Armas Incendiarias

La humanidad es una bestia inteligente. En los milenios desde la expulsión del Edén, los mortales han desarrollado un número casi incontable de métodos para matarse unos a otros. La maquinaria de asedio es un ejemplo claro, las tropas a cualquier lado de los muros están sujetas a numerosas formas de ataque, desde brea hirviendo hasta piedras disparadas por catapultas. Un Cainita envuelto en una de estas batallas puede sufrir la Muerte Definitiva antes de darse cuenta del peligro que corre.

Si un personaje tiene la mala suerte de recibir el impacto de un proyectil de balista o de catapulta, sufrirá entre 10 y 15 dados de daño, que puede absorber de la forma habitual. Por cierto: los proyectiles de balista son de tal tamaño que forjar puntas metálicas para ellos no sería económico; normalmente tienen puntas de madera afilada y endurecida al fuego. Lo más probable es que un Cainita atravesado por algo así entre en letargo. Aunque es casi imposible hacer un disparo de tanta precisión con una de estas armas, cosas más raras han sucedido en las guerras.

Armas Incendiarias

El fuego es un arma devastadora, pero difícil de controlar. Los ejércitos suelen ser muy cuidadosos con el uso del fuego contra sus enemigos, puesto que las llamas pueden retroceder y atacarles también a ellos. Afortunadamente (o no, dependiendo de tu posición en una batalla), los humanos han desarrollado varias alternativas, y pueden lanzar toda esa fuerza destructivo contra sus enemigos sin miedo a que también les alcance a ellos. Las siguientes sustancias pueden herir a un Cainita metido en una batalla humana, y también ser usadas por unos vampiros contra otros. Cada una de ellas inflige daño agravado, que puede ser absorbido como el fuego (ver página 241 de Vampiro: Edad Oscura).

Aceite hirviendo

Quizá la táctica más popular para repeler a los atacantes sea vaciar sobre ellos calderos llenos de aceite hirviendo. El aceite conserva su temperatura mejor que el agua, tardando más en enfriarse. La dificultad de la tirada de absorción de daño suele ser 7, y la menor chispa puede provocar todavía más daño a las víctimas. Aun los que sobreviven llevan las cicatrices por el resto de su vida, y su carne horriblemente fundida suele servir como excusa en muchos pueblos para que se expulse a los pobres desdichados a los bosques.

Brea / alquitrán hirviendo

Todavía peores que el aceite, la brea y el alquitrán se adhieren a las víctimas, y siguen causando daño hasta enfriarse o ser lavados. Absorber el daño tiene una dificultad de 6; como el fuego, los Niveles de Salud dependen de la superficie afectada. Las cicatrices pueden ser todavía más horribles que las causadas por el aceite hirviendo. Los Cainitas que tengan la suerte de sobrevivir a tan terrible experiencia acabarán con la carne ampollada y consumida hasta los mismos huesos, quedando tan desfigurados como cualquier Nosferatu.

Arena caliente

Es otro astuto método para repeler a los atacantes con armadura. Los defensores de una posición pueden calentar la arena hasta el punto de que cause daño y dejarla caer sobre sus enemigos. La arena se cuela sin problemas por los huecos de la armadura, pero no sale con tanta facilidad. Los resultados son bastante truculentos: un caballero puede quedar asado dentro de su armadura como un cangrejo. Normalmente, la víctima tendrá que arrancarse la armadura para quedar libre de la arena, corriendo así otro peligro: los arqueros suelen estar al asecho de los supervivientes. La dificultad de la tirada de absorción puede ser 6 ó 7; obviamente, la armadura no supone ninguna ayuda en este caso.

Fuego griego

El fuego ya es bastante malo, pero la mezcla química conocida como fuego griego es todavía peor, pues el agua no logra apagarla. Afortunadamente, esta terrible arma bizantino ha caído en el olvido en el siglo XIII, pero algunos vampiros pueden haber conservado el secreto para utilizarlo de forma exclusiva contra sus rivales. Naturalmente, un Cainita atacado por el fuego griego entrar en Rötschreck casi con total seguridad, sobre todo si intenta apagarlo con agua y no lo consigue. El “fuego inextinguible” suma 1 a la dificultad de las tiradas de Coraje una vez se descubre su naturaleza. Un personaje atacado por el fuego griego deberá pasar una tirada de Coraje a dificultad 9, o perderá por completo la razón, sin dejar de intentar huir de las llamas o sofocarlas con agua, aunque ,no sirva de nada, hasta sufrir la Muerte Definitiva. No hace falta decir que se trata de un arma usada sólo en circunstancias extremas: la posibilidad de un accidente aterra incluso al peor intencionado de los Cainitas.

El fuego griego se adhiere a cualquier superficie sobre la que cae, y es extraordinariamente difícil de eliminar. Sólo es posible extinguirlo mediante una inmersión completa en agua o sofocando del todo las llamas de alguna otra forma. La dificultad de absorber el daño es 6, pero se considera daño agravado de la peor especie.