Edad de las Hadas.

Atrapados en la Tierra y exilados de Arcadia, los changelings se han adaptado al mundo humano. Equilibrar una vida mortal con una existencia entre la Estirpe tiene un profundo efecto en la personalidad de un changeling, pero hay también otros factores. La percepción que sus pares tienen de un duende está muy influida por su edad.

Como parte del precio a pagar por vivir en este mundo, los changelings envejecen al mismo ritmo que los mortales que los rodean. Hay leyendas de duendes que han vivido durante siglos, pero el mundo desalienta una muestra tan evidente de poder mágico. La juventud es altamente apreciada en la sociedad de la Estirpe. Con la juventud viene la inocencia, la confianza y la creencia en lo mágico.
La Estirpe tiene ideas muy claras sobre como la edad afecta a la identidad. La edad a la que uno pasa la Crisálida influye en gran medida en cómo es percibido un changeling. Se considera que todos los de la Estirpe pertenecen a una de las tres categorías a las que se refieren colectivamente como aspecto.

Infantiles

Los infantiles, los más jóvenes de la Estirpe, no son siempre tan inocentes o ingenuos como parecen. Aunque físicamente están entre los tres y trece años, muchos son sabios más allá de su edad. Algunos han vivido incontables vidas; simplemente no se dan cuenta de ello en su estado actual. Siendo ajenos a la mayor parte de la vida adulta, a menudo ven cosas en la sociedad de los adultos que sus mayores no pueden.

En muchos sentidos, los infantiles son como los niños mortales. El mundo es su campo de juegos. Aman el espectáculo y la pompa de la vida feérica. Sus mayores pueden pensar equivocadamente que son pasivos y pacíficos, pero con tanto Glamour y energía recorriéndoles pueden ser explosivas fuerzas del caos. Los peores son malvados y salvajes; los mejores pueden ser encantadores e imaginativos.

La maravilla e inocencia de la infancia acerca a los infantiles al Ensueño. La Banalidad les afecta menos que al resto de changelings: viven un cuento de hadas sin fin. Algunos pueden existir en una historia ligeramente oscura o trágica, pero incluso los más severos están bañados en magia. Por desgracia, esto también significa que los infantiles suelen tener problemas para ser tomados en serio por changelings mayores, especialmente aquellos que se preocupan constantemente por el problemático juego de la vida. Los infantiles nobles se encuentran con esta dificultad tanto como los plebeyos.

Enfrentados con mortales convencidos de saber lo que es mejor para ellos -como maestros y padres- los infantiles se ven forzados a ocultar sus identidades feéricas. Si las presiones del mundo mortal se hacen demasiado grandes, no les queda otra opción que huir de casa y buscar un feudo en que les cuiden.

Los infantiles disfrutan de un cierto grado de privilegio en la sociedad de la Estirpe. Son alimentados, enseñados y animados. Como están aprendiendo a menudo se les perdonan sus errores. La inexperiencia, sin embargo, los aparta de muchas actividades adultas. La solución es vivir su propio sueño. En su propia realidad privada, la hora de jugar nunca termina.

Rebeldes

Cualquiera entre los 13 y los 25 años es considerado un rebelde. Normalmente, son desobedientes, taimados y hedonistas. Son con mucho los más numerosos de la Estirpe. Debido a ello, a menudo ludían por ser los líderes tanto de las Cortes Luminosa como Oscura. Después de todo, los infantiles son demasiado jóvenes, y los gruñones obviamente no tienen la energía. ¿Qué otra elección queda?
Estos salvajes jóvenes de la Estirpe han perdido la ingenuidad de los infantiles, pero no han sucumbido aún al cinismo de los gruñones. Sin embargo, suelen ser arrogantes y seguros de sí mismos. Conocidos por sus maneras arrojadas y aventureras, los rebeldes adoran ser jóvenes. La cultura mortal les fascina, especialmente sus aspectos creativos. Su perspectiva de la creatividad se hace más aguda, y el Glamour de la música, las películas o cualquier cosa de moda les atrae como a polillas a una llama quimérica. Cuando las llamas de la creatividad los consumen, se dan realmente cuenta de lo que significa estar vivos.

Esta llama puede a veces ser demasiado arrebatadora. Quemarse es el mayor temor de un rebelde. No quieren perderse ni un segundo de su existencia encantada. Después de todo, crecer trae consigo la Banalidad y finalmente el Deshacer. Los rebeldes más extremistas preferirían morir a perder los recuerdos de lo que significa ser joven y duende.

Viviendo al límite, los rebeldes siguen ambiciones que les impulsan a posiciones de responsabilidad sin autoridad. Rebelarse con desesperación es la respuesta natural. Aquellos que siguen manteniendo una segunda vida mortal también sienten una abrumadora necesidad de escapar. Aquellos que no resultan consumidos por su pasión. En cualquier caso, los rebeldes viven vidas llenas de energía y movimiento constantes. El caos y la aventura alimentan su misma esencia.

Gruñones

Los gruñones son los “mayores” de la sociedad feérica. Habiendo perdido la inocencia de sus primeros años, pueden volverse irascibles y amargados. Les faltan los placeres y el Glamour de la juventud. Como la Estirpe es muy sensible a la Banalidad, la edad destruye su idealismo conforme envejecen. El gruñón medio sigue siendo menos banal que el mortal medio, pero para los estándares de la Estirpe, resultan cabezotas y serios… y actúan en consecuencia.

Uno de cada veinte changelings es un gruñón. Prefieren que les llaman barbasgrises, pero el nombre “gruñón” ha cuajado entre infantiles y rebeldes. A finales de la veintena, la mayoría de los barbasgrises caen bajo el yugo de la Banalidad y pierden su esencia feérica. Los más desafortunados son Deshechos: pierden todo recuerdo de sus vidas como changelings. Si un barbagrís es capaz de evitar este destino durante largo tiempo, gana sin duda una gran sabiduría. Los duendes más firmes encuentran formas de librarse de este peso, incluso aunque les resulte difícil dejar de lado sus vidas mortales en el proceso.

Los barbasgrises se ven a sí mismos como los más responsables y dignos de confianza de la Estirpe. A menudo asumen el deber de cuidar de los infantiles, mientras los rebeldes creen tener cosas más importantes que hacer. Son también los guardianes de la tradición y el conocimiento, y procuran traspasar este conocimiento a los jóvenes. Si tan sólo los jóvenes escucharan más a menudo…

Cuando la carga del mundo mortal se vuelve demasiado pesada, la huida más fácil del tedio es la intriga de la corte noble. Estos duendes se ven a sí mismos como los que mueven los hilos en los círculos más altos de la corte, aunque los rebeldes -o sus gobernantes- piensen de otra manera. Aunque se dan cuenta de que la mayoría de la sociedad de la Estirpe está desesperadamente anticuada, han llegado a apreciarla. Hay sabiduría en los rituales de la Estirpe y los barbasgrises la atesoran.