Amaranto, según los Lasombra

Se ha dicho que el asesinato, como el amor, no debe tener testigos. Pero no ocurre así entre los Lasombra: en el caso de jóvenes devorando a las generaciones más antiguas, cuantos más testigos haya, mejor… dentro de ciertos parámetros, por supuesto.

Para impedir el excesivo Amaranto y, sobre todo, para que los miembros del clan no gasten demasiadas energías preguntándose cuál de sus chiquillos puede tener intenciones parricidas, los Lasombra han formalizado a lo largo de los últimos siglos una práctica más o menos en funcionamiento desde tiempos de Roma, si no antes. La idea tras esta codificación del Amaranto es tan vieja como el concepto de padres e hijos: al controlar el proceso por el que un chiquillo comete Amaranto, controlas también la frecuencia de éste. Es más complicado, por supuesto, pero este sencillo principio es el corazón de los Tribunales de Sangre, y evita a los Lasombra las luchas intestinas que afligen a tantos otros clanes.

EL PROCESO

 

Cualquier Lasombra puede pedir permiso para cometer Amaranto. Consiste sencillamente en presentar a cualquier miembro de los Amici Noctis una petición por escrito de permiso por parte de los Amigos. Idealmente, la petición debería incluir las razones por las que es necesario el Amaranto, cuando hay otras opciones igualmente permanentes, pero menos radicales. Las pruebas de mala conducta, incompetencia, locura y demás son consideradas como aportaciones adecuadas para una petición de permiso para el Amaranto. A veces, se llama al acusador ante los Tribunales para que dé mas sustancia a su acusación, pero si no se ha presentado de forma adecuada prueba suficiente, el juicio no llega nunca a esta fase.

Los Tribunales de Sangre se reúnen de forma irregular. Por lo general cuando se reúne un grupo de Amici y alguno de ellos ha recibido una petición últimamente. No hay límites preestablecidos: algunos veredictos han sido dictados en cuestión de horas, y otros han tardado décadas. Más de un joven Lasombra que ha importunado a los Amici en busca de una resolución rápida se ha encontrado con una no del todo de su gusto.

Los Tribunales actúan así como herramientas de aprendizaje, enseñando paciencia a los nuevos miembros del clan (y si un Lasombra no puede controlarse para esperar una respuesta, eso demuestra bastante bien que el peticionario no merece una respuesta favorable). Hay un cierto método en la agenda de los Tribunales de Sangre, y quien no logre verlo encontrará su trato con ellos bastante desagradable.

Como media, se otorga una petición de cada diez, aunque siempre hay plazos y condiciones sobre las cacerías autorizadas. Pueden variar desde la exigencia que el cazador informe a la presa de sus intenciones, hasta prohibir el uso de Disciplinas en la caza, pasando por la orden de matar previamente a todos los ghouls de un objetivo. Sólo hay una condición invariable en todas las cacerías: no importa cómo sea el final de la misma, debe haber testigos. El Amaranto no puede ser realizado en soledad. Al menos un Magister del tribunal que ha otorgado el permiso debe estar presente en el acto de la diablerie, verificando que se han cumplido todas las condiciones y el Amaranto está completo. Si no se han cumplido todas las condiciones impuestas, el representante del clan impedirá que se realice el Amaranto. Uno no pide permiso y engaña después a quien lo otorga.

Por supuesto, muchas cacerías son infructuosas. Aunque la fuerza juvenil puede llevar lejos a un Cainita, los poderes de la edad no son fáciles de derrotar. Así que los peticionarios más prudentes aguardan años e incluso décadas antes de iniciar la caza. Los Lasombra que toman una aproximación demasiado directa fracasan casi siempre.

De esta forma, los Lasombra depuran sus propias filas con limpieza y disciplina. Los chiquillos abiertamente codiciosos son detectados muy pronto, y al mismo tiempo el fácil ver qué jóvenes vampiros tienen potencial. Si un antiguo cae ante un joven ambicioso y que muestra el debido respeto, tanto mejor para el clan. Obviamente, el antiguo no merecía su posición; es mucho mejor que su fuerza f luya a alguien más apto.

Quienes cometen Amaranto sin permiso son perseguidos y destruidos con la mayor rapidez, propagándose al máximo la noticia de su destino. Es el palo de la zanahoria de los tribunales, y la combinación funciona muy bien.

EL CAMINO AL AMARANTO: GUÍA BÁSICA PARA EL JOVEN MAGISTER

 

1 – Elige un objetivo. Acumula pruebas de su incompetencia. Falsificar pruebas es excusable; ser atrapado al hacerlo no lo es.

2 – Presenta una petición señalando las ofensas del antiguo sobre el que quieres cometer el Amaranto. Asegúrate de mostrar cómo sus actos son perjudiciales para el clan en general. Aporta, si es posible, sugerencias den el sentido de que otro podría manejar mejor la situación… sin mencionar tu nombre, por supuesto.

3 – Localiza a un miembro amistoso de los Amici Noctis y preséntale formalmente la petición. Asegúrate de expresar lo profundo de tu gratitud.

4 – menciona casualmente tu petición a todos y cada uno de los Amici que conozcas, pero sin ser insistente. Si desconocen las circunstancias específicas, cumple con tu deber para con los antiguos de tu clan e ilumínales.

5 – Si eres llamado a testificar ante los Tribunales de Sangre, sé respetuoso. Cualquier otro asunto palidece en comparación con éste. Muestra la adecuada deferencia a tus antiguos en todo momento, y presta mucha atención a los jueces que parecen favorecer tu demanda: los otros son los que tienes que vigilar.

6 – Si los Amici te dan alguna instrucción específica, síguela al pie de la letra… y obtén pruebas de que lo has hecho.

7 – Demuestra organización y paciencia en tu cacería. La prisa es mala consejera, especialmente cuando estás cazando a un Magister más poderoso que tú.

8 – No pidas permiso con demasiada frecuencia. La ambición debe estar templada con el respeto. Si haces demasiadas apariciones ante los tribunales, alguien puede pedir permiso a los Amici acerca de ti.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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