser Abrazado por los Anda, pues los únicos requisitos son la capacidad de sobrevivir a la vida nocturna en la estepa y una inquebrantable lealtad al kan.

Creación de personajes: Rara vez poseen una Naturaleza y Conducta dife­rentes. Aunque los mongoles pueden ser uno de los adversarios más astutos en la batalla, de forma individual suelen ser directos. Como cabría esperar, prefieren los Atributos Físicos y las Técnicas, con énfasis en Tiro con Arco y Equitación.

Disciplinas de Clan: Animalismo, Fortaleza, Protean.

Debilidad: Los Anda sufren el tipo de soledad que se siente cuando te apartan del grueso de tu gente, y especial­mente de la cálida faz de Tengri. Durante una hora tras la puesta de Sol y la última hora antes del ama­necer, sus reservas de dados están limitadas por el valor de su Camino como si estuvieran actuando de día.

Organización: Aunque los Anda a menudo viajan con los ejércitos mongoles y forman, por consiguiente, parte de su estructura y se encuentran bajo el mando de un noyan mortal (al menos de forma nominal) sus costumbres nocturnas implican que la mayoría de las veces actúan de forma independiente. Debido a esto imponen su propio orden a sus actividades, y a menudo las estructuran en base a la je­rarquía mortal que les es más próxima. Como toda la sociedad mongola, la vida como Anda es una meritocracia: los que se encuentran en posiciones de poder y tienen la capacidad de tomar decisiones son los más hábiles y capaces de gestionar esa responsabilidad. Los Anda lo reconocen otorgando el título de Noyan a ciertos individuos entre los suyos. Los que poseen este título no sólo son capaces, sino que se espera que sean los mejores líderes posibles. Aunque los Noyan son habitualmente los de mayor edad y menor Generación entre sus pares, esto no es una certeza ni un requisito.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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