Los Celtas

Nacieron en los bosques de Germania para héroes, combatian desnudos y llevaban las cabezas de sus enemigos colgadas de las toscas sillas de montar. Cuando les clavaban una lanza, se la arrancaban y seguían combatiendo hasta morir de pie. Eran los Celtas, un mito, un enigma, una maldición… ¡o lo más extraordinario! Todos los elogios y todos los reproches se les puede hacer, porque tuvieron en sus manos el mundo, ¡y lo perdieron por un absurdo sentido de lo inmediato!. Se ampararon en los druidas, que eran magos, sacerdotes, médicos, jueces, astrólogos, adivinos y los creadores de las más fabulosas leyendas que se han escrito en Occidente. Ellos enseñaron que a los jóvenes se les educa como individuos, nunca como borregos. Pero introdujeron los sacrificios humanos, a los que se prestaban los jóvenes más hermosos y valientes, con el fin de que los dioses dejaran de atormentar a su pueblo….

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Druidas, Sabios y Videntes

El druida, en la religión de los antiguos pueblos celtas, especialmente los galos, era la persona que ejercía las funciones de sacerdote, poeta, juez y legislador. Etimológicamente, la palabra druida deriva del galo dru-(u)id, que tenía el sentido de ‘dueño de la ciencia’ o ‘muy sabio’ entre los galos, pueblo perteneciente al tronco celta asentado principalmente en los territorios de las actuales Francia, Bélgica y Luxemburgo a partir del año 1000 a.C., aproximadamente. El historiador romano Plinio el Viejo, sin embargo, relacionó etimológicamente la voz druida con el nombre griego drãj ‘encina’, seguramente por la importancia que en los cultos religiosos druídicos tenían éstos y otros árboles. Su propuesta etimológica es, en cualquier caso, tan sugerente como falsa. Aunque los druidas eran, esencialmente, los miembros superiores del estamento sacerdotal, también pertenecían a él los bardos y vates (poetas) y los magos (adivinos). Los historiadores griegos y latinos, entre ellos Lucano,…

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