Solos en la Oscuridad, Clan Gangrel

Muchos de nosotros rehuimos la compañía de los mortales y los Cainitas. Los rasgos animales característicos de nuestro clan también llaman la atención de forma poco deseable actualmente. Mientras que en la antigüedad se nos daba a veces la bienvenida como a dioses o mensajeros,
la influencia de los romanos y su iglesia se ha extendido ampliamente. Los mortales, al vernos llegar, ahora traen antorchas y sacerdotes, no sacrificios y noticias.

Nuestros rasgos también incomodan a la mayoría de los Cainitas, lo cual es poco deseable. Las orejas puntiagudas y el pelaje que poseemos recuerda a demasiados de ellos la humanidad que han perdido. Pocos de ellos han logrado encontrar la paz con su Bestia, y tener un Gangrel cerca puede despertar sus miedos y ansias ocultos.

Proscritos
Los Gangrel pueden declarar proscrito a cualquiera que se niegue a participar en una Turba, lleve a cabo un acto de falsedad durante una Asamblea, traicione a otro miembro del clan o demuestre ser un cobarde. El proscrito pierde por completo su posición social entre los Gangrel y ya no puede asistir a las Asambleas. Está bien visto perseguir a los proscritos, y algunos Gangrel antiguos los cazan como deporte. En lo que respecta a los Gangrel, todos los Lhiannan y los Laibon son proscritos.

Un proscrito sólo puede regresar al clan tras realizar una hazaña de gran valor. Cualquier tarea que entrañe peligro personal sirve. Una hazaña común es derrotar a un Lupino o un Gigante en combate singular (es decir, es común intentarlo, pero bastante poco habitual conseguirlo). Arrojar al suelo la cabeza de una de estas criaturas en medio de una Asamblea es siempre una buena forma de volver a entrar en el clan.

Un cachorro alocado pensaría que lo que digo es una señal de cobardía. ¿Por qué deberíamos temer a los mortales o a los Cainitas? Os comunico que la sabiduría no es lo mismo que la cobardía. El contacto con estas dos fuerzas suele hacer que la Bestia salga a la superficie. Después
de todo, la valentía no es el ansia ciega que acompaña al frenesí, por lo que sólo aquellos dotados de una gran fuerza de voluntad deberían arriesgarse manteniendo un contacto a largo plazo con extraños. Hay más de una motivo para la soledad de nuestro clan. Muchos de nosotros somos los últimos restos de culturas antiguas, nacidos en los días de Escitia o de los Godos.

Somos lo único que queda de nuestras tribus. Ser el último miembro de una cultura es implica un gran aislamiento, y es algo que impida a nuestro clan desde hace mucho tiempo disfrutar la compañía de otros. Los antiguos de nuestra raza están aquejados de una melancolía que requiere aislamiento y reflexión, lejos de los recuerdos del pasado.

Siempre en movimiento

Somos más de los que la mayoría de los Cainitas sospechan, ya que no suelen ver a más de uno de los nuestros cada vez. Somos criaturas principalmente solitarias, pero también nómadas, y en ocasiones permanecemos durante cierto tiempo en algún lugar. Algunos creen que este espíritu viajero se debe a nuestros instintos naturales, pero la verdad es mucho más sencilla. Hay demasiados peligros en la noche, y permanecer en un mismo lugar durante demasiado tiempo es querer atraer problemas.

Estos problemas tienen un nombre: Lupinos. En las Asambleas, a menudo oirás a miembros del clan presumir de tener amistad con estas criaturas. Es mentira. Los Lupinos no son nuestros amigos. Las historias sobre alianzas, rituales y conferencias amistosas en la oscuridad de los
bosques son fábulas, no verdades. Los Lupinos nos acechan en la oscuridad como presas, no como compañeros cazadores. No están interesados en intercambiar sabiduría. Cuando te despiertes por la noche, encontrarás señales de que han estado intentando desenterrarte. Cuando
llames a tu alimento, estos lo seguirán. Estamos en todos los lugares donde están ellos, y eso no les gusta. Sin embargo, tenemos nuestras ventajas. Podemos viajar, mientras que ellos prefieren quedarse en su territorio.

Podemos escondernos en la tierra, aunque este no es más que un refugio temporal. No morimos de viejos y con suerte y astucia podemos sobrevivir a una persecución. Como último recurso, la sociedad Cainita nos proporciona un lugar en el que ocultarnos durante un tiempo. El mundo cainita es una espada de doble filo. Por una parte, proporciona protección y refugio. Por otra parte, los Cainitas tienden a intentar gobernarnos. Como príncipes y gobernadores, pretenden imponer su poder sobre las tierras en las que cazamos e intentan restringir nuestros viajes. Aunque un Gangrel puede aceptar estas condiciones y atenerse a títulos y posesiones durante un tiempo, los señores Cainitas suelen terminar incomodándose. Lo mejor que puede hacer un Gangrel es avanzar, antes de despertar sospechas.

Gangrel en una multitud
No todos los Gangrel rehuyen a los Cainitas. Por varias razones, un Gangrel puede asociarse con una cuadrilla. Suele ser más fácil encontrar aventuras yendo con otros Cainitas, ya que, después de todo, tienden a meterse en líos. Puede que un Gangrel Neonato conserve lazos culturales con los miembros de la Cuadrilla y se niegue a romperlos. Los Gangrel
a veces también buscan la compañía de otros Cainitas para obtener protección temporal de los Lupinos o de otros Cainitas. La amistad es otro posible factor, sobre todo cuando un miembro de la cuadrilla se ha
ganado cierto respeto.

Es importante recordar que los Gangrel, a pesar de ser seres solitarios, no siempre quieren estar solos. Unos pocos pueden incluso querer asociarse de forma notoria con los Ravnos, aunque esto les cueste el respeto de los suyos. Un Gangrel que haga esto debería prepararse para muchos desafíos.

Luego están los mortales, que no cesan de adentrarse en los bosques, intentando aumentar su poder. Un Gangrel que pase demasiado tiempo en sus tierras se convierte en un “monstruo”, y pronto se ve perseguido por la iglesia. Muchos sacerdotes no son más que cerdos sobrealimentados, pero algunos son muy peligrosos. Lo mejor para evitar ser descubierto y destruido es estar siempre en movimiento.

Esto no significa que no haya lugares que consideremos nuestros. Algunos de nosotros recorren de arriba abajo el continente en sus viajes, e incluso viajan hasta el este o se arriesgan a recorrer las rutas marinas hasta tierras lejanas. Sin embargo, la mayoría de nosotros nos limitamos a
recorrer un área mucho más pequeña. Puede ser tan pequeña como los alrededores de un lago o las orillas de un río o tan grande como los pantanos de Pripet. Normalmente, los Gangrel sólo reconocen como su propio territorio el espacio que pueden recorrer en una semana de viaje. Estos territorios son temporales, y normalmente sólo existen durante unos pocos años, hasta que sus “propietarios” avanzan. Evitamos en la medida de lo posible solapar dos territorios, ya que la presencia de demasiados cazadores llama más la atención.

Una nota final: nuestros grandes enemigos tampoco suelen permanecer mucho tiempo en un territorio. Los Ravnos parecen viajar tanto como nosotros, aunque esto puede deberse en parte al hecho de que los perseguimos, y ellos a nosotros. Algunos Cainitas también parecen más
inclinados a moverse, con sus cruzadas y su Iglesia. Durante estos movimientos, son más vulnerables que nosotros. Recuerda esto, y haz tus planes en consecuencia.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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