Ambientación de Partidas en el Renacimiento

Un breve artículo explicando las formas de sentir y pensar de los hombres y vástagos del renacimiento, con un poco de contexto histórico. Ideal para agregar detalle a partidas de Edad Oscura en el renacimiento, un período injustamente olvidado en el rol.

La idea de este artículo es tratar de explicar que estaba pasando en la Europa renacentista a fin las partidas jugadas en éste período sean mucho más ricas y gratificantes, tanto para narradores como para jugadores. No voy a abordar esta época desde la óptica de las artes (que como ya todos vimos en el secundario estaban floreciendo, etc.) sino desde la mentalidad compartida por los individuos que la vivieron.
Tampoco voy a brindar una crónica de lo sobrenatural en esta era ya que es una tarea que sobrepasa mis capacidades (no sé con precisión que vástagos existían, no se donde estaban establecidas las distintas órdenes ni donde residían las tribus Garou).

El renacimiento es un período histórico que tiene lugar entre mediados del siglo XV el siglo XVI, iniciándose en Italia y extendiéndose paulatinamente hacia el Norte, siendo por esto que regiones tales como la actual Alemania vivieron lo que se dio en llamar un “renacimiento tardío”. Con la retirada del Islam de la península ibérica y del Mediterráneo y con la consiguiente reapertura del comercio entre Oriente y Occidente (que se había visto virtualmente paralizado durante gran parte de la edad Media) en los principados italianos (ciudades-estado autónomas gobernadas por un príncipe) se desarrolló una clase burguesa muy poderosa que se enriqueció gracias al comercio (a la vez que la Nobleza se vió empobrecida por la afluencia de metales preciosos de las colonias) y que buscó ilustrarse para acercarse a la Nobleza. Este interés en la educación desembocó en lo que se conoce como un “Movimiento Humanista”, inspirado principalmente en las culturas griega clásica y romana; en cuyas obras clásicas se encuentran los fundamentos de las cosas dignas de aprender y las guías para la conducta. Renacen nociones y ciencias olvidadas, tales como la moral, la participación política, la filosofía, la gramática, la matemática y la retórica. Este interés en la educación y la cultura llevó a que muchos burgueses contraten tutores y maestros y desató una “fiebre” por obtener obras clásicas, que eran traídas de Oriente (De la mayor parte las obras de Platón, Aristóteles, Sófocles, etc. solo quedaban versiones en árabe) por buscadores especializados en textos. Los efectos de este movimiento llegan hasta nuestros días (de hecho, se calcula que el 90% de las obras clásicas que existen hoy en día fueron recuperadas en éste período). Esta mentalidad y este furor por la ciencia, por lo empírico, llevaron a una era de descreimiento y pérdida de Fé, que surgen como contraparte de la credulidad y misticismo del hombre medieval. El hombre del renacimiento buscaba los fundamentos de todo aquello en lo que creía y dedicaba tiempo y esfuerzo a experimentar para comprobar su veracidad. Irónicamente, este esfuerzo alcanzó en gran medida a las ciencias de lo oculto a las que un hombre, lejos del control casi absoluto de la Iglesia típico de la Edad Media, podía dedicarse a investigar (Pocos saben que Sir Isaac Newton, eminente físico y paradigma de hombre de ciencia dedicaba el 90% de su tiempo a la Astrología, la Cartomancia y la Adivinación en general); lo que lleva a una superposición entre la religión católica (fuertemente arraigada en la región) y los cultos paganos.
Otra concepción clave que surge en este período es la del individuo, las personas no piensan mas en si mismos como seres manipulados o parte de una clase, sino como entes independientes y valiosos por si mismos, cuya naturaleza no cambia a lo largo del tiempo.

Los pensadores de la época empiezan a buscar un fundamento para el gobierno, llevando esto a un replanteo de supuestos anteriormente incuestionables, tales como la infalibilidad del Papa o el fundamento del poder terrenal en el poder divino. De la mano de Copérnico y Galileo, el Hombre sabe que no es el centro del Universo, como siempre le dijeron, sino que habita un Universo mucho mas amplio de lo que jamás hubiese imaginado.

A modo de resumen puede decirse que el renacimiento es un período en el que el mundo cerrado y oscuro del medioevo se ve abierto e iluminado, de manera que las personas, que antes pensaban en términos de su aldea, ahora piensan en el ancho mundo que se abre (recordemos que el mundo conocido, que antes llegaba hasta la península ibérica, ahora incluye América, un continente nuevo e inexplorado, repleto de criaturas, plantas y objetos jamás vistos por los europeos) en todos los sentidos. El dogma impuesto por la Nobleza y respaldado por la Iglesia es cuestionado y descreído por hombres que creen que solo la Razón debe ser su guía. La alianza entre Nobleza y Clero ya no es un ente todopoderoso al que el hombre común no se puede enfrentar (lo que se comprobaría mas tarde en la Revolución Francesa), sino que es cada vez menos poderosa, espiritual y terrenalmente.

¿Y como incorporar al Mundo de Tinieblas en el Renacimiento? Bueno, algo fundamental para tener en cuenta de este período es la tensión enorme que existirá entre los vástagos que hayan sido abrazados en el medioevo y quienes hayan recibido la maldición en esta época, debido a todas las diferencias de mentalidad que ya han sido comentadas (un vástago del medioevo cree que debe gobernar porque es su derecho divino e inalienable, mientras que uno del renacimiento afirmará que gobierna quien tiene el poder para hacerlo).
En Italia convergen dos culturas, la Europea y la de Oriente próximo, abriendo al narrador la posibilidad de incorporar casi cualquier situación (pueden residir en el mismo principado un Giovanni en busca de papiros y manuscritos de Oriente, un Nosferatu investigando sobre los vástagos de Oriente, un Assamita en cumplimiento de una misión de asesinato en una de las tantas guerras políticas, un Toreador dirigiendo una escuela de arte, etc.) y con cualquier tipo de alianzas inverosímiles (un Brujah y un Lasombra pueden querer derrocar a un príncipe aunque por distintas razones…).

En conclusión, el renacimiento es una era hasta la que podemos trazar nuestros orígenes y que, por su complejidad, variedad y heterogeneidad nos brinda un marco excelente para situar una historia.