La Fe y los Lasombra

El clan Lasombra es notorios entre la Estirpe por el número de sus miembros que creen con sinceridad y devoción en las enseñanzas de la Iglesia. Los Magistri tienen una proporción de Cainitas con Fe Verdadera superior a cualquier otro clan, y muchos de los Lasombra que sirven en la Iglesia no han dejado que su condición de no muertos alterase sus creencias.

Esto puede parecer una paradoja, y el enigma permanece irresoluble para muchos. Un buen número de Magistri quedan lejos de la fe, Abrazando únicamente a los seglares. Después de todos, hasta los más devotos tienen problemas a veces para reconciliar los actos de un vampiro con las demandas de su Salvador. Estos Cainitas no suelen permanecer en una Vía, y es fácil verlos rebotar de la Vía Caeli a la Humanitatis, y quizá de vuelta al principio. Estos Cainitas pueden ser propensos a ataques de auto aborrecimiento a causa de lo que perciben como sus fallos, y en tales ocasiones sus compañeros de clan los vigilan estrechamente. Más de uno, en una neblina de depresión religiosa, ha intentado comparecer ante las autoridades de la Iglesia para confesar el horror de su existencia. Afortunadamente, suele haber avisos con antelación suficiente para frustrar el intento, con un confesor miembro de la herejía Cainita, o reacio por cualquier otro motivo a informar de lo que le han dicho.

Por otra parte, hay muchos Lasombra católicos que se aferran a su fe tras la muerte, y los rituales de la Iglesia son vitales para ellos. Los ajenos al clan ven la adopción de una estructura similar a la religiosa como una burla, pero en realidad es un gesto de reverencia para muchos. Es más, varios obispos, arzobispos y otros clérigos Lasombra ostentaron dichos cargos en vida.

Por Desgracia, otros ven su nuevo estado como una posibilidad de rechazar las restricciones de la Iglesia. Estos Lasombra son los responsables de la pobre reputación que tienen las prácticas religiosas de los Lasombra entre otros; son los que celebran los ritos y rituales como burla, parodiándolos o retorciéndolos. La confesión, en particular, es uno de los rituales tenidos en mayor estima. No se efectúa, como podría pensarse, para reunir información o material para el chantaje: hay un genuino respeto por las nociones de pecado, penitencia y absolución, y muy pocos se atreven a profanarlas. Es más: igual que en la sociedad mortal, hay confesores “de moda” y otros que no, y ser invitado a la confesión en el refugio de algún Magister notable es un honor y un privilegio.

Después están los Lasombra que proceden de las filas del clero… un buen número, si se cree en el rumor. Aunque para empezar algunos proceden de las filas de los fieles y muchos más tenían una mentalidad seglar, hay Lasombra que se tomaban en serio su misión en vida y siguen haciéndolo en la muerte. Estos clérigos tienden a dividirse en dos categorías.

La mayor parte de ellos se asocian con la así llamada herejías Cainita, que retuerce la noción de la transustanciación con una lógica a lo Lollard, ofreciendo el cuerpo y la sangre de los Cainitas para la comunión. Es un camino relativamente fácil, por heréticos que pueda resultar. Aunque no es una verdadera versión de la fe, ofrece suficientes ritos familiares como para ser reconfortante, y el peligro de ser descubierto o sorprendido por un hombre sagrado es mínimo.

Pero otros toman el camino más duro. Mantienen la práctica y la observancia, hasta el punto de conservar su posición en la Iglesia todo el tiempo posible. Estos Lasombra no sólo son religiosos, sino activamente devotos… y eso marca la diferencia. Ten en cuenta que estos vampiros no tienen conciencias acomodaticias, sino unas llamadas que no pueden desoír. En palabras del Arzobispo Monçada: “Creo, con una fe perfecta, en la Iglesia y todas sus enseñanzas. Según esas enseñanzas, estoy condenado; también creo en eso. Y si mi condena es el precio de la salvación de otros, la aceptaré como Nuestro Señor aceptó su sufrimiento como el precio de la salvación de la humanidad”.

Como podría esperarse, Monçada nunca ha tenido la oportunidad de presentar esta noción en un debate eclesiástico. Pero muchos Lasombra disfrutan hablando de teología, y pasarán noches enteras discutiendo temas similares. Los Magistri novatos son advertidos con la historia apócrifa de los Lasombra que estaban tan absortos en su debate sobre la naturaleza de la condena Cainita que la luz del sol los cogió por sorpresa, dándoles la oportunidad de poner a prueba sus teorías de forma inmediata.

LOS ANGELLIS ATER

 

Otros Lasombra comparten la actitud del arzobispo Monçada, pero algunos se lo toman un poco demasiado literalmente. Buscando la redención en lo más hondo de la condena, o puede que viendo sus pecados como una forma de flagelación, se sumergen en la depravación. No satisfechos con limitarse a la burla de los ritos de la Iglesia, estos seguidores del camino de la condenación han empezado a crear sus propios rituales centrados en el sacrificio, los baños de sangre, las comuniones de sangre en cálices y otros actos repulsivos.

Rechazados como herejes por quienes temen la ira de la Iglesia, estos satánicos Lasombra practican una pervertida variante de la Via Diabolis (lo que en realidad tiene mucho en común con la Via Caeli, interpretando al Cainita como un siervo del Diablo en lugar de Dios).

Aunque la mayoría de concepciones satanistas del Medievo Oscuro son actuaciones en solitario, los angellis ater, o ángeles negros, trabajan con una coordinación sin precedentes en el objetivo de servir a su impío señor. Muchos angellis ater se organizan en cofradías de entre 5 y 13 miembros. Las cofradías fomentan abiertamente el satanismo y la blasfemia, y no es raro que algunos angellis particularmente eficientes conviertan a pueblos enteros a la voluntad de Satán a través de sutiles coacciones y sacrílegas y descaradas muestras de poder vampírico.

Los angellis ater son posiblemente los mayores proselitistas del clan Lasombra, consiguiendo más conversos que la Iglesia misma. La Obtenebración es la manifestación definitiva de la voluntad de Satán en la Tierra a través del Cainita, de acuerdo con la doctrina de los angellis. Las sombras conjuradas mediante esta práctica no se consideran “oscuridad interior”, como creen tantos Lasombra (para diversión de muchos angellis), sino negras sombras traídas del mismo Infierno. Por el mismo principio, las demás Disciplinas Cainitas son extensiones de la bendición de Lucifer: el vampiro existe únicamente para extender la obra del Diablo en el mundo físico. Y lo hacen a fondo. Los angellis ater son una mancha para los demás Lasombra, corrompiendo activamente el dogma de la Iglesia Católica hasta convertirlo en una negra y retorcida parodia de escala grandiosa.

EL DESTINO DE LOS ANGELES NEGROS

Sorprendentemente, los ángeles negros sobrevivirán a la purga de la Inquisición en los años futuros. Resulta bastante irónico, pues la Inquisición considera este tipo de cofradía satánica uno de sus blancos más importantes. No obstante, los ángeles negros escapan de la ira de la Iglesia gracias a su sorprendente conocimiento de las actividades de la Sociedad de Leopoldo. Incluso podría creerse en la existencia de informantes en el seno de la Inquisición….

Los angellis ater se mezclan indisolublemente con el Sabbat tras la Revuelta Anarquista. La nihilista, maligna vulgaridad de la facción contribuye en gran medida a la inclinación destructiva de la secta, y muchos neonatos Lasombra (así como los fáciles “conversos de otros clanes)) apoyan los principios de los Ángeles Negros. Los antiguos del clan, particularmente los que proceden de épocas anteriores a la formación del Sabbat, consideran esta filosofía como una “fase pasajera”, similar a la adolescencia de los mortales; pero a pesar de todo, el número de Lasombra adoradores del Diablo sigue siendo prodigioso en el Mundo de Tinieblas del siglo XX.

OTRAS FE

 

Pocos religiosos islámicos o judíos, si es que hay alguno, han aprovechado la oportunidad de unirse a los Lasombra. Aunque no fuese por otra cosa, las restricciones dietarias de esas fes (ver más abajo), hacen problemática la idea de convertirse en un vampiro. Esto no ha impedido a los seguidores de tales religiones convertirse en Lasombra, aunque el número de judíos Abrazados por el clan es modesto por ahora, aun comparado con el de musulmanes. La exclusión de los judíos de la mayor parte del discurso social y político del mundo del Medievo Oscuro los convierte en candidatos muy poco atractivos para los Magistri. Los pocos judíos aceptados suelen ser los que tienen alguna conexión financiera con las estructuras locales de poder, aunque algunos antiguos Lasombra aceptan con facilidad a los ocasionales falsos Mesías que aparecen entre los judíos de Europa.

Los antiguos del clan quieren perspectivas desde ambos lados de la Reconquista, y no han decidido todavía el bando al que apoyarán. Los Lasombra moros y del norte de África tienden a Abrazar a los suyos, y los cristianos hacen lo mismo. Este reprensible parroquialismo ha provocado más de una rencilla intestina en el clan acerca de qué dirección es la “correcta”; el ejemplo de Montano suele acallar incluso al más ferviente defensor de un clan puramente cristiano (o europeo).

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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