Linea de Sangre Salubri (Vigilante) – 20 Aniversario

Recordad las lecciones de Zao-zei y Zao-xue: el conocimiento es el mayor tesoro, y no hay tesoro que no merezcáis por derecho de sabiduría.

 

Eruditos. Ladrones. Robaalientos. Desde los tiempos de Enoch los Vigilantes han protegido la raza de Caín, saboteando a todos los rivales sobrenaturales que pudieran amenazar su preeminencia. Cuenta la leyenda que Zao-lat, un embaucador de Occidente, llegó al Reino Medio para robar la iluminación del mayor filósofo entre los Diez Mil Demonios. Antaño los Diez Mil Inmorta­les, los demonios cayeron en el pecado durante lo que creyeron que sería tan sólo un giro más en la eterna rueda del cosmos. Por su arrogancia, fue expulsado. Dejó tras de sí un legado odiado: Zao-zei, un ladrón de templos, y Zao-xue, un monje erudito. Sus descendientes, conocidos de forma colectiva como Wu Zao junto con los pocos Guerreros y Sanadores al este del Yangtsé, afirman que Zao-lat predijo los oscuros tiempos que habían de venir y buscó aprender todos los peligros de la noche, sólo para acabar siendo tratado con desconfianza y odio. Dejó a los Wu Zao para que permanecieran ocultos y continuó su búsqueda de conocimiento para proteger a los Clanes de aquéllos que desafiarían su derecho de existir y buscar redención.

Desde entonces, los Vigilantes (apodo que adoptaron cuando entraron en contacto con el resto del Clan mediante la Ruta de la Seda en tiempos de Roma) han permanecido como una escisión de un Clan ya reducido, apenas conocidos por sus primos de las otras Castas y vigilando a los monstruos que amenazan la hegemonía de Caín sobre la noche. Comul­gan con Lupinos y espíritus de sangre y asesinato, se reúnen con los muertos sin reposo, roban tesoros de las capillas de los hechiceros para que Zao-lat pueda ser dueño de la noche. Mantienen su vigilia en estas complicadas noches, acechando en ciudades como Kashi [N.d.T.: Benarés] mientras perma­necen ocultos ante las narices de Wan Kuei y Tremere por igual. Los Vigilantes se hacen pasar por miembros de otros Clanes, pasan como forasteros por los extraños lugares del mundo y susurran advertencias a los Príncipes sobre amenazas que nadie más podría concebir o considerar. A medida que la Horda Dorada se arrastra por el mundo, los Vigilantes y los Wu Zao se unen una vez más.

Pero las órdenes de Zao-lat siguen sin cambiar, y por eso los Vigilantes saquean tumbas en busca de conocimientos heréti­cos, arrasan las ciudadelas de las órdenes de caballería que poseen conocimiento de la existencia de los Cainitas y mantienen amuletos de jade cerca de sus corazones muertos. Ellos observan y actúan.

Ni siquiera una prolongada exposi­ción al mandato de Salubri ha hecho que los Vigilantes adopten el mito de Caín como hecho. Si se les pregunta de forma directa, se mantienen alegremente pragmáticos y seculares, como Zao-lat les enseñó. Incluso en la muerte, pues ellos también lo sintieron perecer, Zao-lat es su Progenitor no por derecho de Sangre, sino por su sabiduría. Las enseñanzas de Zao-lat son inmortales, y ellos no se perderán a sí mismos como han hecho las otras Castas. Saben que la oscuridad se acerca y que el cambio está en el fuego. Si no pueden detener el giro de la rueda, se asegurarán de que la prole de Caín lo sobreviva.

Sobrenombre: Si se llega a saber lo suficiente de ellos como para que circule un Sobrenombre, es que los Vigilantes han fracasado en su cometido.

Castas y por eso intentan encontrar un estilo a medio camino entre ambas: erudito aunque marcial. Aunque los propios Wu Zao suelen ser Abrazados de las etnias han o uigur, los Vigilantes occidentales puede proceder de cualquier cultura del mundo conocido.

Refugio: Cuando no emulan los hábitos de otras Castas o Clanes, los Vigilantes prefieren por encima de todo mo­nasterios y tumbas. Incluso sus mejores ladrones son en el fondo eruditos, e incluso los más eruditos saben qué no es realmente robar si lo necesitas.

Creación de personajes: Los Vigilantes emulan a los gemelos: ladrones y eruditos que cooperan para descubrir el conocimiento necesario para la sobrevivir a la Quinta Era. Los Atributos Sociales a menudo son los primarios y los Físicos o Mentales los secundarios, dependiendo de a qué gemelo guarden más cariño. Academi­cismo, Prestidigitación, Sigilo y Subterfugio son útiles para la Casta. Como sus parientes, los Vigilantes suelen ser de Décima Generación o inferior y poseen el correspondiente Trasfondo. También es habitual Contactos. En general, la Línea de Sangre sigue el Camino de la Humanidad, aunque no pocos siguen el Camino de la Paradoja, la cual se adecua bien a sus deberes.

Disciplinas de Clan: Auspex, Ofuscación, Valeren. Los Vigilantes permanecen en las sombras, observando desde una distancia segura todos los detalles. Su Valeren les permite diluir ten­siones y viajar lejos sin preocuparse por las molestias, aunque a menudo aprenden las dos otras Sendas en el cumplimiento de sus deberes.

Debilidad: Si un Salubri aprende aunque sea un punto de Valeren manifiesta el tercer ojo característico de la Disciplina. Irónicamente, los Vigi­lantes pueden ser bastante cortos de vista y tienen tendencia a fijarse en detalles concretos, perdiendo la visión de la imagen general. Los Vigilantes deben escoger un campo de estudio suficientemente delimitado como para que sea una Especialidad de un Conocimiento, como los Diez Mil Demonios, una cultura mortal determinada o los entresijos de Necromancia. Los Vigilantes deben superar una tirada de Fuerza de Voluntad (dificultad 6) para ignorar una oportunidad (según la defina el Narrador) de adquirir o estudiar conocimientos correspon­dientes a su campo, o perder dos dados de todas las reservas de dados durante el resto de la noche.

Organización: Los Vigilantes trabajan en parejas. A menudo, es con otro miembro de su Casta, Abrazado por el mismo Sire. La mayor parte de la Casta mora al este del río Yangtsé, donde se les conoce como Wu Zao, aborrecidos por los Wan Kuei como ladrones de tumbas y burlas de la ilumi­nación. Los Vigilantes occidentales mantienen esta relación entre Sire y Chiquillo como el resto del Clan, aunque finjan ser algo que no son.

Estereotipos
  • Altos Clanes: Saben mejor que muchos el precio del poder y la necesidad de hacer lo que debe hacerse, pero no olvidéis jamás cómo nos abandonaron.
  • Bajos Clanes: Rechazados y maltratados, y aun así luchan por el poder y se afanan para estar entre los Altos. La esperanza los hace fuertes, pero los deja expuestos a ser explotados.
  • Anda: Se comportan como la Horda Dorada. Los llamamos los Heraldos Oscuros. Y aun así despiertan in­creíbles cosas en su avance.
  • Assamitas: Somos las dos ca­ras de las mismas tres monedas. Juntos, somos la recompensa del pecado.
  • Giovani: ¿Pueden ser tan ciegos los Capadocios? ¿Realmente no prestaron atención a lo que nos sucedió?
  • Ravnos: Hay honor entre los ladrones y gloria entre los rakshasha. Afánate en merecer ambos.
  • Tremere: No debemos revelar jamás a los demás que lo vimos venir. Si lo supieran, podrían descubrir los otros secretos que Zao-lat quiso ocultar.
  • Wan Kuei: Nuestros mayores rivales y nuestro mayor desafío. Nuestro destino yace en aplastarlos bajo la rueda.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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