La Sociedad de los Centinelas

Aunque oficialmente aceptados por las otras tradiciones, los Hijos de Éter y los Adeptos Virtuales son mirados sospechosamente por muchos magos de las tradiciones. Después de todo, las dos tradiciones son tecnomantes, ¿y quién sabe cuál es su auténtica lealtad?

La Sociedad de los Centinelas es un grupo informal de magos que vigila las actividades de los tecnomantes de las tradiciones y sus simpatizantes. Este grupo fue creado poco después de que los Hijos del Éter se liberasen y se uniesen a las tradiciones. Varios grupos de magos habían señalado repetidamente que las tradiciones estaban en peligro de sufrir infiltraciones de la Tecnocracia a gran escala por medio de agentes y colaboradores dentro de los Eteritas, por no mencionar la obligación a aceptar la Tecnomagia como una forma válida de magia. Si aceptaran a los Hijos de Éter, las Tradiciones estarían en peligro de volverse más como los tecnomantes. La mayoría de los otros magos estaban sin embargo encantados con la oportunidad de aumentar su número y debilitar a la Tecnocracia, y consideraron a los escépticos como conservadores excesivamente cautelosos.

En los años posteriores, algunos de los magos que habían protestado se reunieron convocados por el influyente Corista el Obispo Klaus Wollheim de Aedes Lucis Dei. Discutieron de cómo habían sido las cosas, y mientras que estaban de acuerdo en que algunos de sus temores habían sido infundados, la amenaza aún permanecía. Los Hijos del Éter se estaban moviendo ahora entre las tradiciones, aprendiendo cosas sobre las capillas y la política interior que podrían causar graves daños a las Tradiciones si alguna vez la Tecnocracia consiguiesen hacerse con dicha información. El obispo propuso que los participantes y sus amigos formasen una red informal con el fin de oponerse a la creciente infiltración y expulsar de raíz a los tecnócratas infiltrados. Después de algunas discusiones sobre los detalles técnicos y el objetivo exacto, estuvieron de acuerdo y formaron la Sociedad de los Centinelas (Societas Custorum). Su propósito era vigilar en secreto a los Eteritas y sus simpatizantes y supervisar sus actividades cuidadosamente en busca de signos de tradición y la eliminación de agentes de Tecnocracia. La Sociedad consistió en varios grupos independientes, unidos por una red de comunicación mágica y códigos secretos.

Los Centinelas tuvieron algunos éxitos iniciales después de unos años en el caso Goldstein. Se descubrió que un Hijo del Éter involucrado en el desarrollo de las comunicaciones via radio era un agente de la Tecnocracia que aportaba información vital para que el enemigo utilizase sus dispositivos. Los Centinelas hicieron pública la traición y Goldstein desapareció, probablemente asesinado a manos de magos de la capilla a la que había traicionado. Después de ese evento algunos magos más se unieron las filas de los Centinelas. Durante años construyeron una red de contactos y aliados entre las tradiciones. Cuando los Adeptos Virtuales desertaron, los Centinelas hicieron todo lo que pudieron para convencer a las tradiciones de no admitirlos, pero fallaron principalmente debido de nuevo a los esfuerzos de los Hijos de Éter. En una reunión secreta de los miembros más influyentes, los Centinelas decidieron vigilar también a los Adeptos Virtuales.

La Sociedad de los Centinelas es más fuerte en Europa, donde algunos de sus miembros más influyentes controlan algunas de las mayores y más antiguas capillas. Los antiguos herméticos conservadores y los magos del coro aún tienen mucho poder (el Obispo Klaus Wollheim se ha retirado como líder nominal a favor de su alumno el Diácono Nicolai Krantz, también de Aedes Lucis Dei), perolos Cuentasueños, Verbena y Cultistas se han convertido en parte dinámica de la Sociedad. Son muy discretos, y la mayoría de los miembros se reúnen en grupos informales sin lazos entre ellos. Los miembros generalmente se comportan y trabajan como de costumbre, pero siempre mantienen un ojo vigilante ante cualquier infiltración de la Tecnocracia y las actividades de los Hijos del Éter y los Adeptos Virtuales. Si notan algo sospechoso, avisan a la Sociedad que investigará más allá. Estas investigaciones son muy sutiles y a menudo emplean magos ajenos a la sociedad como investigadores o víctimas. La Sociedad raramente toma una acción directa contra los ofensores y prefiere pasar la información a otros magos (especialmente grupos como la Hermandad de Bertrando o los Quaesitores de la Orden del Hermes).

La Sociedad no está libre de cismas internos. La principal causade discordancia está entre los conservadores de la Orden del Hermes y el Coro Celestial que sólo quieren asegurarse de que los tecnomantes no amenazan a las tradiciones, y los radicales Verbena y Cuentasueños que quieren encontrar formas de expulsarlos totalmente de las tradiciones. Los conservadores aseguran que sería duro y peligroso, y que se arriesgarían a exponer la Sociedad a la luz pública. Los radicales consideran a los conservadores como demasiado cautos y asustado de tomar parte en la acción. Otra causa de discusión es si se debería permitir a los fieles Hijos del Éter o los Adeptos Virtuales ayudar a la sociedad o incluso unirse a ella. Al parecer algunos Adeptos han formado su propio grupo de Centinelas, conocido como el Modo Supervisor, que vigilan su propia tradición y eliminan las infiltraciones exteriores. Esto es aún más complicado, se rumorea que el Modo Supervisor está vinculado a ciertos Adeptos Virtuales radicales enfrentados a los magos radicalmente orientados a la naturaleza lo cual hace que parte del grupo se muestre reticente hacia ellos.

La Sociedad ha tenido bastante éxito ocultando su existencia. No es ningún secreto que hay magos escépticos ante los tecnomantes de las tradiciones, pero la idea de que estén organizados generalmente es considerada como otra teoría de conspiración (por supuesto esto es animado por los Centinelas que alegremente añaden rumores ultrajantes para quitarle aún más sentido a dichas teorías). El Modo Supervisor sospecha que hay algún tipo de resistencia, a juzgar por los resultados de sus simulaciones informáticas, pero hasta ahora no han podido demostrarlo.

Tiburk

Un amante de los juegos de rol...

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