Kemintri – Devoradora de mil almas

«Disfruto de mi puesto en lo alto de la Lista Roja. ¿Realmente necesito demostrar por qué he sido declarada la enemiga número uno de la Camarilla?»

La sola mención del nombre de Kemintiri es razón suficiente para obligar a muchos miembros de la Camarilla a sentarse y escuchar, pues la Reina Oscura de la Lista Roja siembra las semillas de la paranoia y la discordia allá por donde (y cuando) pasa. Kemintiri es extremadamente adaptable y desea aquello que no puede conseguir por los medios tradicionales, y sólo ella conoce el verdadero alcance de sus planes, que llevan milenios desarrollándose. La Setita se ha ganado a pulso el título de la más buscada de la Camarilla tras siglos de infiltrarse en la organización y despreciar las Tradiciones, convirtiendo a Vástagos en sus aliados involuntarios y castigando a aquéllos que se niegan a ayudarla a cumplir sus retorcidas fantasías.

Como mortal, Kemintiri era una joven sacerdotisa de los secretos del Culto de Isis durante el reinado de Seti I en el Antiguo Egipto. Dedicada y fiel, su apetito por rituales mágicos y sabiduría ocultista resultó demasiado grande para sus congéneres. Aunque paciente, Kemintiri se aburrió con rapidez de la política del culto y juró que no esperaría décadas para ganarse el derecho a descubrir su respuesta al mayor secreto de todos: la vida eterna. Para socavar a sus compañeras sacerdotisas, Kemintiri tomó la costumbre de asumir su aspecto para infiltrarse algún día en el Templo de Isis, entrar en el santuario interior y atraer la atención de los dioses. Durante meses, Kemintiri estudió a sus compañeras sacerdotisas de cerca, aprendiendo a imitar sus gestos, apariencias y atuendos. Con el tiempo, llegó a ser tan experta en imitarlas que fue capaz de engañar a los guardias del templo y entrar en el santuario interior para hablar con los dioses. Estaba convencida de que sus acciones impresionarían a Horus o a Osiris y sin duda uno de ellos la recompensaría por su astucia e ingenio.

Por desgracia para ella, el primer dios que se le reveló no era para nada un dios, sino un Antediluviano que afirmaba ser el mismo Set. Set había quedado prendado de Kemintiri y de su
obsesión por entrar en el santuario, así que el condenado vampiro se coló en aquel lugar sagrado para profanar el templo y prepararle una trampa mortal a la sacerdotisa.

Set estaba cautivado por la magnética personalidad de Kemintiri y pensó que, si era capaz de evitar a los guardias por sí sola, era más que digna de convertirse en su Chiquilla. A sabiendas de que su oscuro don era una perversión de la vida eterna que ella buscaba, Set intentó manipular a la sacerdotisa ávida de conocimiento para que creyese no sólo que era un dios, sino que sólo él, y no Horus, era capaz de concederle la vida eterna. En el transcurso de seis noches, Set afirmó que le mostraría el alcance de todo su poder y predijo los eventos de cada día, comenzando por la captura de Kemintiri y acabando con su reaparición. Sin embargo, Kemintiri no era consciente de que Set había puesto en marcha aquellos eventos meses antes para atraer a la sacerdotisa a su lado en contra su voluntad.

Como Set había profetizado, el engaño de Kemintiri fue rápidamente descubierto y los guardias del templo la colocaron en aislamiento. Sin embargo, Kemintiri no era tonta y contó al resto de sacerdotisas sus preocupaciones sobre Set y sus oscuros propósitos. Éstas, preocupadas, compartieron su historia con otros templos por miedo a que la relación de Set con Kemintiri fuese prueba de que éste estaba actuando activamente en contra de los otros dioses, y decidieron volver a despertar a Horus antes de la hora profetizada, algo que Set también había predicho. Impertérrita, Kemintiri habló cara a cara con el recién despertado Horus en su propio templo para determinar si Set le había mentido desde el principio o no. Horus le explicó que los oscuros secretos que Set guardaba no deberían ser compartidos con nadie que valorarse la vida, y que no era de confianza. Set estaba, como todos temían, manipulándola para que creyese sus mentiras.

El mayor error de Kemintiri no fue no confiar en Set, sino creer una pequeña mentira sobre todas las demás que le había contado. La sacerdotisa supuso que Set planeaba volver al Templo de Isis en la sexta noche, tal y como prometió, y pensó que tendría tiempo para avisar a sus compañeras sacerdotisas y preparar la confrontación. Lo que no previó es que Set se atrevería a violar la santidad de su templo sin estar ella presente. De hecho, Kemintiri creyó falsamente que Horus se apiadaría de ella y le concedería la vida eterna antes de que Set volviese para frustrar con ello los planes del falso dios de una vez por todas.

Mientras Horus y Kemintiri deliberaban en privado, el Antediluviano planeó una emboscada, pues sabía que la sacerdotisa volvería antes para avisar a las demás miembros del Culto de Isis.
Al volver al Templo tras su conversación con Horus, la sacerdotisa se encontró con una pesadilla y se tambaleó ante la terrible escena: la puerta del santuario interior había sido reducida a escombros, las otras sacerdotisas habían sido atadas y amordazadas y las entrañas profanadas de los guardias del templo habían sido dispuestas con mucha maña como glifos que le daban la bienvenida a casa. Kemintiri entró en pánico e intentó huir, rogándole a Set que la dejara marchar, rechazó sus dones oscuros e invocó el nombre de Horus. Set montó en cólera y se vengó de ella. En el momento más oscuro y desesperado de Kemintiri, furioso, Abrazó a la sacerdotisa contra su voluntad frente a las demás. Después, la obligó a beber la sangre de sus compañeras sacerdotisas y la de sus guardias, dejando a todos menos a dos, un hombre y una mujer, con vida. Set les ordenó a estos torturados seguidores de Isis que expulsaran a Kemintiri de su culto y juró que el resto de sus Chiquillos, los Seguidores de Set, darían caza a Kemintiri hasta el fin de sus días.

Horrorizada por el monstruo en el que se había convertido, Kemintiri abandonó su preciado templo y acudió a Horus en busca de ayuda, pero éste se negó a verla. En aquel momento, la Neonata se dio cuenta rápidamente de que Set no sólo la había privado de la única cosa que quería más que nada en el mundo, el Hechizo de la Vida, sino que además éste nunca funcionaría en ella debido a su traición. Set no era ningún dios, y Kemintiri ahora era la Chiquilla más odiada del Antediluviano para toda la eternidad. No sólo le había arrebatado todo lo que amaba, también había sido repudiada por su Sire, o eso pensaba. Con el tiempo, Set recapturó a su Chiquilla y la encerró en una antigua cripta no muy lejos del Laberinto de los Huesos, con la promesa de torturarla incluso mucho después de que hubieran caído los últimos reyes de Egipto. Set afirmó que era un acto de misericordia para salvarla de los Seguidores de Set y obligarla a permanecer a su lado.

Con este último acto, Kemintiri por fin aprendió la única lección que debía aprender por encima de todas las demás: Set no era peligroso simplemente por ser un monstruo, sino porque sus traicioneros planes y conspiraciones podían durar mucho más de lo que lo hacía la vida de cualquier mortal. Durante varias décadas tras su Abrazo, Kemintiri sucumbió a la desesperación y abrazó la oscuridad, esperando una oportunidad para escapar. En su celda, juró venganza por el rechazo de Horus, su expulsión del Culto de Isis, por ser humillada por Set y perseguida por su Clan. Entonces, empezó a idear sus propios planes: encontrar otro templo que pudiese concederle asilo y, a cambio de la lealtad absoluta de sus nuevos aliados, les garantizaría consuelo y favores mientras planeaba su venganza. En un profético día, a Kemintiri se le presentó la oportunidad de poner a prueba los límites de los Poderes que Set le había concedido al Abrazarla. Kemintiri sintió la Vitae de Set corriendo por sus venas, pero no comprendía todo el alcance de los dones que poseía. En los confines de su cripta, la Neonata observó a un guardia que la miraba. Supuso que éste había oído hablar de su renombrada belleza y se concentró en atraerlo hacia ella, plantando la semilla de la lujuria en su cabeza. Kemintiri no sabía cómo estaba experimentando con su Magia de Sangre, sólo que lo estaba haciendo, y eso le concedió algo de esperanza. Usando su recién descubierto poder, Kemintiri convenció al guardia para liberarla. Cuando éste lo hizo, se alimentó de su sangre, escapó por los laberínticos túneles que conectaban la cripta con el templo de Set y apareció en los desérticos páramos de Túnez.

Kemintiri no perdió el tiempo y volvió a su lugar de nacimiento cerca de la ciudad costera de Alejandría. Aunque sospechaba que otros templos ya sabrían lo que le había ocurrido, se sorprendió al averiguar cuántos la rechazaron por miedo a enfurecer a Set. Aun así, continuó hacia el Alto Egipto buscando aliados a lo largo del Nilo, sin éxito. Casi al final de sus viajes, por fin se le aproximó Serethor, una vampira de Cuarta Generación que pertenecía a los Hijos de Osiris y era la Chiquilla de Khetamon. Serethor le explicó que los Hijos seguían un camino diferente aunque similar a las sacerdotisas del Culto de Isis y que compartían su desprecio por su enemigo común: Set. Durante un tiempo, la pareja fue inseparable y Serethor enseñó a Kemintiri a cazar sin ser vista y a usar sus Disciplinas y su talento para el engaño y la imitación.

En todos los sentidos, se convirtió en la guía de Kemintiri y la inició en las maravillas y los horrores que se encontraban escondidos en las profundidades de la noche eterna. Aunque la mayoría de vampiros de la actualidad no pueden entender la naturaleza de la relación de Kemintiri con los Hijos de Osiris, Antiguos como Kothar, activos en esa región y época, todavía recuerdan la tensa relación de la Reina Oscura con el culto y las noches que pasó con Serethor en particular, pues acabó en tragedia. Al descubrir que Kemintiri había escapado de su cripta, Set buscó a su Chiquilla y le siguió el rastro hasta allí. El Antediluviano la observó desde las sombras mientras Kemintiri desarrollaba un vínculo con Serethor y los Hijos de Osiris. Entonces, cuando Kemintiri
por fin había empezado a comprender la verdadera naturaleza de aquello en lo que se había convertido, Set atacó a los Hijos de Osiris y asesinó a Serethor.

Hay pocas pruebas de los movimientos de la Setita que hayan sobrevivido al tiempo, pero se pueden encontrar rastros de Kemintiri en textos en latín antiguo que datan del siglo I d. C.
Según algunos pasajes que han permanecido intactos, una iniciativaliderada por los Ventrue partió de Roma en barco hasta Egipto. El mando, liderado por Mithras, escoltó a los refugiados
de los Hijos de Osiris hasta puerto seguro en Roma. Los registros informan de que Kemintiri se encontraba a bordo, pero el resto de textos se han deteriorado con el tiempo. Una colección
separada de pergaminos escritos tiempo después describe a una figura desconsolada, una enigmática madre que había vendido sin pretenderlo a sus Hijos adoptivos a Set, y esta belleza terrible, una fuerza de la naturaleza impresionante que rivalizaba con la de la mismísima Venus, sedujo a Mithras y lo convenció para unir fuerzas con ella. Su amor era tan poderoso que se formó
un culto de seguidores en torno a ellos que les suplicaban favores e incluso llegaron a blandir espada y escudo en su nombre.

Estos fragmentos del pasado pueden no significar mucho o más bien nada para los miembros de la Camarilla moderna, pero sí para los Matusalenes supervivientes que entienden que la clave para desentrañar los intrincados planes de Kemintiri y sus movimiento actuales yace en su trágico y fabulado pasado. Es de sobra conocido que Kemintiri tuvo una apasionada aventura amorosa con Mithras durante aquel período y que con el tiempo se separaron. Tras aquella aventura, Mithras viajó al norte de Europa, mientras que no se sabe muy bien por donde deambuló Kemintiri. No mucho después, los Hijos de Osiris sufrieron un misterioso ataque que diezmó sus filas y nunca se han recuperado del todo. Incluso hoy en día, los Hijos de Osiris no pueden decir que tienen relación con la Línea de Sangre original; son sólo una sombra del pasado, una secta formada en base a una creencia. A día de hoy, siempre que se especula sobre los Setitas o los Hijos de Osiris, se rumorea que la Reina Oscura es responsable de su estado actual.

Kemintiri desapareció del registro histórico durante unos mil años. Aunque su localización nunca ha sido confirmada, algunos creen que regresó a Egipto para erradicar sistemáticamente los templos que se habían negado a ayudarla. Otros supusieron que Kemintiri abandonó el mundo que conocía para aventurarse más hacia el este, hacia Asia, con el objetivo de localizar hechizos poderosos y poco comunes que aumentaran la potencia de su Magia de Sangre y sus conocimientos.

Otros creen que Kemintiri nunca llegó a superar su sed de venganza y que pasó largas noches en el desierto buscando sin éxito el sarcófago de Set y al resto de sus Chiquillos. La verdad sólo la saben unos pocos elegidos. Tras la caída de los Hijos de Osiris, se aventuró al norte, a las tierras de los celtas, para reunirse con su amante, Mithras. De acuerdo con la historia de los Lhiannan, la Reina Oscura pasó un tiempo con Mithras y una Antigua llamada “la Bruja” en sus respectivos dominios. Fue una época memorable para Kemintiri, hasta podría decirse que fue una época feliz. Durante su estancia en las tierras nubladas del norte, Kemintiri mantuvo el contacto con sus Chiquillos y expresó su amor por Mithras, al que apreciaba muchísimo. Con el tiempo, el deseo egoísta de Kemintiri por vengarse superó su amor por Mithras y abandonó las tierras celtas para volver a las tierras de los dioses y los faraones. De camino a Egipto, se enfrentó contra un nuevo enemigo, una Matusalén llamada Tawaret, en las costas del Mar Rojo. Esta rival, que también era Chiquilla de Set, lideraba un grupo de hechiceros de Sangre Setitas que querían recolectar hasta la última gota de Vitae de Kemintiri y estudiarla para sus propios perversos propósitos.

Tras una intensa batalla, se sumergió en las aguas para esquivar los ataques de Tawaret, entró en Letargo en el fondo del mar y no resurgió hasta aproximadamente una década después. Durante muchos años, todos creyeron que Kemintiri había muerto, salvo Mithras y unos pocos Matusalenes. Después, en algún momento del siglo xiv, reaparecieron las menciones a Kemintiri.
Al emerger del agua, la Reina Oscura se coló en las bodegas de un barco y suplantó al capitán. Ser un marinero comerciante tenía muchas ventajas, y usó este disfraz para llegar hasta Mesopotamia y solicitar audiencia con los únicos amigos que había conocido: los Ventrue. Sin embargo, antes de hacerlo, Kemintiri se volvió cada vez más paranoica con la idea de que la estaban siguiendo, así que se las arregló para infiltrarse en el dominio del Ventrue Lord Rimmon y formó un Vínculo de Sangre con unos cuantos espías de menor Generación, que más tarde fueron descubiertos por el Ventrue Hardestadt el Viejo. En vez de volver a su plan inicial, Kemintiri cambió de táctica y asesinó al Ventrue Rimmon para asumir su identidad. Al hacerlo, ganó otro tipo de poder y usó a los Ventrue vinculados y a otros Clanes activos en la zona para reconstruir a los Hijos de Osiris. Kemintiri deseaba transformar el culto en un arma devota a ella, pero más que capaz de luchar contra Set y sus Chiquillos.

Por desgracia para los Ventrue, la verdadera identidad de Kemintiri no fue detectada de primeras, no hasta que los Antiguos Ventrue descubrieron su engaño tras saber cómo, bajo la identidad de Lord Rimmon, había localizado con éxito varios templos fundacionales de Set y los había reducido a cenizas con la involuntaria ayuda de sus seguidores. Como temían lo peor y estaban desesperados por prevenir que cundiera el pánico a gran escala, los Antiguos Ventrue pidieron consejo a Mithras. Le advirtieron de la presencia de Kemintiri mientras él estaba en Europa y afirmaron que podría volverse contra él de la misma forma. Poco a poco y gradualmente, los Antiguos Ventrue revelaron más datos sobre Kemintiri al resto de miembros del Clan para prepararse para lo peor. Tal era la paranoia del Clan porque el verdadero objetivo de Kemintiri pudiera ser aniquilar al Clan Ventrue y quedarse con todo su dinero y sus territorios, que cuando la Lista Roja fue creada en el siglo XVI Kemintiri ocupó el primer puesto, y todavía lo conserva.

Aunque es cierto que los Ventrue se habrían equivocado en sus primeras suposiciones sobre la Reina Oscura, Kemintiri ha demostrado desde entonces ser una amenaza no sólo para los miembros de la Camarilla, como el Clan Ventrue y sus aliados, sino para todos los vampiros. Los conocimientos de ocultismo que tenía como mortal palidecen en comparación con los talentos que ha conseguido dominar, así como los vampiros que ha Diabolizado y suplantado, desde su época con los Hijos de Osiris en el antiguo Egipto. Ahora guarda un odio profundo por los Ventrue, todos los Setitas, incluido el Culto de Tawaret, el Culto de Isis y los reformados Hijos de Osiris, algo de loque la mayoría de Antiguos son conscientes, pero no alcanzan a comprender. Puede que su sed de venganza justificara en un principio incluirla en la Lista Roja, pero su aptitud para suplantar a miembros de alto rango de la Camarilla, como la Toreador Lady Merrit a finales del siglo xix, obligó a los Justicar a reforzar la búsqueda y nombrar a más Alastores para perseguirla.

Aunque muchos en la Camarilla creen que Kemintiri sólo ha sido sorprendida suplantando a un miembro dos o tres veces, los Justicar temen que su influencia sea mucho mayor de lo que nadie cree pues, como Set, esta Anatema planea con siglos de antelación. Para financiar su obsesión por acabar con los Setitas y dominar hechicerías antiguas, Kemintiri tuvo como objetivo al Justicar Ventrue Michaelis a principios de los años treinta. Tras Diabolizarlo, le robó la identidad y desvió capital Ventrue para sentar las bases de una red clandestina de comerciantes y ladrones especializados en artefactos mágicos y en descubrir secretos arqueológicos que llevan siglos enterrados, un negocio que prevalece hoy en día. Kemintiri siguió con su interpretación durante casi una década hasta que un amigo de Michaelis, el Tremere Athanasius, descubrió el engaño y se enfrentó a ella. En vez de luchar con él, la Setita desapareció, dejando a Athanasius con más preguntas para las que no tenía respuestas. Al desaparecer entre las sombras, el relato del crimen de Kemintiri se extendió junto a las peticiones de justicia por parte de los Ventrue, y como resultado se reveló públicamente la existencia de la Lista Roja.

Tras verse expuesta, Kemintiri permaneció en paradero desconocido durante varias décadas. Los rumores de su posible localización circularon a menudo y confirmaron el hecho de que su red clandestina de comerciantes, ladrones y subastadores seguía buscando artefactos mágicos de forma activa. Los movimientos de Kemintiri en el siglo xx han llevado a algunos miembros de la Camarilla a pensar que se ha obsesionado con rituales antiguos de Magia de Sangre y ha abandonado su necesidad de venganza. Sin embargo, se cree que Kemintiri tiene en su punto de mira a miembros de la Camarilla que se especializan en lenguas ocultas o antiguas, como los Tremere.

Cada vez que se comete un crimen contra alguien prominente, muchos Vástagos se preguntan si esta Anatema, siempre concentrada en su objetivo, o sus agentes involuntarios están involucrados. Es el monstruo bajo la cama de la Camarilla e incluso los Malkavian piensan que Kemintiri se esconde en cada sombra, revelando secretos de milenios de antigüedad. Sin embargo, el único informe confirmado es que la Reina Oscura ha sido vista recientemente con el Assamita Antitribu Montgomery “Monty” Coven, pues Kemintiri ha sabido ver lo que otros vampiros no podían: que el alma de Mithras se escondía en el cuerpo de Monty Coven y que era la fuerza de voluntad del Antiguo Ventrue la que dominaba la manada Sabbat de Coven. Juntos de nuevo, Kemintiri y Mithras, en el cuerpo de Coven, han puesto en marcha a nuevos peones para cumplir con los planes que idearon hace siglos. Impertérrita e impávida, y con la certeza de que su Magia de Sangre supera a la de cualquier otro Vástago, Kemintiri se ha puesto a la ofensiva, poniendo a prueba a los Justicar con mensajes crípticos en los que revela que sabe quién la está Cazando y que las filas de los Alastores han aumentado con este fin. Habla de Alastores que rezuman sangre, señal de que es consciente de la existencia de los Alastores Rojos, y menciona veladamente a amistades que se han ido a pique, como su relación con la Justicar Lucinde.


LA MÁSCARA ETERNA

Este ritual de nivel 6 de Taumaturgia es tan poco común que los Justicar creen que Kemintiri es la única usuaria de Magia de Sangre del mundo que lo conoce y usa. Aunque es posible que esta Anatema haya revelado su conocimiento de La Máscara Eterna a cambio de algún otro oscuro secreto a lo largo de los años, nunca se ha detectado a ningún otro taumaturgo bajo sus efectos. La Máscara Eterna concede a quien lo realiza la habilidad de “absorber” el aura de su víctima, lo que le permite llevarla como si de una máscara se tratase. Cuando se combina con Ofuscación, hace que el invocador no sólo se parezca a la víctima, sino que además pueda “vestir” su aura, lo que evitará que sea detectado por la mayoría de medios.

Sistema: Tras grabar en su memoria el aura de su víctima durante una hora, el taumaturgo debe Diabolizar de forma ritual a la víctima para consumir su esencia por completo. Esto suele
hacerse tras incapacitar a la víctima de algún modo. La Máscara Eterna dura un número años igual al número de éxitos obtenidos en la tirada al realizar el ritual. Cuando otro vampiro mire el aura del invocador, lo que verá será el aura de la víctima en todos los sentidos. Hay rumores de que los recuerdos de la víctima permanecen en la mente del invocador incluso después de que expiren sus efectos.

Al contrario que la Camarilla, los Seguidores de Set no conocen demasiado a su mayor enemiga y creen que Kemintiri es un mito envuelto en leyendas. Algunos Setitas especulan que Horus era una momia con máscara (pues Horus, como Set, sólo se dejaba ver en público llevando una elaborada máscara) o, por el contrario, que este “dios” era más de una persona, hombres que provenían de un largo linaje de familias reales egipcias que tenían una larga vida y eran presentados ante los campesinos como prueba de que los dioses existían. Ni la identidad de Horus ni la de Osiris han sido confirmadas por el liderazgo actual, así que muchos Setitas comparten la incredulidad propia del vampiro moderno siempre que el nombre de Kemintiri sale a colación. No se sabe cómo reaccionarían los Seguidores de Set si les enseñaran pruebas de que Kemintiri no sólo ha sobrevivido a las eras, sino que planea actuar de nuevo contra ellos, si el resto de las piezas de su plan encaja. Cuando eso ocurra, muchos Justicar creen que no sólo toda la Camarilla estaría en peligro, sino todos los vampiros en general, y con el tiempo el mundo entero quedaría a sus pies. Si los Setitas descubrieran la existencia de Kemintiri, los Justicar creen que temblarían ante su sola presencia, pues la Reina Oscura es la Seguidora de Set en activo más antigua.

A día de hoy, la humanidad de Kemintiri casi ha desaparecido por completo. Los Vástagos de la era actual encuentran las historias sobre la antigua vida de Kemintiri difíciles de creer y no llegan a comprender del todo el significado de la traición de Set y cómo aquello la llevó a ser lo que es hoy. La Reina Oscura está obsesionada con deshacer la traición de Set y poco más le importa. Los que la conocen creen que Kemintiri sufre el mayor delirio de todos: que desentrañará el misterio de la naturaleza maldita de su ser y que ella, y sólo ella, es digna de convertirse en una verdadera inmortal. Como busca la manera de acabar con su propio vampirismo a través de las sendas más oscuras de varias tradiciones ocultistas, se cree que Kemintiri puede ser localizada rastreando las claves restantes que desvelarán el Hechizo de la Vida y le permitirán deshacer el engaño de Set que la privó de su verdadero destino.


Nombre: Kemintiri.
Clan Trofeo: Ventrue.
Alias conocidos: Lady Ophelia Merritt, Jennifer Stone,
Hayed Khalidah Sleiman.
Sire: Set.
Clan: Seguidores de Set.
Naturaleza: Superviviente.
Conducta: Camaleón.
Generación: Cuarta.
Abrazo: 1322 a. C.
Edad aparente: 20 y pocos.

Atributos Físicos: Fuerza 7, Destreza 9, Resistencia 8.
Atributos Sociales: Carisma 8, Manipulación 9, Apariencia 8.
Atributos Mentales: Percepción 6, Inteligencia 8, Astucia 8.

Talentos: Alerta 3, Atletismo 7, Callejeo 5, Consciencia 5, Empatía 5, Expresión 5, Intimidación 7, Liderazgo 6, Pelea 6, Subterfugio 8.
Técnicas: Armas de Fuego 2, Artesanía 2, Conducir 3, Etiqueta 5, Interpretación 7, Latrocinio 4, Pelea con Armas 4, Sigilo 5, Supervivencia 5, Trato con Animales 2.
Conocimientos: Academicismo 8, Ciencias 5, Finanzas 3, Informática 3, Investigación 5, Leyes 3, Medicina 3, Ocultismo 8, Política 5, Tecnología 2.

Disciplinas: Auspex 6, Bardo 7, Celeridad 5, Dominación 5, Fortaleza 5, Necromancia 5, (Senda del Osario 4, Senda del Sepulcro 5), Ofuscación 9, Potencia 2, Presencia 9, Serpentis 9, Taumaturgia 7 (Control del Clima 5, Dominio Elemental 5, Movimiento Mental 4, Senda de la Corrupción 5, Senda de la Sangre 4).

Rituales necrománticos: Faro Ultraterreno, Última Visión, Títere.

Rituales taumatúrgicos: Atar la Lengua Acusadora, Dominó de la Vida, Toque del Diablo, Camino de la Sangre, Protección contra Ghouls, Paso Incorpóreo, Protección contra Vástagos y varios rituales olvidados, muchos de ellos creados por la propia Kemintiri, incluido La Máscara Eterna
(ver pág. 80).

Trasfondos: Contactos 5, Criados 5, Recursos 5.

Virtudes: Conciencia 2, Autocontrol 2, Coraje 5.

Moralidad: Humanidad 3.

Fuerza de Voluntad: 10.

Reserva de Sangre / máx. por turno: 50 / 10.

Apariencia: Kemintiri es de baja estatura, tiene una larga melena negra y la piel tostada. Su cuerpo y facciones son simétricos, sus ojos son más serpentinos que humanos, aunque a menudo oculta este increíble rasgo mediante Ofuscación. La Anatema se adapta a la moda actual para amoldarse a cualquiera que sea el papel que interpreta, pero viste seda y cuero siempre que puede.

Pautas de interpretación: Eres una actriz con talento que se sumerge en su papel actual, adoptando la personalidad y los gestos de tu objetivo con facilidad. Cuando te ves obligada
a ir sin disfrazar, te conviertes en la Reina Oscura de la Noche, un papel que creaste para encajar con los rumores y susurros que levantas a tu paso. Sin embargo, prefieres interpretar el papel de otros vampiros, ya sean hombres o mujeres, pues tus planes requieren que te muevas en las sombras. Si te atacan, acabas con la farsa y erradicas a tus enemigos brutalmente y sin piedad o huyes hasta que se presente otra oportunidad mejor para luchar.

Contactos: Kemintiri ha construido una red de Contactos entre las comunidades arqueológica y ocultista. Les paga bien, ya sea en dinero o con la promesa de afecto, por cualquier información que la conduzca hasta los conocimientos del Culto de Isis que busca.

Rebaño: Su belleza de otro mundo, combinada con su dominio de las Disciplinas Dominación y Presencia, hacen que a Kemintiri nunca le falte sangre. La Reina Oscura puede formar un Rebaño de dispuestas marionetas de sangre allá a donde vaya, pero a menudo debe contenerse si va de incógnito.

Influencia: Su Influencia a menudo depende de a quién interprete en ese momento. Tiene algunos Chiquillos bien colocados tanto en la Camarilla como en el Sabbat, aunque no todos saben que descienden de Kemintiri. Por ejemplo, hay más de un Toreador bastante respetado cuyo linaje se remonta a Lady Merritt.

Notas: La Taumaturgia de Kemintiri es, en muchos sentidos, el resultado de miles de años de dedicación al estudio de lo oculto. Ten en cuenta que es posible que haya robado muchos secretos a lo largo de los años, puede que incluso rituales específicos de Clanes o Líneas de Sangre, para usarlos en su propio beneficio. Si tienes Ritos de la Sangre, siéntete libre de cambiar
parte de las puntuaciones de Taumaturgia de la Anatema por una mezcla de Hechicería Setita y Hechicería Assamita.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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