El Clan Tzimisce – 20 Aniversario

No temáis, pequeño mortal. La tierra os alimenta, vos me alimentáis a mí y yo alimento la tierra. Éste es el orden de las cosas, es lo natural.

 

Vampiro. Como la sombra de una rapaz cerniéndose sobre un ratón de campo la misma palabra evoca una terrible imagen en el corazón de los hombres: demonios altivos y con una oscura gracia de porte aristocrático, solitarios castillos en abruptas montañas y bosques primitivos cubiertos de niebla a través de la cual sombras hambrientas Cazan de noche. Estos son los Tzimisce, a veces llamados Demonios; los vampiros entre los vampiros, el eterno hombre del saco que acecha las pesadillas de los mortales.

Los bosques de Europa del Este están unidos a las leyendas de los vampiros, y los Tzimisce han gobernado esas tierras desde antes de lo que los mortales pueden recordar. Los Cárpatos son sus huesos, su suelo es su carne, y comparten su Vitae con él en un ciclo perpetuo de vida y no-vida, como los mortales comparten con ellos su sangre. Los Koldun recuer­dan un tiempo en que Tzimisce moró en la Segunda Ciudad y allí lo aquejó un malestar, un anhelo por un hogar que nunca había visto. Se exilió a sí mismo, siguiendo la llamada de estas montañas. Y así ha sido siempre, ambos indivisibles. Aquí no hay relato que los excluya, ni rey que gobierne por encima de ellos, ni enemigo que los pueda desafiar. O eso creían.

El sentimiento de superiori­dad de los Tzimisce permitió que los Tremere actuaran sin ser desafiados demasiado tiempo, y ahora los Usurpadores y sus soldados Gárgolas invaden territorios Tzimisce y se enfrentan a ellos abiertamente en el campo de batalla. Siempre dispuestos a no ignorar una ventaja táctica, los Ventrue asaltaron la frontera oriental de Hungría y entraron en Transilvania para lanzar cruzadas contra los paganos del norte con la idea de conquistar los territorios de los Demonios. La horda mongola les ha dado un cierto respiro mientras avanza a través de las montañas hacia el oeste y obliga a sus enemigos a guerrear con ellos mientras los Tzimisce lo observan desde sus fortalezas en las alturas. Una queda guerra se cuece dentro del Clan, tan sólo impedida por el apego de éste a la antigua tradición de la hospitalidad del Clan al reclamar los Antiguos un retorno a las viejas costumbres mientras los jóvenes claman por el cambio. La revolución parece estar a la vuelta de la esquina para los Demonios.

Sobrenombre: Demonios.

Apariencia: En tiempos remotos, los Tzimisce eran el más regio de los Clanes: altos, inquebran­tables y fuertes como las montañas en las que moran. Escogían sólo a los mejores entre los mortales directamente de sus familias Ghoul para asegurarse una constitución fuerte y una disposición adecuada, las cuales se idealizaban aún más mediante Vi­cisitud. Sin embargo, a medida que la guerra se adentra en sus tierras, se han visto obligados a renunciar a sus formas preferidas y han sustituido miembros por armas y asumido sus monstruosas formas de combate durante períodos de tiempo cada vez mayores. Algunos de los más jóvenes han encontrado la liberación mediante las alteraciones, adoptan­do formas que otros considerarían ajenas y extrañas, y han seguido su propio camino hacia el futuro.

Refugio: La mayoría de Tzimisce mantiene un refugio según lo que consideren que es el lujo, y son regios según su propia definición. Esto suele implicar rodearse de numerosos súbditos y rebaños allí donde aniden. Debido a su vinculación con la tierra, si abandonan su patria encontrarán algún modo de vincularse con su nuevo hogar.

Trasfondos: Tradicionalmente, los Tzimisce Abrazaban a los mejores de entre su propia nobleza, premiando la lealtad, la ferocidad y la fuerza por encima de todas las demás cuali­dades. Con este fin, prefieren Abrazar Ghouls y han creado familias enteras de Aparecidos con este propósito. Rara vez Abrazan extranjeros; si lo hacen, es porque son realmente excepcionales. Sin embargo, los Metamorfosistas a veces rechazan la tradición y buscan a quienes les inspiren con su perfección espiritual, mientras que los jóvenes se deleitan con las posibilidades estéticas de los extraños.

Creación de personajes: Los Demonios valoran por igual los Atributos Mentales y Físicos. Aunque la imagen de un gue­rrero Tzimisce abriéndose paso con una carnicería en medio del campo de batalla es un estereotipo común (y cierto), el Clan también presume de eruditos, sacerdotes, monjes y hechiceros entre sus filas, lo que implica que individualmente pueden preferir cualesquiera Técnicas, Talentos o Conocimientos. Al ser un Clan que se define por la tierra que gobierna, Dominio es con diferencia el Trasfondo más importante. Rebaño es vital para cualquier Tzimisce, uno no puede llamarse gobernante sin súbditos. El Camino de los Reyes es el más común entre los Demonios. Por su parte, el Camino de la Metamorfosis está formado prácticamente en exclusiva por Tzimisce, aunque suponen una minoría dentro del Clan.

Disciplinas de Clan: Animalismo, Auspex, Vicisitud.

Debilidad: Para los Tzimisce el mandato para gobernar proviene de la misma tierra, pero a un precio. Un Tzimisce debe descansar con al menos dos puñados de suelo nativo; esto es, de un lugar importante para él, normalmente el de su nacimiento o su tumba. Por cada día de descanso que pase sin ellos divide entre dos todas las reservas de dados (redondeando a la baja), de forma acumulativa, hasta que llegan a un solo dado. Un día entero de descanso con suelo nativo restaura las reservas a su valor habitual.

Organización: Los Tzimisce se rigen por vínculos familiares y de Sangre; son un Clan incestuoso con crecientes linajes con docenas, si no cientos, de miem­bros. Los de mayor edad reciben el máximo respeto, y las maniobras entre los Chiquillos para captar su atención y favor dan nuevo significado al concepto de “rivalidad fraternal”. Fuera de la propia heredad, es importante reconocer a los demás Tzimisce como gobernantes por derecho propio (después de todo también son Sangre de la tierra) pero ninguna familia está dispuesta a someterse a otra. La lucha constante por la primacía causa tensiones entre los Demonios. Debido a esto, los Tzimisce respetan una necesaria tradición de hospitalidad formal e inagotable. Casi como desafío a su propia naturaleza, un hombre o vampiro recibido en un hogar Tzimisce puede esperar seguridad y una comodidad básica, siempre que no afrente la amabilidad de su anfitrión.

Estereotipos
  • Anda: Estos recién llegados nos recuerdan a los Gangrel, pero comprenden la lealtad y la familia. Quisiera saber más de ellos.
  • Brujah: Respeto su arrojo, pero no su causa. ¿Qué causa? Ninguna de ellas.
  • Gangrel: Ingobernables y descuidados, pero lo más cer­cano a hermanos que encontraremos fuera de nuestro Clan.
  • Ghouls: Útiles. A veces, incluso merecedores de respeto. Mientras sean nuestros.
  • Tremere: Nada que valga la pena discutir. Pronto los demás sólo hablarán de su recuerdo. Y entonces también los mata­remos a ellos, y los Tremere simplemente no habrán existido.
  • Ventrue: La suya no es una autoridad real, care­cen de mandato para gobernar. Han mantenido esta charada demasiado tiempo; se arrodillarán o sufrirán por su insolencia.
  • Lupinos: No se debe subestimar a estas bestias; tienen su propia cone­xión con la tierra, lo que las hace muy peligrosas.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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