Mark, Obispo de Torrance

Libertad frente a organización, voluntad frente a rectitud, antiguos frente a neonatos… Todas estas luchas caracterizan a los vampiros del Sabbat, que parecen unidos tan sólo por el odio que sienten hacia los Antediluvianos y por el desprecio que demuestran hacia el ganado.

Trasfondo: La vida militar es una procesión de orden, una cadena de jerarquías y órdenes; pocos soldados deben mostrar una combinación de lealtad e iniciativa personal. Mark era uno de estos soldados, sus tareas eran infiltrarse entre las unidades enemigas, asistir a acontecimientos políticos en el extranjero, sobornar a las tropas enemigas y robar secretos militares. Por supuesto, a finales del siglo XIX no había una clasificación real para las labores de inteligencia militar, lo cual no quiere decir que Mark no hiciera un excepcional trabajo de sabotaje y subversión.

La Guerra Civil de los Estados Unidos proporcionó un manto de desorden ideal para las actividades clandestinas. Ferrocarriles subterráneos, soldados desertores, políticos explotadores… con un rápido encubrimiento, un agitador elocuente podría pasar desapercibido casi por cualquier punto del país. Con unas cuantas copas y un pico de oro, tales operativos podrían comprar los secretos adecuados: movimientos militares, trenes de suministros y programas políticos. Con un corto viaje de vuelta al otro lado de la frontera tales secretos podían convertirse en oro fácilmente. Incluso en los Estados Unidos de la posguerra, con Ulysses S. Grant como nuevo presidente, la manipulación política concedía prosperidad y prestigio. Los secretos financiaban el estilo de vida y la posición de Mark. También le trajeron la no-vida.

Los mítines y las reuniones políticas no eran nada nuevo para él; de hecho había estado espiando a varios grupos durante la mayor parte de una década cuando logró acceder a un salón bastante selecto de Charlestón. El uso de artimañas y los rumores no le eran desconocidos, pero los vampiros sí lo eran. En cuanto descubrió que el aperitivo escogido era sangre humana, se marchó sin perder tiempo de la nocturna reunión social, en la que había hecho pasar por un sirviente. Terriblemente intrigado y secretamente horrorizado, deshizo el camino hacia el norte para vender alguno de sus secretos. En Nueva Inglaterra su conocimiento de la peculiar reunión atrajo la atención de otro partido político. Trasfondo militar, alta inteligencia, sin vínculos conocidos con los planes de otros vampiros,… en conjunto, Mark era un candidato perfecto para la experimentación que daría a luz a los Hermanos de la Sangre.

Unos cuantos trucos mentales le atrajeron al lugar apropiado, donde esperó enjaulado junto a otra docena de personas mientras los hechiceros del Sabbat escogían con cuidado al grupo que sería transformado. Aún estando retenido en un almacén apestoso, fue mantenido limpio y bien alimentado; después de todo, los Cainitas no deseaban unos especímenes por debajo del estándar. Le hipnotizaron, igual que al resto del rebaño, hasta que se encontró finalmente amarrado a una silla y sujeto a los perversos rituales que funden la carne en una amalgama. Sus torturadores se mostraron moderadamente impresionados por el hecho de que tuviera fuerzas para no dejar de gritar durante tres noches, mucho después de que los otros especímenes hubieran muerto, caído inconscientes, o sucumbido a una farfullante locura.

Cuando Mark y su círculo se alzaron por fin del ritual, fueron rápidamente adoctrinados en los principios del Sabbat. Las brumas de la transformación y el hambre atroz de la Bestia no le dejaron al neonato más opción que la de rendirse; la “nidada” de 8 miembros (con los fracasos destruidos) se sometió a un entrenamiento conjunto para servir como luchadores en primera línea para la secta. Dos de ellos murieron en su primer encuentro con los combatientes de la Camarilla; los demás miraron, lucharon y aprendieron.

Con el lento paso de las décadas, Mark fue aprendiendo todo lo posible acerca de su nueva condición y de su lugar en la Espada de Caín. Concebido originalmente para ser servil y prescindible, aplicó al círculo sus conocimientos de la estructura militar y las operaciones de inteligencia. Durante la Primera Guerra Mundial (en la que cayó otro miembro de la manada en la lucha por el control de la industria pesada), Mark se erigió como el líder indiscutible del grupo, pero quería aún más.

Nunca se había conocido tanta iniciativa en un Hermano de la Sangre. Habiendo reconocido siempre el poder de la comunicación y la información, Mark se dio cuenta inmediatamente del valor de las emergentes tecnologías que siguieron a las Guerras Mundiales: la radio y la televisión. La adopción de medios de comunicación personal permitió a su círculo aumentar su eficiencia en el combate. No obstante, el verdadero interés del antiguo espía se centraba en la aparición del ordenador personal en los 70.

Previendo el potencial de un dispositivo capaz de almacenar y procesar inmensas cantidad de datos, él y su círculo se trasladaron a California para seguir de cerca el desarrollo de los últimos avances en tecnología punta. Los anarquistas del estado libre no supusieron ningún problema: los que se molestaban en meter la nariz en sus asuntos no solían tomarse en serio los “mitos” sobre los Hermanos de la Sangre, y los anarquistas con ganas de bronca demostraron ser “susceptibles” a los ataques coordinados de la manada.
Pertrechado con un agudo intelecto y los ahorros reunidos de su continuo politiqueo, Mark invirtió en el desarrollo de tecnología informática en la Costa Oeste. Siendo uno de los pocos operativos del Sabbat con éxito en la zona, su rango ascendió entre sus iguales. Por fin, cuando se hizo evidente que los fraccionarios vampiros de California no querrían o no podrían desafiar efectivamente su posición, dejó que la Espada de Caín supiera que había reclamado Torrance en nombre de la secta sin bombo y platillo, lo que le elevó finalmente al puesto de obispo. Con sus calvos camaradas del círculo (Jack, Truman, Karl e Ilse, a quienes a veces se les llama, no sin cierta jocosidad “Matthew, Luke, John y Mary” (N del T.- Junto con Mark [Marcos] remiten a los nombres de los cuatro evangelistas y la virgen María [Mateo, Lucas y Juan]), Mark detenta el gobierno de Torrance. Habiéndose convertido en parte del juego político que una vez espió, ha descubierto un gran apego al poder, y anima a los Sabbat más jóvenes y temerarios de su dominio a que invadan las comunidades vecinas para causar problemas o para extender la influencia de la secta. Ahora, firme y tranquilamente atrincherado, extiende la autoridad de la Espada de Caín utilizando unas herramientas que los antiguos no entienden. Puede que los Hermanos de la Sangre no sean más que una leyenda entre los Cainitas, pero lo cierto es que la lenta expansión del dominio de Mark ha empezado a engendrara rumores y comentarios en voz baja que, para empezar, han hecho que la Camarilla se muestra cada vez más reluctante a enviar sus agentes al antiguo estado libre.

Imagen: Con su cabeza y sus cejas afeitadas para el “Abrazo” ritual de los Hermanos de la Sangre, Mark tiene un semblante más severo que anodino. Sus oscuros ojos gris azulado están ligeramente hundidos, lo cuál le confiere una intimidante mirada. No es particularmente grande ni musculosos, su 1’55 de altura no es muy imponente, si bien tiene una personalidad muy fuerte y definida. Mark saca el mayor partido posible de su aspecto, y cuando quiere resultar amenazador se viste con atuendos militares y parafernalia skin-head; en escenarios más urbanos puede utilizar sombrero, o incluso maquillaje, para ocultar su de otro modo enervante rostro lampiño. Raramente sonríe. Sus compañeros de manada tienen un aspecto semejante, que no idéntico, al suyo; vestidos igual que él y con un poco de maquillaje, cualquiera de los integrantes del círculo podría hacerse pasar por Mark.

Sugerencias de Interpretación: Podrías ser un buen soldado, pero eres demasiado astuto como para limitarte así. Eres todo seriedad; en situaciones sociales puedes fingir hilaridad y buen humor, pero tu mente siempre está calculando cómo puedes beneficiarte de ello. A pesar de tu inclinación hacia la disciplina y de tu apego al poder, no sueles actuar abiertamente cuando te opones a un enemigo, a no ser que una demostración pública de fuerza pueda beneficiar tu imagen. Casi siempre te limitas a hacer unos cuantos arreglos que consiguen que el ofensor… desaparezca. El Sabbat cuenta con tu lealtad, pero principalmente porque ves a la secta como una herramienta para mantener tu posición. Además, en Torrance suele dejársete a tus anchas. En los últimos tiempos, todo se reduce a una cosa: decidir cómo vas ha hacerte con lo que quieres.

Clan: Hermanos de la Sangre
Sire: Ninguno
Naturaleza: Confabulador
Conducta: Sicofante
Generación: 9ª
Abrazo: 1872
Edad Aparente: Entre 20 y 40; indeterminada
Físicas: Fuerza 2, Destreza 3, Resistencia 2
Sociales: Carisma 3, Manipulación 3, Apariencia 3
Mentales: Percepción 3, Inteligencia 4, Astucia 5
Talentos: Alerta 4, Atletismo 3, Callejeo 4, Empatía 3, Esquivar 3, Expresión 4, Intimidación 2, Liderazgo 3, Pelea 3, Subterfugio 5
Técnicas: Armas de Fuego 3, Armas C.C. 2, Conducir 2, Etiqueta 2, Interpretación 3, Seguridad 4, Sigilo 4
Conocimientos: Academicismo 1, Informática 4, Investigación 3, Leyes 1, Lingüística (español, francés) 2, Ocultismo 1, Política 2
Disciplinas: Dominación 2, Fortaleza 1, Ofuscación 2, Potencia 2, Sanguinus 4
Trasfondos: Aliados 3, Contactos 5, Criados 2, Generación 4, Influencia 3, Posición en el Sabbat 3, Rebaño 1, Recursos 3
Virtudes: Convicción 4, Instintos 3, Coraje 3
Moralidad: Senda del Poder y la Voz Interior 6
Fuerza de Voluntad: 6