Cónclaves

El cónclave es el mayor acontecimiento en la política de la Camarilla… al menos el mayor en el que pueden participar todos los vampiros. El cónclave es el más alto tribunal de los vampiros de la Camarilla, una sesión legislativa para decidir la futura política de la secta y el principio rector tras la Mascarada y las relaciones entre Vástagos y ganado.

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Todos los vampiros que atiendan la llamada al cónclave son bienvenidos. Los acontecimientos pueden alargarse unas pocas horas o varias semanas. La ciudad que albergue el cónclave puede no saber nunca lo que está ocurriendo, aparte de que muchos hoteles están súbitamente al completo. Naturalmente, estas reuniones suponen un riesgo: tantos vampiros juntos (muchos de ellos antiguos de sangre poderosa) en un mismo sitio suponen un blanco tentador para el Sabbat o los diabolistas. Muchos asistentes no sabrán el lugar de la celebración hasta unas pocas noches antes.

Sólo los justicar pueden convocar cónclaves, y sólo cuando es necesario, ya que exigen un gran esfuerzo logístico. Por lo general, se celebran en la región geográfica más afectada por el asunto, o si es un problema muy extendido, la más central. Los vampiros que asisten al cónclave son conocidos como la asamblea, y cualquiera de ellos puede hablar siempre que está poyado por al menos otros dos miembros. Cada asistente tiene un voto.

Los cónclaves suelen convocarse en relación con individuos poderosos, como príncipes, o por graves violaciones de las Tradiciones. Cualquier Vástago puede presentar una reclamación ante el cónclave y pedir que se resuelva. Un príncipe puede pedir más libertad respecto a las Tradiciones para enfrentarse al Sabbat o a los anarquistas, o que se medie en un destructivo enfrentamiento entre dos poderosos antiguos. El cónclave puede declarar cazas de sangre incluso contra los príncipes, o apartarlos de su cargo. Este derecho está muy controlado, y aunque un justicar no pueda derrocar directamente a un príncipe puede convocar un cónclave con el único propósito de forzar su abdicación.

Cualquier acto que pueda resultar en una grave violación de las Tradiciones debe ser discutido y acordado para evitar un futuro castigo. El cónclave interpreta las Seis Tradiciones y puede añadir enmiendas o señalar precedentes. Muchos príncipes han llegado a pedir que se les otorguen ciertos poderes que podrían violar las Tradiciones para tratar con Vástagos rebeldes.
Un vampiro juzgado en un cónclave puede pedir una ordalía. Ésta puede consistir en cualquier misión o tarea, con un límite de tiempo. Si no se cumple a satisfacción del justicar, se puede imponer cualquier pena. Si el crimen es demasiado grave para permitir una ordalía el acusado puede enfrentarse en combate ritual con uno de sus asusadores. Como ocurre con el caso anterior, casi todo vale: armas rituales, ambos oponentes con los ojos vendados, prohibición de usar Disciplinas, etc.

Tras el cónclave, los príncipes suelen recompensar a quienes votaron en su favor y castigar a quienes lo hicieron en su contra. Algunos vampiros, anticipando la cólera de su príncipe, arreglan sus asuntos y se organizan una nueva vida en el cónclave. Otros aprovechan la ocasión para hacer todos los favores posibles, esperando que su “lealtad” sea recompensada.

No todos los cónclaves son de emergencia. Algunos justicar organizan reuniones anuales que dan a los asistentes la oportunidad de encontrarse y hablar de sus asuntos. Durante la década pasada la justicar Toreador convocó cónclaves el fin de semana más próximo a Halloween, mientras que otro se celebra cada tres años en Nueva Orleáns. Son oportunidades para que los vampiros de la Camarilla discutan asuntos relacionados con la secta en general, para fraternizar con otros de su posición y clan, o simplemente para hacer vida social. No obstante, la cada vez mayor osadía de los numerosos enemigos de la secta hace que muchos Vástagos teman que uno de estos cónclaves se convierta en blanco de un ataque.

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EL CÍRCULO INTERIOR

Este grupo es el verdadero núcleo de la Camarilla, y se reúne en Venecia cada trece años para planear los asuntos y la dirección de la sociedad vampírica… hasta donde cualquier grupo puede aspirar a gobernar a una raza de depredadores inmortales. Cada clan tiene un representante, por lo general su miembro más viejo, que es el único con derecho a voto. Aunque pueden asistir otros vampiros y tomar la palabra, al final sólo los antiguos votan.

Uno de los principales propósitos del Círculo es la designación de los justicar, uno por cada uno de los siete clanes de la Camarilla. La designación es un proceso largo y trabajoso, pues cada clan busca lo más conveniente. Lo normal es que, después de las disputas, los perdedores se encuentren con justicar jóvenes o relativamente débiles que son ignorados durante todo su mandato. Puede tratarse de candidatos de compromiso, o incluso Vástagos desconocidos a los que el Círculo cree poder dominar. Estos últimos demuestran a veces una sorprendente iniciativa, y puede que incluso muerdan la mano que les alimenta.