La Ciudad del Medioevo Oscuro

Así es la vida en el mundo del Medioevo Oscuro… el mundo al que los Cainitas llaman hogar…Una oscura e imponente muralla de fría piedra toscamente labrada, de unos 15 metros de altura, que rodea una extensa superficie de tierra, con torres de guardia en cada una de sus curvas. El espacio entre esos muros está atestado de cientos de edificios terriblemente estrechos, el más alto de los cuales tiene dos pisos y oculta toda la luz. Sólo las angostas, ominosas y desigualmente empedradas calles contrastan frente a las en apariencia interminables hileras de toscas casas de madera, tiendas gremiales, tabernas y posadas.

 Incluso entonces, las calles son impredecibles, retorciéndose y girando sin ninguna coherencia. Una población humana de 10.000 individuos se abren camino impacientemente unos por encima de otros a lo largo de esas abigarradas calles y avenidas; atestando los puestos de la plaza del mercado, vociferando y regateando con los numerosos mercaderes. Los putrefactos restos de los criminales pueden ser vistos suspendidos sobre la plaza en jaulas herrumbrosas, infortunadas presas de la ley feudal. Todo esto unido a los pertinaces olores de la carne quemada, los desechos humanos, el estiércol de caballo, el humo y la sangre. Un gran y amenazador castillo se eleva frente a las desesperadas construcciones de la ciudad; las murallas del torreón están recorridas por antorchas que marcan su circunferencia, y puede verse a los centinelas armados recorriendo las almenas.

Un paseo por las ciudades

Los pueblos y ciudades del mundo del Medioevo Oscuro son verdaderas fortalezas. Altas murallas de piedra protegen a sus habitantes frente a los posibles invasores. Sin embargo, las consecuencias de encerrar a la población son calles atestadas y edificios bajos y angostos… excepto el castillo y el torreón del noble local. Las calles oscuras, sistemas de eliminación de desechos pobres o inexistentes, los hedores asfixiantes, el fuego y las epidemias son a su vez, los permanentes compañeros de los habitantes de la ciudad.

La puerta principal es tan alta como los muros, y varios guardias armados la custodian las 24 horas del día. Estos soldados observan la llegada de comerciantes con la intención de vender sus mercancías en la plaza del mercado, cobrándoles una tasa por cada carro que introducen en la ciudad. Sus pesadas cargas causan daños en las calles, así que lo recaudado sirve para mantenerlas y repararlas. En las ocasiones en que la enfermedad barre el feudo, los guardias reciben la orden de cerrar las puertas, de forma que nadie pueda entrar ni salir de la ciudad.

El señor del feudo; familias nobles residentes en la ciudad o en los alrededores

El señor feudal encarna la fuerza de la autoridad en la ciudad, dictando leyes y sentencias y manteniendo la paz. Este dirigente no siempre es un mortal, también es posible que sea un vampiro e incluso un hombre lobo (Señor de las Sombras,…). Si es un mortal, es posible que sea un títere del príncipe cainita de la zona o de algún otro vástago, que algún vampiro le esté preparando para el abrazo,…

Otros nobles locales visitarán al señor de vez en cuando, especialmente si son parientes o aliados.

El Principe Cainita del feudo

Así como el noble gobernante es el mortal más influyente, el príncipe Cainita es el vampiro más influyente. La mayor parte de los príncipes ejercen al menos una cierta influencia sobre los gremios, el alcalde (si lo hay), los guardias de la ciudad (incluyendo la ronda nocturna), y los mismos nobles que gobiernan la zona. La mayoría de los príncipes dignos de tal nombre han sometido o destruido a los Furores o los Autarcas y creado una estirpe propia que les proteja de sus enemigos. El príncipe es casi siempre el vampiro más poderoso de la ciudad, es temido y respetado.

Aunque los príncipes Cainitas de la Edad Media suelen tener bastante poder personal, su posición no es siempre inexpugnable.

El príncipe suele pertenecer al clan Ventrue, al Lasombra o (en el este) al Tzimisce.

En las grandes ciudades y los dominios más extensos, el príncipe suele verse obligado a delegar funciones e ignorar las transgresiones menores. Algunas de las ciudades más avanzadas y progresistas tienen “consejos” o “parlamentos” de los vampiros más viejos, que se reúnen periódicamente para promulgar edictos y hacerse cargo de los asuntos de la ciudad.

Los mayores enemigos del feudo

Parte del riesgo de ser un gobernante, mortal o Cainita, es que siempre habrá alguien que quiera dejarte fuera de combate y ocupar tu puesto.

Vasallos y cortesanos supuestamente leales que en secreto conspiran contra ti; príncipes o cainitas rivales, la amenaza de moros al otro lado de las murallas; o una posible revuelta campesina, son claros ejemplos.

Los distintos gremios del feudo

Los gremios son el fluido vital de la prosperidad de un feudo. La mayor parte de la industria en el Medioevo Oscuro está formada por una unión de comerciantes dedicados a su evolución y desarrollo. El número de gremios en un feudo dependerá del tamaño de su población.

La plaza del mercado, el eterno corazón de la ciudad, es el lugar donde los comerciantes se reúnen para exponer y vender sus mercancías al público. Aquí se encuentra la Iglesia del feudo, la cruz del mercado (un recordatorio de que Dios está observando), y varios objetos desagradables, como el cadalso, una silla de chapuzar para castigar a los delincuentes, y una picota (una jaula colgante donde se exponen los cadáveres de los delincuentes ejecutados, dejándolos allí hasta que se pudren). La plaza es también el lugar donde los actores interpretan sus obras religiosas y sus comedias, y el patio de instrucción de los soldados de la guardia.

Los gremios tienen sus tiendas cerca de la plaza: algunas calles tienen incluso el nombre de la profesión o el producto que albergan (la calle de los herreros, o la de los panaderos,…). Las tiendas y establecimientos no tienen nombre, sino que emplean una imagen alegórica de su actividad como símbolo del local.

No todos los gremios producen mercancías para el público en general, algunos van destinados sólo a aquellos que pueden pagar sus precios.

Estos son los gremios más comunes en pueblos y ciudades:

· Armeros

· Canteros

· Carniceros

· Carpinteros

· Cereros (fabricantes de velas)

· Cerveceros

· Cocineros

· Curtidores

· Escribanos

· Esmaltadores

· Flecheros

· Herreros

· Hilanderos

· Panaderos

· Sastres

· Verduleros

El sacerdote de la parroquia

La superstición es una constante compañía para los mortales del mundo del Medioevo Oscuro. Casi cualquier fatalidad en la vida es considerada como obra del Diablo, mientras que torpezas como tropezar en la calle son atribuidas entre bromas a la labor de duendes y trasgos.

A veces, la superstición y el miedo embragan al populacho con tal ferocidad, normalmente a causa de una epidemia o de una supuesta prueba de brujería, que el vicario local debe pedir que la Santa Inquisición investigue el asunto.

A finales del siglo XII, la Inquisición es una minucia comparada con su equivalente del siglo XIII. Los inquisidores indagan en busca de la herejía, disipan la brujería y contrarrestan el pecado celebrando, conduciendo y enseñando ceremonias sagradas.

La tortura y la ejecución no fueron técnicas empleadas durante este periodo.

A parte del castillo y la torre, la Iglesia es el mayor edificio de la ciudad. Cada domingo los fieles se congregan para adorar al Señor y pagar su diezmo. La Iglesia suele encontrarse en la plaza de la ciudad.

El sacerdote de la parroquia no solo se encarga de celebrar la misa los domingos, también es el responsable de enseñar a leer a los más jóvenes, usando la Santa Biblia como instrumento de enseñanza.

Otros lugares de interes en la ciudad

Las tabernas y locales nocturnos son excelentes fuentes de información y de vitae. En muchas ciudades el toque de queda es a las 9 de la noche, quedando las tabernas (y los demás locales) cerradas a partir de esa hora.

Deja un comentario