Artefactos Sagrados

A continuación, se muestran algunos ejemplos de artefactos con sus respectivos milagros. La falange de Sofía • Incluso de niña, Sofía veía cosas que otra gente no podía ver. Hombres en pieles de lobo, gente con pezuñas hendidas, monstruos deseosos de sangre: todo esto se revelaba ante Sofía. Conforme crecía, en su rostro se dibujaba el miedo perpetuo que sentía. Un demonio comenzó a visitarla cada noche. Acechaba a los pies de su cama y susurraba las sucias blasfemias que deseaba infligir a Sofia. Su único consuelo eran las visitas del ángel que igualmente la visitaba durante las horas oscuras, permaneciendo en el cabecero de su cama y enseñando a Sofía las debilidades del demonio. Sofía nunca supo que tanto el demonio como el ángel eran el mismo vampiro que estaba sucumbiendo lentamente a la Bestia y se aferraba a Sofía como ancla de su Humanidad. Cuando la criatura finalmente…

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Kemintri – Devoradora de mil almas

«Disfruto de mi puesto en lo alto de la Lista Roja. ¿Realmente necesito demostrar por qué he sido declarada la enemiga número uno de la Camarilla?» La sola mención del nombre de Kemintiri es razón suficiente para obligar a muchos miembros de la Camarilla a sentarse y escuchar, pues la Reina Oscura de la Lista Roja siembra las semillas de la paranoia y la discordia allá por donde (y cuando) pasa. Kemintiri es extremadamente adaptable y desea aquello que no puede conseguir por los medios tradicionales, y sólo ella conoce el verdadero alcance de sus planes, que llevan milenios desarrollándose. La Setita se ha ganado a pulso el título de la más buscada de la Camarilla tras siglos de infiltrarse en la organización y despreciar las Tradiciones, convirtiendo a Vástagos en sus aliados involuntarios y castigando a aquéllos que se niegan a ayudarla a cumplir sus retorcidas fantasías. Como mortal,…

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Apócrifo de los Seguidores de Set – El Padre Maldito

— Vástago, te traigo bajo las arenas para leer el lenguaje de los dioses, olvidado para todos los demás. Aprendiste los ritos. Penetraste el velo de mentiras que los rodeaban para protegerlos de los corazones que todavía no están preparados. Te has ganado el derecho a preguntarme. —La Nebthet descubrió sus colmillos ante la antorcha durante un momento, contra su fuego, y la colocó en su soporte. Siento que debería estar sudando de miedo ante ella, pero no había nada, y me sentí reconfortado porque mi cuerpo había vencido a la mortalidad. —¿Puedo hablar libremente? Ella asintió. —Para eso existe esta sala. —Digo las palabras, hago los gestos, pero también he estudiado los viejos muros de Abidos. He hablado con los locos encadenados bajo Heliópolis. He meditado sobre el Padre del Miedo para entender el conocimiento que se haya dentro de mí. Existen… contradicciones. Le he rezado a Set como…

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