El Clan Toreador – 20 Aniversario

Mi fe enseña que estos deseos están mal. Hice voto de abstenerme y aun así adoro a la belleza de la villa durante toda una semana, escribiendo odas a sus ojos. La ato con un millar de mentiras y entonces acabo con su vida en un calvero con olor a pino, mis manos sujetas a sus trenzas de oro.

 

Me tortura aquello en lo que me he convertido. ¿Dónde puede encontrarse la redención?

Los Toreador viven para sus caprichos. ¿Les apetece corre­tear por los jardines o perder una fortuna en una partida de naipes? Es la era de la caballería y ellos han alcanzado su propio esplendor. Tanto la veneración de la belleza en la Edad Oscura como la fascinación con el misticismo los atraen como polillas a una llama. A veces, los Toreador son las polillas y otras la llama.

Observan cómo los mortales desa­rrollan sus vidas y a veces intervienen en ellas. El drama añade sabor a sus no-vi­das y sus maquinaciones están diseñadas hasta el últi­mo detalle. Ellos son los directores y los mortales los actores.

Los Toreador son los hedonistas primigenios, pero con un retorcido toque. Nunca po­drán sentir aquello que ansían. Buscan la carne cálida y mortal que les permita dejar a un lado la frialdad de la no-muerte. Beben buen vino aunque les sepa a cenizas en pos del recuerdo de unas uvas maduras en el paladar. Llenan sus hogares de música y arte, aunque se afanan por crearlo ellos mismos.

Para algunos Toreador, la religión es su pasión. Lo llevan hasta extremos que la Iglesia rechaza, infligiéndose estigmas y flagelándose para expurgar sus pecados. Pero pecan una y otra vez mientras viven en el vacío que es la desaprobación de Dios. Después de todo, si el gran don de Cristo es el perdón, ¿por qué desperdiciar ese don en una vida de templanza? Estos vampiros sufren enormemente la pérdida de la gracia divina.

Según ellos, su Clan es responsable de todo el arte de la historia, desde las pinturas rupestres a los primeros mosaicos bizantinos. Como con muchas otras cosas que implican a los Cainitas hay cierta verdad en ello, pues ellos han inspirado y apadrinado a muchos grandes artistas a lo largo de la historia.

Si un Toreador tenía dotes artísticas en vida, se pasará su no-vida buscan­do la perfección que aporta la humanidad. Sin embargo, debido a que carecen de algo inefable que los mortales poseen, nunca son capaces de lo que lograron con una esperanza de vida limitada. Resulta traumatizante, pero nunca dejan de intentarlo.

Sobrenombre: Estetas, Artesanos, Vanitas.

Apariencia: Los Torea­dor no sólo buscan la belleza, también se propagan a través de ella. Su belleza suele reflejar su patria y época de origen, por lo que su aspecto varía desde la belleza exótica a lo que esté de moda a nivel local. Un grupo de Toreador es una visión impresionante.

Refugio: Un Toreador quiere verse rodeado de arte y cosas hermosas, pero es tan capaz de buscar artistas en sus buhardillas como un padrino que pueda costearle sus costosos gustos. Son verdaderos coleccionistas y centran su obsesión en encontrar raras y preciosas piezas que añadir a su colección. Hacen lo mismo con sus criados, tratando a la gente a su alrededor como si de piezas de arte se tratara.

Trasfondos: Los Toreador son volubles en su elección de Chiquillos, impulsados por su pasión y convicción. No es infrecuente que uno Abrace a su artista, amante o musa favorito para que perdure eternamente tal como es. Lamenta­blemente, su naturaleza cambiante crea un buen número de desechos entre sus Chiquillos, lo que genera resentimiento y algunos creativos planes de venganza.

Creación de personajes: Las artes y las gracias sociales son de suma importancia para los Toreador, por lo que se cen­tran en los Atributos y Habilidades Sociales. Los Trasfondos preferidos incluyen Rebaño, Criados y Recursos. Se afanan por desvincularse de los placeres mundanos, por lo que el Camino de la Humanidad es el más común, aunque algunos escogen el de los Reyes. Tienen la conexión más firme con los mortales y esto les permite retener mejor su Humanidad, pero esto no mantendrá alejada para siempre a la Bestia.

Disciplinas de Clan: Auspex, Celeridad, Presencia.

Debilidad: Los Toreador tienen la menor capacidad de atención de todos los Cainitas. En cuanto los alcanza la belleza es como si la flecha de Cupido les hubiera atravesado. Si se topan con ella (Narrador y jugador deberían acordar los detonantes ade­cuados), deben tirar Autocontrol o Ins­tinto (dificultad 6). Si fallan, la ensoñación de sus sentidos perdura hasta el fin de la escena o hasta que desaparezca de su vista el objeto de ésta.

La sacudida de placer que reciben de los objetos her­mosos es altamente adictiva y un Toreador poco disciplinado puede acabar dando tumbos de un momento de gozo a otro para beneficio de sus enemigos.

Sin embargo, los Toreador pueden interactuar con los objetos de su obsesión. Para los más inhumanos esto puede suponer cosas terribles para las obsesiones vivientes, pues buscan adentrarse en todos los aspectos de la naturaleza del arte, entendiéndolos a un ni­vel visceral y fundamental.

Organización: De vez en cuando los Toreador se reúnen en grupos más o menos cohesionados para refinar sus gustos individuales e inspirarse unos a otros. Estos encuentros no son aptos para los de corazón o mente débiles. Son comunes las discusiones acaloradas sobre arte, música y teatro, como también lo son las actuaciones y las exposiciones de arte espontáneas. Las obras expuestas pueden provenir de los Toreador asistentes o de sus protegidos.

Los rincones a media luz son perfectos para los flirteos intelectuales que tanto gustan a los Toreador. Los más aca­lorados son famosos por batirse en duelo para corregir una afrenta o como diversión.

Estereotipos
  • Capadocios: Bobos de caras largas. Dicen que tienen mucho por enseñarnos (al igual que muchos de nuestros hermanos), ¿pero quién quiere quedarse sentado oyéndoles zumbar?
  • Gangrel: Las bestias son aburridas, demasiado brutas para nosotros. Persíguelos hasta sus bosques y cuevas.
  • Lasombra: Sentimos una gran afinidad con este Clan y su exotismo nos intriga. ¿Se están cayendo quizás de su elevada posición? Cautivadores, pero peligrosos si se los enoja.
  • Malkavian: Los Hijos de Malkav generan una especial fascinación, quizás porque bailan como nosotros en la línea que separa la realidad del delirio. Y entonces es cuando en­loquecen de golpe, aunque sean compañeros entretenidos.
  • Nosferatu: ¿Sería po­sible imaginar a alguien menos apropiado para nuestras fiestas y re­uniones? Con pocas excepciones quedarán fuera de la lista de in­vitados a menos que quieras que caiga carne putrefacta en el vino.
  • Tremere: Aburridos con toda su Magia de Sangre y sus experimentos. Siempre aparece alguno que se mete en una conversación que no le concierne e ignora todas las indirectas para que se marche. Los usamos siem­pre que son útiles.

Ventrue: Casi nuestros iguales. Casi. Están en as­censo y observaremos con interés sus esfuerzos.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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