Libro de Nod – Capitulo: Leyes y Castigo.

El Príncipe de Londres acostumbra a declamar este fragmento antes de declarar una Caza de Sangre. Muchos Justicars se lo enseñan a sus Arcontes al tiempo que les enseñan sus deberes.LEYES Y CASTIGO Es muy duro, hijos míos, Condenaros al castigo De la quema, de la sangría , De la decapitación, De la tortura, De la parálisis, De la muerte por el sol. Vosotros sois mis Chiquillos: Sólo vosotros Entre el resto de los seres Sois mi única compañía, Siempre estaremos atados Como los padres están Vinculados a sus hijos, Y los hijos a sus padres. Y aún así, arrancaré Las malas semillas, Arrancaré los peores De todos vosotros, Podaré mi oscuro árbol, Tal y como Adán, mi Padre, Me enseñó. N. de T.: “Sangría” no se refiere aquí a la bebida alcohólica, sino a la drenación de la sangre, tal y como se hacía en tiempos anteriores. Podrán encontrar…

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Lucinde, Justicar Ventrue y Alastor

Siendo al mismo tiempo aristócratas corruptos y justos pastores de los depredadores, los miembros de esta secta se acercan más y más al borde del abismo cada noche. Aunque aprieta los puños cada vez con más fuerza, los vampiros se escapan de ella como granos de arena.

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El Principe – Primera Parte

Desde tiempos inmemoriales, los vampiros han seguido la ley darwiniana de la supervivencia del más fuerte. Los que tenían el arrojo de tomar el poder y la fuerza para conservarlo gobernaban. Los vampiros se establecían como nobles y señores de la guerra, controlando todos los territorios que podían tomar, viviendo en una incómoda tregua con sus vecinos mortales y Cainitas, y buscando siempre expandir sus posesiones y rebaños. En las ciudades del mundo antiguo esto solía ser desastroso, ya que los vampiros luchaban por el comercio y los territorios de caza.

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Transilvania Nocturno: Tzimisce II

A pesar de las depredaciones de los Tremere y los occidentales, los Demonios siguen siendo los vampiros más numerosos de la Vieja Patria. Al considerar toda Europa Oriental como su dominio, no reconocen los de otros clanes. Los príncipes formalmente reconocidos por los clanes occidentales suelen ser nimiedades más que auténticas molestias, y algunos se convienen en las víctimas de siniestras conspiraciones Tzimisce. Lejos de las aldeas de los humanos y los territorios de caza de otros Cainitas, los Demonios tienen un poder indiscutido sobre sus feudos. Algunos de los Tzimisce más notables están descritos a continuación.

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