Archivo de la categoría: Relatos

Todos los Relatos Ganadores de los Concursos y los que nos van entregando algunos usuarios.

Relato – Gangrel

Johannus paladeó el miedo que corría por las ramas retorcidas, nudosas y la maleza del bosque negro, casi podía saborear también el pánico de su presa. Pronto podría hacerlo.
El leñador estaba a unos cien pasos, empujando ramas y tropezando con los troncos con gran estruendo, intentando huir inútilmente. Johannus podría alcanzarle en un segundo y lo sabía, pero en lugar de eso, quería disfrutar de la caza. Después de todo, este no era un leñador corriente, se trataba de Wilhelm el Fuerte, el que disfrutaba tanto aterrorizando a los niños del pueblo. A los pequeños les contaba historias de los grandes lobos que se comían a los bebés y a sus madres.


A los mayores los llevaba con él a los bosques, supuestamente para enseñarles su oficio, y los utilizaba para sus propios placeres. En algunos casos, su placer era mero terror: les prometía asesinarlos, los perseguía por los bosques y finalmente los dejaba ir. En otros casos, como el caso de Johannus, saciaba apetitos más carnales con sus “aprendices”. Los que protestaban se enfrentaban a la ira de Wilhelm, a su fuerte brazo diestro e incluso a su hacha. Los lugareños con el valor o la astucia suficientes como para intentar eludir su autoridad no tenían éxito. Wilhelm tenía un aliado en el abad, el padre Krause, que compartía, si bien no sus inclinaciones, sí un amor suficiente por el vil metal como para pasar estas por alto. Krause se limitaría a sonreír y cuando una madre le contara entre lágrimas lo sucedido con su hijo, y diría que este estaría ya en las manos del Señor. La cuestión es que Johannus era ahora el señor del bosque, y Wilhelm pronto caería en sus manos. El leñador huía por una ruta que él conocía demasiado bien, y Johannus lo rodeó hasta ponerse delante de él. Justo cuando su presa estaba en el centro del claro, se abalanzó para bloquearle la salida. “¡Madre de Dios!”, exclamó el leñador, al detenerse sobre las hojas y las ramas del claro. Se paró a unos pocos pasos de su antiguo aprendiz. “Hola, Wilhelm”. La voz de Johannus era un gruñido apagado. Sus ojos ardían rojos en la oscuridad, y sus dedos estaban cubiertos de largas garras. Dio un paso adelante. “No tienes buen aspecto, anciano”. “¿Quién… eres?”. En sus rasgos el miedo dejaba asomar tímidamente la confusión. Dio un paso hacia atrás para mantener la distancia entre él y el hombre-monstruo. “¿No recuerdas al pequeño Johannus? Decías que yo era dulce como el vino”, dijo este, dando otro paso. “¿Johannus? Pero tú estás…” “¿Muerto? Sí. ¿Te asusta eso, anciano?”. Johannus dio otro paso. “Más vale”. “¡Diablo!”. Wilhelm el Fuerte arremetió con su brazo derecho, que un año antes era comparable a un martillo de guerra. Ahora su golpe sobre el pecho de Johannus no tenía más fuerza que la bofetada de un niño. “¿Un diablo?”. Johannus sonrió durante un segundo y saboreó la confusión de los ojos de su presa, antes de hundir sus garras en el pecho de esta y desgarrar este hacia arriba, en dirección al corazón. “Sí, un diablo”.


El abad chilló como un cerdo y corrió hacia el monasterio. Johannus terminó de beber la sangre de un des afortunado hermano laico y dejó caer su cuerpo sobre los escalones de piedra. Lleno de sangre cálida, empujó las puertas de la casa de Dios hasta que estas crujieron como astillas.

El abad Krause corría a trompicones hacia la nave central, dejando escapar débiles chillidos al respirar. Cuando llegó al altar se volvió, murmurando a un crucifijo. “¡Déjame en paz!”, gritó. Levantó la cruz, sacudiéndola como para derramar la protección divina sobre él. Johannus avanzó lentamente con expresión socarrona. Sus manos se abrían y cerraban anticipando el placer de desgarrar la suave almohada de tocino de Krause. “¿Es así como saludáis al Diablo en tu casa, sacerdote? ¿Con exigencias egoístas? ¿Qué hay de proteger a tu Dios? ¿Y tus reliquias? Johannus se acercó a un pequeño altar dedicado a la Virgen y derribó la figura de esta con su garra. La estatua de la Santa Madre de Dios voló unos metros antes de reventar en pedacitos contra el suelo de piedra. “Parece que esta noche tu Dios tiene pocos defensores”. El abad empezó a murmurar rezos en latín, y Johannus rugió de risa. “¡Sigue rezando, igual encuentras tu recompensa en el cielo!”. En unas zancadas se colocó delante del cura y junto a la cruz.

Levantó al obeso cura por la ropa y lo lanzó por encima del altar, contra una pared de piedra. “¡Ahora esta es la casa del Diablo! ¡Mi casa!”. “No, no…”. El pequeño abad se incorporó y alcanzó lo único que tenía a mano, la antorcha que refulgía en la pared. Johannus ya casi estaba encima de él cuando la blandió. “¡Atrás!”, exclamó. La llama bailarina batió frente a los ojos de Johannus y marcó su carne. Fue sólo un instante de dolor, pero más fuerte que nada de lo que había sentido desde el ataque del lobo el invierno anterior. Retrocedió tres pasos hasta ponerse delante del altar antes de darse cuenta. “¡Sí, demonio!”. Ahora le tocaba a Krause avanzar. “¡Teme al poder de Cristo nuestro señor!”. Johannus no era capaz de apartar los ojos de la llama amarilla. Sentía como si su sangre hirviera, y un fuego ardiera en sus brazos y pernas, apremiándole a que se moviera, a que huyera a los bosques, lejos del dolor del fuego. “¡No resistes la pureza del siervo de Dios en la tierra!”. En un instante, el miedo se trocó en odio en el alma de Johannus. ¿Este hombrecillo obeso creía que era el siervo del señor? ¿Esta sanguijuela rastrera? Johannus rugió y resopló. Esta vez ni siquiera notó la antorcha, sólo se concentró en la garganta de Krause.


La iglesia sólo había empezado a arder cuando Johannus se dirigió hacia los bosques cubiertos de niebla. Ahora su espalda y parte de sus brazos estaban cubiertos de un pelaje espeso y gris, y sonrió. Otro signo de poder. “¡Soy Johannus el Diablo!”, gritó al cielo. “¡Estos son mis bosques! ¡Soy invencible!”. “No eres nada”, contestó la niebla. Johannus se volvió hacia la voz, con los ojos brillando de odio y las garras creciéndole en los dedos. No había nada más que una capa de niebla grisácea sobre los troncos de los árboles. “¡Muéstrate!”. “¿Cuantos inviernos, diablo?”, replicó la voz que provenía de la niebla. Johannus gritó y la atravesó resoplando, intentando destrozar a quien estuviese oculto dentro de ella.

En vez de esto, cayó a tierra y no encontró nada más que maleza. “Sólo uno, según creo”. Johannus se dio la vuelta a tiempo para ver girar la niebla, que se convirtió en un enorme lobo. Johannus quedó helado al reconocerlo, y la bestia que le había atacado el invierno anterior cayó sobre su pecho en medio segundo. Sus fuertes garras le apresaron la garganta antes de que pudiese hacer un solo movimiento. Cerró los ojos y se preparó para morir otra vez. “Tienes mucho que aprender todavía, niño diablo”. Ahora tenía encima de sí a una robusta mujer. Su sola mirada le hizo sentirse como si la garra del lobo todavía estuviese sobre su garganta. “Pero tienes madera”. La mujer se dio la vuelta y se dirigió a los bosques. “Ven, la Asamblea empezará pronto. Debes escuchar atentamente”.

Vampiro Americano – Parte V

American Vampire #25
La quinta entrega, espero la disfruten.

Vampiro Americano – Parte IV

Vampiro Americano

La Cuarta entrega de Vampiro Americano, espero lo disfruten.

Vampiro Americano – Parte III

Vampiro Americano

[email protected] como les he prometido se viene la tercer entrega de este comic. Espero lo disfruten y aguardo sus comentarios.

Vampiro Americano – Parte II

Chicos como les he prometido se viene la segunda entrega de este comic. Espero lo disfruten y aguardo sus comentarios.

Vampiro Americano – Parte I

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Dado el resumen que publicamos los pasados dias les voy a ir pasando los links tanto para descarga como para verlos online, espero lo disfruten.

Vampiro Americano

Vampiro americano (American Vampire) es una serie de cómics, ganadora del Premio Eisner, creada por el escritor Scott Snyder y por Rafael Albuquerque.

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La serie imagina a los vampiros como una población constituida por varias especies secretas diferentes, y describe momentos de la evolución de los vampiros y del conflicto entre las especies a lo largo de la historia. La serie se centra en un nuevo linaje de vampiros estadounidenses, nacido en el Oeste estadounidense a finales de los años 1980. El primero de esta nueva especie es un notorio bandido llamado Skinner Sweet, quien regresa de la muerte, tras ser infectado, para enterarse de que se ha convertido en un nuevo tipo de vampiro, algo más fuerte y rápido que los anteriores, resistente a la luz solar, con un nuevo conjunto de fortalezas y debilidades. La serie continúa para seguir sus movimientos a lo largo de varias décadas de la historia estadounidense, junto con los movimientos de su primer y único descendiente, Pearl Jones, una joven que trabaja como actriz en la industria cinematográfica muda de los años 1920 cuando es atacada por un grupo de vampiros europeos que se escondían en Hollywood. Sweet la salva (algo impropio de su personalidad) dándole su sangre, volviéndola de esta forma una vampiro americana como él, momento en que ella comienza a buscar vengarse de los vampiros clásicos que la atacaron en vida. La relación complicada y cargada que Jones tiene con Sweet es otro de los temas en que la serie se centra.

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Las Puertas de Anubis – Tim Powers

Las Puertas de Anubis (The Anubis Gates) es una obra de ficción escrita en 1983 por Tim Powers. La obra ganó el premio Philip K. Dick Memorial Award de ese mismo año y es considerada uno de los mejores trabajos de su autor.

En 1801 el Imperio Británico ha logrado el poder en Egipto tras la derrota de Napoleón por Horatio Nelson en la Batalla del Nilo. Los británicos suprimieron el culto a los antiguos dioses egipcios, provocando la ira de una cábala de hechiceros egipcios, quienes planean una manera de no sólo expulsar a los invasores de su territorio, sino de acabar con el propio Imperio Británico. Dicho plan consiste en traer del pasado a los dioses ancestrales, de una época en la que aún eran poderosos y liberarlos en Londres. En 1802, un agente de esta cábala trata de invocar a Anubis, pero durante la invocación algo sucede…

La historia nos lleva al presente, donde un millonario está organizando una expedición al pasado: ha descubierto que se abren ciertas puertas en lugares y momentos predecibles, permitiendo el viaje en el tiempo (como resultado del fallo en la invocación de 1802). El protagonista, Brendan Doyle, es contratado como experto en Samuel Taylor Coleridge, ya que la primera expedición consiste en atender a una lectura realizada por el poeta en 1810. Doyle, sin embargo, se ve envuelto en un incidente que le impide regresar en el tiempo y queda atrapado en el siglo XIX.

Como en su novela posterior, La fuerza de su mirada, en Las Puertas de Anubis, Powers entrelaza su historia con la de algunos poetas románticos que aparecen como secundarios entre sus personajes. Además de Samuel Taylor Coleridge, aparecen Lord Byron y el poeta ficticio William Ashbless.

Algunos acontecimientos reales, como la masacre de los Mamelucos por Muhammad Ali de Egipto en 1811 y la fallida rebelión de James Scott contra el rey Carlos II de Inglaterra en la década de 1680, aparecen entramados en la narración de la novela, marcando su particular estilo de fantasía sobre el fondo del mundo real.

Esta novela es especial para narradores y jugadores de Mundo de Tinieblas (particularmente, Mago), pero también para Unknown Armies, WitchCraft, La Llamada de Cthulhu y cualquier otro juego o aficionado a un mundo donde la magia se entrelaza sutilmente en el mundo.

Powers, Tim – Las Puertas De Anubis.doc

Relato Concurso II – “Poniendo las cosas en su sitio”

Estimados a continuación tengo el grato placer de compartir con ustedes el relato ganador del II Concurso de Relatos de Sociedad Nocturna – Secretos Oscuros, el mismo fue escrito por Jose González (Alias el Titere) quien oportunamente gano el Concurso anterior. Por favor disfruten del mismo.

Poniendo las cosas en su sitio – D&D Reinos Olvidados

Aquella era una tierra rica y fértil. Sus campos eran amarillos, por norma general, o rojos y llenos de vísceras, coincidiendo con las migrañas del Rey, o verdes (también con vísceras, pero mucho más desagradables) si se necesitaba grandes cantidades de sangre de orco para realizar cualquier encantamiento del Hechicero de Palacio. Era por tanto un lugar de grandes cambios cromáticos ambientales.

Relato Concurso – “A todos, tarde o temprano, nos llega la hora de decir adios”

Estimados a continuación tengo el grato placer de compartir con ustedes el relato ganador del I Concurso de Relatos de Sociedad Nocturna – Secretos Oscuros, el mismo fue escrito por Jose González (Alias el Titere). Por favor disfruten del mismo.

“A todos, tarde o temprano, nos llega la hora de decir adiós”

(Cuento de Changeling, el Ensueño)

La noche estaba vacía. Triste y gris, coloreada por los falsos humores del verano. El muchacho arqueó la espalda y se recostó contra el sofá, los ojos aparentemente fijos en los balcones abandonados del edificio que asomaba tras la ventana. Detrás del cristal sucio había un mundo que no despertaba ya ningún interés. En su interior, una idea se repetía en su mente como chicle mascado, una y otra vez, pero no acertaba a bloquearla, no conseguía fijarla en su totalidad. Sólo sabía que había un agujero negro en su cabeza, algo importante que había olvidado hacer. O decir.

Centró de nuevo su atención en el portátil, un Toshiba negro, toda la ciencia y el ingenio de varias generaciones de informáticos para que un joven de veintipocos años perdiese una noche absorto en la red, chateando o jugando a mecánicos y repetitivos juegos interactivos.

<Teclean las notas, amigo Lucifer>, canturreaba en voz baja.

Encendió como un autómata el televisor. Emitían una película de escaso éxito. Sin apartar la vista, tanteó entre el desordenado caos del sofá, buscando una rápida salvación: el mando a distancia. Segundos más tarde comenzaría una rápida y azarosa búsqueda entre la clónica parrilla nocturna. La madrugada se concentraba en venta televisiva de productos de escasa imaginación y eficacia, pornografía repetitiva y escenas cargadas de acción y violencia.

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