El juego tal y como es jugado.
A lo largo de los años, durante el desarrollo de docenas de suplementos y miles de ideas, una serie de temas ha ido evolucionando respecto al material de vampiro. No esperamos que te salte a la cara: no sólo se trata de un juego de sutileza (de la que esperemos que te hayas dado cuenta), sino que dedicamos todo nuestro tiempo a esas ideas. Es nuestro trabajo.

Sin duda, tendrá su propia idea de lo que es vampiro: la mascarada. Es decir, tienes toda la razón. El propósito de este libro y toda la línea de vampiro es permitir que narrar historias atractivas relacionadas con los no muertos hijos de Caín. La otra cara de la moneda es el material que desarrollamos con el propósito de mantener el juego consistente, creíble, actual y maduro. Quienes ha jugado vampiro de su primera aparición habrá observado los significativos cambios en el juego a lo largo de los años, y probablemente comprenderá lo necesario que son para la salud del juego. Vampiro sobresale entre la mayoría de los demás juegos como algo más. Por supuesto, si los participantes lo desean, puede no ser más que un juego, un pasatiempo, como una película o un libro o una obra de teatro. Pero puede ser mucho más: puede elevarse al nivel de la literatura, provocar como una nueva filosofía y ofrecer una perspectiva que normalmente sólo se encuentra tras un prolongado autoexamen.
Por medio de las historias que narramos, podemos aprender cosas sobre nosotros mismos, la condición humana y, de hecho, cualquier cosa que aparezca en la historia. Puede ser algo tan sencillo como despertar un interés por un período histórico relacionado con un personaje, o algo tan complejo y personal como la súbita revelación de que nos sentimos descontentos con cierto efecto de nosotros mismos. Esta división es la que separa a vampiro de otros juegos del mercado. Es la misma división que lleva los ignorantes a etiquetar los como pretencioso o arrogante. No pretendemos despreciar a otros juegos: es posible jugar a vampiro de la misma forma relajada. Pero queremos contar historias que tengan una mayor profundidad y simple aventuras. Las motivaciones de los personajes en una historia vampiro son probablemente mucho más personales, complejas y únicas que “matar el monstruo, encontrar el tesoro, comprar un castillo”. Obviamente, los personajes de otros juegos también pueden tener personalidades más complejas, pero en vampiro es lo habitual.
Horda Caitiff
Un movimiento reciente ha comenzado en muchas ciudades. Los Caitiff se han unido en pequeños grupos. No son muy poderosos pero les confiere cierta seguridad. Muchos Vástagos han sido requeridos para dar caza a estos grupos, pero ninguno ha tenido éxito. La Camarilla no ha llegado a un acuerdo para detenerlos, pero muchos primogénitos ven que es un peligro real dejarlos. Algunos dicen que es otro "Pander" que intenta ser reconocido por este método. Otros que es un método de los Pander del Sabbat para infiltrarse en las ciudades de La Camarilla. Otros que simplemente es un acto instintivo para protegerse del ostracismo al que les han forzado los otros clanes. Sea lo que sea, estos grupos están creciendo en tamaño y fuerza.
En pequeñas ciudades.
Los rebaños limitados, la poca protección contra los Lupinos y la dificultad de mantener la Mascarada, han hecho que las ciudades pequeñas tengan poca población vampírica, pero lo que los Caitiff acuden a ellas, para evitar la persecución de los clanes. La Camarilla no ha podido parar esto porque no controlan estas zonas y porque evitan el avance del Sabbat, porque los Caitiff suelen prometer lealtad al Príncipe de la ciudad grande más cercana. Estas promesas no suelen romperse porque son severamente castigadas.
Los pecados de nuestros Sires, Caitiff
Nunca quise el Abrazo. Nunca busque la inmortalidad ni estos extraños poderes. Sólo quería vivir. Cuando le hablé a mi chica de mi cáncer sólo quería un hombro donde llorar. Ella me abandonó dejando que me buscara la vida en mi nueva existencia. Lo único que me avisó fue que tuviera cuidado con el sol. Nunca me habló de clanes, Camarilla o las reglas de crear más Vástagos. Me dejó vivir, que suerte. Ella murió achicharrada por el sol, grabado en video, como aviso para todos aquellos que tuvieran compasión de un humano que se moría. Supongo que era una Gangrel, pero yo era un Caitiff y nadie me enseñó como ser un Gangrel y yo no aprendí. Decidí quedarme en la ciudad que conocía y todo habría ido bien si no hubiera desarrollado Disciplinas de otros clanes. Mi amor a la magia y el ocultismo me dirigió hacia la nigromancia ¿ cómo iba a saber yo que los Tremere se tomarían como una ofensa aprender estos secretos sin un maestro? Bien, yo no era muy bueno, todo lo que sabía lo había sacado de libros, pero ellos no comprendían que alguien de fuera del clan hiciera magia. Desconfiados bastardos secretistas. Pidieron una Caza de Sangre diciendo que había diabolizado a uno de los suyos. Los Toreador se les unieron diciendo que mi aura estaba manchada. Lodin la declaró y hubiera muerto si no hubiera huido a otra ciudad. Cambié mi nombre, mentí sobre mi Sire y dije que era un Brujah. Al mes, se enteraron de mis mentiras y tuve que huir de nuevo. En Seattle probé con los Malkavian, pero ni los más insanos de los vampiros me querían. Yo era un sangre débil. Durante mis solitarios viajes oí hablar de un sitio donde no gobernaba la Camarilla y todos los Vástagos eran tratados por igual. No caminé hacia Los Angeles y los Estados Libres, corrí. Es más fácil ser aceptado aquí. Sigo siendo Caitiff, pero no se usa contra mi. Algunos aún me rechazan, pero hay otros como yo por aquí. Nos reunimos de vez en cuando, sintiendo la libertad de caminar en libertad sin temor a ser destruidos. Es un comienzo.
Matusalenes
Matusalenes: Si los Antediluvianos son los dioses de los vampiros, los terribles Matusalenes son semidioses y avatares. En un punto entre los mil y dos mil años de edad, un profundo cambio tiene lugar en el Vástago. A veces se trata de una mutación física, pero otras es mental o emocional. Sea cual sea la naturaleza del cambio, el resultado final es que el vampiro pierde toda apariencia de humanidad. Habiéndose apartado de lo terrenal al reino de los sobrenatural, suelen retirarse al seno de la tierra, donde pueden aletargarse lejos de los sedientos colmillos de otros vampiros más jóvenes. No obstante, su poder es tan grande que pueden seguir dirigiendo mentalmente sus inescrutables planes, comunicándose de forma mágica o telepática (y casi siempre invisible) con sus servidores.
Anatole, Profeta de la Gehenna
Incluso de mortal, los temas espirituales fascinaban a Anatole. Las visiones proféticas que acompañaron a Anatole tras su Abrazo le indicaron que tenía una misión en su no-vida como un conducto para expresar la voluntad de Dios hacia los Hijos de Caín. Llevado por sus sueños a extrañas sendas, Anatole cometió diableries sobre otros vampiros en un intento de absorber su clarividencia. Muchas de sus visiones se referían a la Gehenna; otras le hablaban del sueño intranquilo del demonio Kupala bajo la tierra de Transilvania.

Durante la Revolución Francesa, Anatole experimentó una transformación en sus metas visionarias, que le arrastraron lejos de sus intentos de reconciliar la existencia de la Estirpe con la voluntad de Dios. En vez de eso, se convirtió en heraldo de las Noches Finales. Su encuentro con Octavio, otro profeta loco que afirmaba ser la voz del demonio Kupala (NdJ: y que en realidad si lo era), llevó a un giro predestinado de la no-vida de Anatole. Incapaz de soportar por más tiempo su carga, Octavio quiso pasar su legado a Anatole mediante la diablerie.
Theo Bell
Como primera línea de defensa en tiempos de crisis, aquellos Vástagos que poseen la posición de Arconte suelen tener una reputación de crueldad y falta de misericordia. Y, entre los que están actualmente en activo, pocos inspiran tanto temor en sus enemigos como Theo Bell, hijo del poderoso Don Cerro. En su posición se ha ganado los elogios del Círculo Interior no menos de siete veces, un hecho sin duda sin precedentes en toda la historia de la secta. Incluso las manadas de guerra andan con cuidado cuando él está cerca y los anarquistas de multitud de ciudades maldicen el nombre de "Killa-B".
Es irónico, pues, que este demonio vengador provenga de orígenes tan humildes y que el más importante carcelero de la Camarilla haya tenido una íntima relación con las cadenas. Nacido en una familia de esclavos, durante el preludio de la Guerra de Secesión Americana, en una plantación en el naciente Estado de Misisipí, el joven Theofilus (debido a su condición no poseía apellido) trabajó con su padre, madre y sus muchos hermanos en los campos de algodón. Aunque el trabajo era penoso y el capataz brutal, tuvo una infancia que se podría llamar feliz teniendo en cuenta las circunstancias. Su padre, en particular, que era un hombre amable y enorme, cuya risa era como un trueno distante, veló para que así fuera y que las tardes en su pequeña choza fuesen pacíficas y proporcionasen todas las amenidades posibles.
Ramona
La vida en Los Ángeles era dura, pero por lo menos Ramona sabía de quién y de qué mantenerse apartada: bandas, matones, drogas. Todo eso cambió la noche de su Abrazo. La dejaron sola y muerta de hambre. El hambre la condujo a cazar para conseguir sangre. La conciencia la condujo lejos de su familia por miedo a lo que podía hacer. Sus únicos profesores fueron el instinto junto con el método de ensayo y error. La supervivencia fue una lucha cada noche. Por fin, Ramona encontró otros como ella, Eddie, Jen, Darnell, pero eran jóvenes e ignorantes como ella. Todo lo que ellos sabían era que había algo peor ahí fuera en la noche, los monstruos que se llamaban a si mismos el Sabbat.

Así los cuatro se dirigieron al este esperando encontrar algo diferente. Pero diferente no fue mejor. En Tejas, un lupino partió a Eddie en trozos. En Nueva York, el Sabbat todavía estaba al acecho en las sombras. Cada noche sigue siendo una lucha para sobrevivir.

Aunque no son realmente un clan en el sentido estricto de la palabra (pues no tienen ningún progenitor en la Tercera Generación), los Panders forman gran parte de la sociedad igualitaria del Sabbat, labrándose un nicho de respeto a pesar de su ascendencia bastarda. Como los Caitiff (pues a todos los efectos prácticos , lo son), no disponen de un linaje formal reconocible. Cualquier vampiro que se una al Sabbat y que no sepa a qué plan pertenece entra en los Pander, igual que los chiquillos Abrazados por Panders establecidos. El grupo consta de una amplia variedad de Cainitas, la mayoría jóvenes y sin probar. Sin embargo, hay que señalar que se trata de Auténticos Sabbat, no de un cajón de sastre para rechazados y miembros sin probar de los demás clanes.
El Nosferatu más influyente de Nueva York en los últimos cincuenta años desde que desapareció su sire, Calebros es notablemente anónimo más allá de su clan, y así es como él lo prefiere. Mantiene el orden desde su refugio bajo Manhattan, mientras que también coordina planes e información para sus hermanos de clan a través de las Américas y de parte de Europa. Como el príncipe renuente y temporal de Nueva York, Calebros mira adelante a la noche en que pueda dejar atrás esos deberes.