Las tierras que algún día se convertirán en España actualmente están divididas y en guerra. En el norte están los Reinos Cristianos: Castilla y León, Aragón, Portugal y Navarra. Al sur están las tierras de los beréberes y los musulmanes: los reinos de Taifa. Estas exuberantes tierras son provocan abundantes conflictos entre los humanos… y tienen cierto interés para los Garou.
Los reinos del norte tienen una única prioridad en mente: expulsar a los moros de la península para siempre. Aunque concentran la mayor parte de sus energías en este objetivo, la verdadera amenaza de los reinos del norte (al menos en lo que respecta a los hombres lobo) son los vampiros. Los no muertos de Iberia tienen una mente especial mente aristócrata y se consideran a sí mismos los administradores legítimos del terreno. Muchas de estas criaturas se han arraigado en los despachos de la Iglesia, pues es la mejor forma de dirigir el poder de la Iglesia en contra de sus enemigos. Han provocado sangrientas matanzas en algunas aldeas, aunque no han conseguido exterminar a los Hijos de Gaia de los Pirineos.
En respuesta a esta masacre, recientemente llegó una facción de Señores de la Sombra… que viendo la debilidad de los vampiros y la oportunidad de conspirar contra ellos, se sentían más dispuestos a entrar. Sin embargo, ahora esta facción está dividida: muchos de los Señores se han aliado con los reinos Cristianos, con la esperanza de encontrar una oportunidad para acabar con los siempre confabuladores vampiros que se esconden en su interior, mientras que sus parientes han quedado impresionados con la fiereza y destreza de los moros y han decidido ver qué pueden ofrecer estos «recién llegados». Esta circunstancia ha provocado ciertas tensiones con los Caminantes Silenciosos del sur de Iberia, que afirman que muchos de los musulmanes son miembros de su Parentela.
Las tierras del sur contrastan con los reinos del norte. Conforman el territorio de los Almohades, una dinastía islámica que lleva al mando del norte de África y el sur de España desde el año 1130. En este lugar se mezclan diversas etnias (con ciertas tensiones, por supuesto): los beréberes y los moros pasean por sus calles con los cristianos y los judíos. Aunque los musulmanes puedan haber llegado por la fuerza, su civilización refleja los ideales de una cultura devota con el arte y la cultura. Sevilla, la capital de la Iberia morisca, es una de las ciudades más ricas del continente. Córdoba tiene una suerte similar y alberga una tremenda biblioteca que casi rivaliza con la perdida biblioteca de Alejandría. Los Hijos de Gaia pasean silenciosamente por ambas ciudades, esperando poder preservar y extender las cultas tradiciones de la tierra. En Córdoba también habita un pequeño grupo de Hermanos Protectores del Libro, que se mueven con el máximo de precaución: su objetivo es eliminar a los Cainitas de la biblioteca, para que las Sanguijuelas no puedan envenenar el pozo de la sabiduría con sus dedos biliosos y codiciosos. En este lugar también hay Sanguijuelas … ancianos fríos y crueles a los que les gusta el arte, la literatura y la filosofía.
Los Hijos de Gaia operan en los bosques del sur de Iberia, donde la presencia de los Caminantes Silenciosos es tan fuerte como puede llegar a ser. La gran meseta central de la península Ibérica presenta un clima seco y severo, con veranos abrasadores e inviernos gélidos. Por este motivo, los Garou de Iberia la reivindican como uno de sus lugares de reunión, alejado de las grandes poblaciones humanas y de los vampiros que allí proliferan.
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