El Templo de Erciyes

Rejuvenecido en espíritu por su nuevo enfoque, Cappadocius, hizo saber a todos sus chiquillos que tenía noticias importantes que darles: en un mes, todos los miembros de su progenie se reunirían en la ciudad excavada en la roca de Goreme para escucharlas.

Cuando los capadocios se reunieron, el fundador les dijo que la nueva dirección de la búsqueda exigía que estuviesen mas cerca de dios. El primer paso implicaba la proximidad física al cielo.

Los Capadocios no se han distinguido nunca por sus aptitudes marciales. Así que fue bastante raro cuando, una noche de hace mil doscientos años una procesión de monjes ladrones de tumbas llego a la cumbre del monte Erciyes en el centro de Cappadocia. Las historias acerca de aquella noche encontraron su camino de vuelta por los numerosos canales de información de los cainitas. Los ghouls despertaron para ver que sus hospitalarios anfitriones capadocios habían desaparecido. Los príncipes orientales oyeron hablar de un gran ejército de pálidos vampiros marchando a través de sus ciudades. Los mercaderes en ruta, que hubiesen caído b ajos los colmillos de grupos de cainitas menos concentrados, observaron la torva procesión resguardados en los árboles. Otros viajeros vieron como la silenciosa legión, proseguían su marcha.

Erciyes, también conocido como Argaeus, albergaba un monasterio olvidado y medio en ruinas, que fue invadido por los chiquillos de Cappadocius. Estos mataron rápidamente los 400 residentes humanos y al único habitante cainita. Conducidos por Caías Coiné, los monjes tomaron el templo y reasumieron de inmediato su dócil naturaleza.

Ninguna herejía había tenido lugar en el templo; los antiguos ocupantes no habían tenido trato con el demonio, llevando vidas ascéticas. El vampiro que vivía allí, un Malkavian, conocido solo como Algol, encontró la muerte definitiva bajo acusaciones de existir como un Osiris, alimentándose de los monjes bajo el disfraz de un Profeta.
Es una noche las inclinaciones de templo cambiaron para siempre, quedando este consagrado a un nuevo aprendizaje.

Apenas había caído el templo, cuando empezaron a circular las noticias. Los cainitas de todas partes se preguntaban por los motivos de los capadocios, pero la canalla se dedico a sus asuntos con su típica ignorancia. Los curiosos se acercaron a hurtadillas a Erciyes en la oscuridad, esperando lograr un atisbo de las horribles orgías y ritos perversos que con seguridad se deberían llevar a cabo allí. Pero sólo encontraron mas monjes.

El templo cambio con rapidez. Los capadocios trabajaron incansablemente, reconstruyendo el antiguo monasterio de Erciyes de acuerdo con sus necesidades, derribando viejos muros y levantando otros nuevos. Excavaron grandes cámaras subterráneas y construyeron bibliotecas y mausoleos sobre ellas. En un solo mes, el templo estaba totalmente renovado. Desde entonces, ha tenido cien nombres, todos ellos conjurando la iluminación y el descubrimiento de secretos. Para los que conocían a los capadocios, el templo era un lugar donde la muerte era el único objeto de estudio, mientras que la gran mayoría del clan buscaba el saber en cualquier otra parte, todos los miembros del clan pueden acudir al templo en cualquier momento para informar, estudiar o simplemente descansar.

Tras establecer su nuevo hogar los capadocios reunidos acordaron encontrarse de nuevo, siempre que pudiesen, cada solsticio de invierno, para discutir sus estudios y compartir opiniones sobre los asuntos de clan.