El Cosmos

«Mira el mundo que te rodea. Mira y velo, con tu vista mundana y Despierta. Ve el cielo infinito, los árboles henchidos de vida; ve tu propia mano, cada centímetro de carne en un tejido de milagros. Siente tu sangre, oye el viento y dime que nada mágico es real.»

TELURIA

Por una Parte está el mundo, y por otra parte el Mundo, y la diferencia entre los dos es más que una letra mayúscula o un tono más grave al pronunciar la segunda palabra. En el mundo, despiertas cada mañana y te vas al trabajo. Esperándote al regresar está el pálido fulgor del televisor y una cena congelada que te asegura «saber como en casa». El Mundo, sin embargo, es un lugar muy alejado de la monotonía estupefaciente. Un lugar de milagros y maravillas se oculta detrás de la frágil fachada de ladrillo y piedra. El Mundo es Teluria, y es, nada más y nada menos, todo lo que puedes imaginar…

Los Magos se refieren a toda la realidad como Teluria. A menudo habrás oído a los que te rodean hablar del universo. Creen que están hablando de todo lo que hay, como si el universo lo abarcase todo. El universo no es más que la parte física de la realidad: las estrellas y los planetas y las criaturas y los objetos que se encuentran en ellos. También vemos el mundo del espíritu que existe al lado de la realidad física, solapándose con ella y ocupando el mismo espacio. Denominamos Teluria a la suma total de todas las cosas terrestres: lo físico y lo espiritual, reunidos; todos los reinos posibles de la existencia, todo lo que es natural y sobrenatural, todas las esperanzas, sueños y posibilidades. En resumen, toda la realidad que alguna vez fue, que pueda imaginarse y que algún día pueda ser. Ésta es la comprensión de la realidad que tienen los magos, la comprensión que permite que un artesano de la voluntad trastoque la realidad a su antojo, puesto que todas las cosas ya son posibles, aunque no todo es fácil de llevar a la existencia en la realidad mundana de nuestra Tierra.

«Teluria» es un nombre gracioso para la realidad, pero los Magos viven de la idealización y la identidad. Dando importancia a algo, cobra poder. Eso ayuda a separar la colorida verdad de la existencia del papel de envoltorio en el que todos nacemos. Y la Teluria es una verdad realmente colorida.

Es el universo, un lugar de vastas posibilidades y oportunidades limitado tan solo por la imaginación de aquellos que lo habitan. Cualquier cosa que pueda ser soñada, discutida o descrita tiene el potencial de existir en esta vastedad. Gran parte de estas fantasías ya existe, y muchas, muchas más cosas están todavía por tomar forma. La Teluria es la existencia sin limites y con esperanzas encarnadas. Son los mundos material y espiritual en uno, donde el pensamiento se convierte en acción y la creencia cobra forma.

EL TAPIZ

Todas las cosas que forman parte de Teluria son hilos del tejido místico que llamamos el Tapiz. Esto es una metafora del complejo entretejido de todos los elementos fisicos e intelectuales. Juntos, forman un tejido portentoso y mágico que no cesa de cambiar y crecer. Gran parte de la base de la magia proviene de esta imagen de un gran Tapiz; lanzamos conjuros que tejen la realidad según nuestras visiones, creando patrones nuevos y alterando los viejos. Hablamos de líneas de pastos, tranzas brillantes de Quintaesencia que algunos llaman las cintas de Gaia, los hilos Primigenios que fluyen por el rostro de nuestra Tierra. Localizamos los Nodos, los puntos de encuentro en el que se unen las líneas de pastos y se una un hilo con otro, formando los resistentes nudos que son la base de nuestro Tapiz. Todos los distintos hilos se entretejen para formar un conjunto. Nuestro Tapiz, sin embargo, nunca está terminado, ya que el tejido continúa a medida que avanzamos hacia la Ascensión.

Para nuestro pesar, los hilos que componen el Tapiz son elementos frágiles. Muchos hilos espirituales que deberían haberse mantenido fuertes han sido cortados y se han atrofiado.

No hay modo de comprender la Teluria en su estado bruto de pura posibilidad. A pesar de los esfuerzos de los magos, todo el mundo es de comprensión limitada, y por lo tanto nadie puede aceptar la pureza del caos definitivo. Mediante la metáfora, los humanos aplican un orden y una estructura a la materia de Teluria. Crean el Tapiz. Cada posibilidad o sueño toma forma como la hebra y es tejido en el paño de mundo. El talento de los Despertados es retejer las hebras cuando deben o quieren, dando forma a las posibilidades para sus fines. Fundamentalmente, la magia consiste en tejer la materia desnuda de la Teluria y cambiar el patrón.

El peligro es que una manipulación excesiva de los hilos puede hacer que se descosan, que se rompan o que pierdan forma. Lo que es más importante, los Despertados pueden cambiar el Tapiz solo cambiando su lugar en él. Por tanto, cada tirón de una hebra resuena en el Mago. Alguien que tire demasiado fuerte puede caer al romperse el hilo, o puede perderse en una repentina maraña. Debe tenerse siempre un gran cuidado observando el patrón del Tapiz, y no cambiarlo demasiado al mismo tiempo. Nadie sabe lo que podría suceder si se desgarra o perdiera coherencia, pero lo más probable es que simplemente llegara el fin de la realidad.

PROFUNDAMENTE DORMIDOS

La razón es la costra supurante que se ha dispuesto sobre la realidad. Está por todas partes, presionando y asfixiando. Puede explicarlo todo, pero no resuelve nada. Es la manta que se tiende sobre la barbilla de la humanidad para mantenerla profundamente dormida a la verdad de la existencia. Es tanto una poderosa herramienta como un limite constrictor.

El mundo de los mundanos, de los normales, de los Durmientes, es un lugar gris. Sí, hay amaneceres y amapolas, arcos iris cuando llueve y hectáreas de césped cuidadosamente arreglado los fines de semana por gente para la que un simple hierbajo es peor que un cáncer. Tenemos infinidad de colores, pero no son más que un manto gris que oculta la verdadera paleta. La magia es parte de los cuentos de hadas y de la ficción, o de esa extraña señora con un montón de gatos en la tienda polvorienta en la esquina entre la Calle Desesperación y la Avenida No Entres Ahí.

Ésta es la vida del mundo: la mayoría de la gente no cree en los magos. No creen en la magia, en esas cosas que se arrastran en la noche, en que un hombre puede convertirse en un monstruo con un mero pensamiento, o en que los muertos no siempre se quedan tranquilos y muertos en sus tumbas. ¿Y por qué iban a pensar lo contrario? Todo les dice que la magia es una cosa de leyenda, mitos e historias infantiles.

Pero no es así. Los Durmientes del mundo ni lo saben ni les preocupa. Tienen bastantes problemas propios. Confiando en un gobierno que muestra su eficacia asegurando que la inseguridad ha descendido, la gente se va a la cama por las noches tras puertas cerradas y sistemas de alarma parpadeantes. El trabajo no escasea, pero debes cruzar la calle para evitar al creciente numero de indigentes que trata de sobrevivir como puede. Todos ganan muchísimo dinero, parece, salvo tú y tus vecinos.

No basta con que las ciudades se estén convirtiendo en vertederos que necesitan ser «recuperados» de la densa humanidad apiñada en sus torres grises. Las afueras, los refugios para los ricos, están tan podridas como una manzana abandonada en un escaparate. Tras una fachada de césped perfecto y galletas caseras acecha un corazón retorcido que induce a las violaciones, las drogas, el alcohol, los malos tratos, la pornografía infantil y el asesinato. No hay seguridad en el tablero de ajedrez de jardines verdes y piscinas azules, ya que el monstruo de la realidad está llamando a la puerta.

Puede que creas que el campo y la naturaleza ocultan la clave de la paz y la seguridad. Te equivocas. La mancha de la destrucción y el miedo alcanza incluso a los refugios más seguros. La Antártida es estudiada como una fuente de recursos naturales. La Amazonia sigue ardiendo. Las ballenas vuelven a ser pescadas en aguas que habían sido seguras durante medio siglo. Aún vertemos veneno en los ríos, las corrientes, los lagos y los océanos que nos mantienen.

Este sueño de la razón no parece ahora un cuadro tan agradable, ¿verdad?

«Nuestra visión es más aguda que la de nuestros hermanos durmientes. Vemos mayor proporción de la verdadera imagen de la realidad y sabemos más de las fuerzas que actúan entre bastidores. Si deseas comprender el funcionamiento del mundo, no puedes hacer oídos sordos a los que tiran de los hilos y hacen las reglas.»

TRAS LA FACHADA

Las Capillas:

No descubrirás una Capilla por su aspecto. Vienen en todas las variedades, desde mansiones victorianas con un cartel que reza «Encantada» hasta una furgoneta Volkswagen aparcada en un jardín. No busques torres sobre un acantilado con relámpagos restallando en el fondo… o al menos no en las Americas. Antes, las Capillas eran el hogar fortificado de los magos, pero ahora son lugares secretos en los que esconderse, o posiciones defensivas disimuladas en un entorno normal.

Una Capilla es el lugar en el que los magos pueden esconderse, alejarse de la lucha y relajarse unos minutos. Algunas especialmente raras y disputadas se construyen al rededor de centros de poder, ayudando a la realización de la magia. La mayoría no son más que lugares con una bolsa de patatas fritas en un armario y cuyo alquiler mensual el mago ha pagado.

Nodos:

Los Nodos son lugares de pode, sitios dónde el Tapiz forma nudos y donde el poder del cosmos (Quintaesencia) se acumula. Cuando los magos montan una capilla sobre uno de estos lugares, pueden tirar de las hebras del Tapiz con mucha mayor facilidad. Estos sitios se revelan al facilitar la manipulación de los limites de la magia en sus cercanías. Además, muchos Nodos dejan restos de poder accesible en los objetos que los rodean. Ciertos elementos sencillos de la zona se empapan del poder, convirtiéndose en Tas, energía mística atrapada en forma material.

Es posible que los Nodos se formen para reflejar lo que les rodea. Por ejemplo, Stonehenge podría ser el resultado de que alguien realizara un inmenso esfuerzo erigiendo los monolitos en aquel patrón. Es posible que la gente lo construyera para reflejar de forma inconsciente lo que sentía en los limites de sus sueños. Puede que se trate un poco de ambas cosas, y que un mago use en ocasiones estas pistas sutiles para detectar un Nodo con solo mirar un mapa. Disposiciones urbanas inusuales, edificios que parecen fuera de lugar u otros elementos naturales demasiado regulares pueden señalar estos sitios.

Construcciones:

Por supuesto, los magos místicos no son los únicos que buscan los Nodos. la Tecnocracia tiene sus propios planes, y entre ellos está el convertir los Nodos en sus bases de operaciones, llamadas Construcciones o Colonias. Estos lugares no suelen ser agradables. Para empezar, la Tecnocracia «esteriliza» la energía cardinal de la zona, alejándola del potencial bruto de la magia para poder emplearla en la ciencia estática. Además, estas bases suelen ser laboratorios de investigación y fabricas industriales sin mucho espacio para sofás y mesas de café. La comodidad no suele ser una prioridad para estos tipos.

Como las Capillas, las Construcciones pueden ser detectadas a veces por su aspecto. Sí, la mayoría son laboratorios, centros de estudios informáticos o plantas industriales, pero también es probable que esa furgoneta de la empresa de cable aparcada en la esquina y que nunca se mueve… Volvemos a hacer hincapié en que el aspecto no importa. Cuando la realidad es mutable, la apariencia de las cosas no suele decir nada sobre ellas.

Sanctus:

Los magos que se hacen lo bastante buenos (o malos, segun que se vea) suelen construir sus propios retiros. Los más astutos evitan cosas como torres o templos masónicos, ya que de normal suelen llamar un poco la atención, y eso es lo último que un mago de las Tradiciones quiere con los ojos de la Tecnocracia escudriñando desde los cielos. El truco está en encontrar algo que parezca discreto por fuera y transformarlo por dentro.

Un sanctum es un espacio personal y un trozo de realidad. Las obras del mago están en el interior, armonizando el lugar con su estilo mágico y sus deseos, y vinculando su propia visión de la realidad. No tiene por que ser necesariamente algo lujoso o espectacular, pero si cuadrar con la visión del hechicero tiene del mundo. Es el lugar donde un mago puede hacer su trabajo mejor que nadie. Experimentos, estudios, viaje astral… toda magia es más sencilla en el propio sanctum, y más difícil para todos aquellos que no encajan en el paradigma del mago.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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